El desafío chino (203 / Mayo - Junio 2006)
Revista
Nueva Sociedad NUSO 203 Mayo - Junio 2006

El desafío chino

Aunque durante el último cuarto de siglo el mundo se ha acostumbrado a vivir bajo la hegemonía estadounidense, esto podría estar cambiando. No se trata, desde luego, de que Estados Unidos haya sido destronado militar o económicamente de la cima del planeta, sino del avance silencioso de las denominadas «potencias intermedias», de las que China, por su impresionante ascenso económico, es una de las más importantes. América Latina, que sigue buscando su lugar en el mundo, no puede ignorar esta situación. Nuevos desafíos, oportunidades y alternativas se están abriendo para la región a partir del espectacular ascenso de China.

Aportes

La descomposición de la clase política latinoamericana: ¿el fin de un periodo?

En las últimas dos décadas, la hegemonía neoliberal y el auge globalizador produjeron diversos cambios en la clase política latinoamericana: la corrupción se hizo más visible, los partidos se «desideologizaron» en un contexto de fractura social, y la natural separación entre representantes y representados se ensanchó como nunca antes. Las consecuencias de ello son el giro a la izquierda registrado en algunos países, y el malestar y los estallidos sociales que se viven en la región. Si, como todo parece indicar, se consolidan nuevas formas de representación y de organización del Estado, la hora de la actual clase política –y de sus prácticas– podría estar llegando a su fin.

Coyuntura

Elecciones en Costa Rica: la inevitable transición

Como resultado de un pacto entre los principales partidos políticos y de la puesta en marcha de un sólido Estado benefactor, Costa Rica ha mantenido, desde 1948, una estabilidad democrática excepcional. Desde 1980, sin embargo, las reformas estructurales neoliberales redefinieron el modelo y si bien se conservaron algunos de los avances de la época anterior, las privatizaciones y la apertura económica profundizaron la pobreza y la polarización social. En ese contexto, las elecciones realizadas el 5 de febrero de 2006, en las que se impuso Oscar Arias, constituyen el comienzo de una inevitable transición, que solo será exitosa si las elites y los partidos obedecen el mandato de las urnas y mantienen la tradición nacional de diálogo y concertación.

Entre el Mercosur y el ALCA

Un viejo chiste dice que Paraguay es un territorio argentino dentro de Brasil. Durante años, el país implementó un juego diplomático de oscilación entre sus dos grandes vecinos, un modo de paliar sus desfavorables condiciones económicas y ganar cierta autonomía. Con su ingreso al Mercosur, Paraguay se vio obligado a subir sus aranceles, perdió mercados externos y vive sometido a la inestabilidad financiera de los socios mayores. En estas circunstancias, el país inauguró una nueva política pendular: ya no entre Argentina y Brasil, sino entre el Mercosur y el ALCA.

Tema central

China - América Latina: una relación económica diferenciada

Los intercambios comerciales entre China y América Latina crecieron espectacularmente en los últimos años, pero esto no afectó de la misma forma a todos los países. El primer caso es el de Venezuela, que exporta a China petróleo, clave para sostener el despegue industrial. Por otro lado, los productores de materias primas y alimentos –Chile, Brasil, Argentina y Perú– se han beneficiado gracias a los saldos comerciales positivos y el aumento de la inversión directa. Finalmente, México y Centroamérica se han visto perjudicados por las importaciones de productos manufacturados y están siendo desplazados del mercado de Estados Unidos. Para entender el crecimiento de la relación sino-latinoamericana desde el punto de vista comercial, es necesario evitar las generalizaciones y analizar cada caso en detalle.

China-Brasil: perspectivas de cooperación Sur-Sur

Durante años, China y Brasil implementaron una cooperación político-estratégica tendiente, sobre todo, a lograr un cambio en las reglas de juego del comercio internacional. Desde el final de la Guerra Fría, el vínculo comercial ha adquirido nueva importancia, y China desplazó a Japón como principal socio asiático de Brasil. En este artículo se argumenta que, a pesar del incremento de los lazos económicos, el eje de la relación sigue siendo político: ambos países han desarrollado programas espaciales conjuntos, coinciden en los organismos internacionales y defienden una perspectiva similar de inserción mundial que, sin oponerse de manera frontal a las naciones desarrolladas, se basa en la idea de cooperación Sur-Sur.

China como competidor y socio estratégico

Desde su ingreso en la Organización Mundial del Comercio en 2001, China se consolidó como el principal receptor de inversión extranjera directa (IED) del mundo en desarrollo: en la última década recibió un promedio de 50.000 millones de dólares al año. Sobre la base de un exitoso modelo de apertura controlada, logró ubicarse en el centro de las estrategias de los inversores, mientras que los países latinoamericanos enfrentan dificultades para insertarse eficazmente en la economía mundial. De todos modos, si diseña una estrategia adecuada, América Latina puede atraer más IED y aprovechar el crecimiento de China, que ya ha invertido en recursos naturales y obras de infraestructura en diferentes países de la región.

China en el norte de América: la relación con México y Estados Unidos

China y México comparten rasgos históricos comunes: se trata de naciones pluriétnicas, construidas a partir de políticas estatales, con instituciones herederas de dos revoluciones fundamentales del siglo XX. A pesar de estos rasgos similares, los intentos de modernización y apertura económica de los últimos años han resultado en evoluciones muy diferentes: en México, el creciente pluralismo democrático no ha derivado en una política exterior consistente; en China, el férreo control del poder por parte del Partido Comunista fue clave para una exitosa estrategia de inserción internacional. Luego de analizar ambas experiencias, el artículo evalúa los vínculos bilaterales y la relación con Estados Unidos, y concluye que México tiene mucho por hacer para ponerse a la altura de su socio y competidor asiático.

China y América Latina: estrategias bajo una hegemonía transitoria

Influenciada por el pensamiento realista de las relaciones internacionales, el nacionalismo y el marxismo-leninismo, la política exterior china ha experimentado una fuerte reorientación en los últimos años. Uno de sus nuevos objetivos estratégicos consiste en profundizar los vínculos con América Latina en un nivel más comprensivo, integrando el plano gubernamental con las relaciones con otros actores, como partidos políticos, sindicatos y asociaciones de la sociedad civil: la creciente cooperación militar es un ejemplo de esta nueva política. Aunque América Latina no debe olvidar la importancia de la competencia sino-estadounidense, ésta tampoco debe ser vista como un obstáculo insalvable: la hegemonía de Estados Unidos es transitoria y los beneficios económicos de fortalecer los lazos con China hacen necesario asumir riesgos calculados en el plano político.

De espaldas al dragón. Las relaciones de Centroamérica con Taiwán

La decisión de los países centroamericanos de mantener el reconocimiento diplomático a Taiwán se sustenta en razones históricas que tienen su origen en la Guerra Fría, en la ayuda financiera desplegada en los últimos años y en el consenso generado en las elites y la opinión pública. Una de las principales consecuencias de esta estrategia es la dificultad para desarrollar relaciones con China continental, que se niega a vincularse con países que reconozcan al gobierno de Taipei, lo cual crea problemas para ingresar a su gigantesco y creciente mercado. A pesar de ello, y con la posible excepción de Panamá, todo indica que Centroamérica continuará con su pertinaz política de apoyo a Taiwán.

De la tiendita al súpermercado. Los comerciantes chinos en América Latina y el Caribe

La mayoría de los chinos que emigraron a América Latina y el Caribe durante el siglo XIX provenían de la provincia de Guangdong y sobre todo de su capital, una ciudad cosmopolita con una historia comercial de 2.200 años. Los culíes, una vez librados de sus contratos forzados, se dedicaron a desarrollar sus dotes para el comercio: en Panamá conectaron los centros urbanos con los pueblos del interior, en Jamaica constituyeron la primera burguesía local y en Sonora, México, prosperaron tanto que fueron expulsados. Pero el mejor ejemplo es Perú, donde la modesta tienda del señor Wong se convirtió en la principal cadena de supermercados del país, en una muestra más de la habilidad comercial de los inmigrantes chinos y de su capacidad para insertarse, convivir y prosperar en América Latina.

La pasión por el chifa

Durante el siglo XIX, como continuación de la trata de esclavos, cientos de miles de culíes chinos llegaron a Perú, donde se instalaron en las haciendas y poco a poco fueron desplegando sus costumbres, aromas y sabores. Uno de los ejemplos más notables de este despliegue es la proliferación de «chifas», populares restaurantes de comida oriental que se multiplican por las calles de Lima y otras ciudades del país. Allí se sirve el «chaufa», el clásico arroz frito, que se consume en su versión clásica o «peruanizada», con carne de res, mariscos y hasta ají. El éxito de la comida chino-peruana es un ejemplo de transculturación que revela los antiguos lazos entre ambos países.

La relación sino-latinoamericana, entre la práctica política y la investigación académica

Silenciosa, permanente, de bajo perfil y ajustada a objetivos estratégicos, la política exterior de China hacia América Latina y el Caribe se ha ido modificando en los últimos años. Sin perder de vista sus grandes metas (convertir al país en un actor central del escenario internacional), la nueva estrategia tiene un costado poco explorado: la fuerte interacción entre la política exterior y el conocimiento que se genera en los centros de investigación y los think tanks. El artículo repasa la producción teórica china sobre América Latina y refleja la evolución de las inquietudes de las elites de ese país, hoy interesadas en estudiar los efectos de las reformas económicas de los 90, el crecimiento del desempleo y la desigualdad social, como un modo de extraer lecciones aplicables a su propia realidad.

Las diferentes etapas de la relación sino-latinoamericanas

El artículo analiza las diferentes etapas de las relaciones sino-latinoamericanas desde la fundación de la República Popular China. En los 50 y 60, China implementó una estrategia de diplomacia «entre pueblos», que incluyó un fuerte apoyo a los movimientos nacional democráticos de la región. En los 80 y 90, en cambio, realizó un reajuste, buscando desarrollar lazos políticos y comerciales más allá de las diferencias ideológicas y priorizando el diálogo con los mayores países latinoamericanos: Brasil, México y Argentina. Al ingresar en el siglo XXI, en una nueva etapa, China despliega una diplomacia omnidireccional y multifacética: los intercambios comerciales crecen aceleradamente y los lazos políticos se han consolidado.

Los escenarios de China en Asia-Pacífico. Reflexiones para el Mercosur

Desde los 90, China viene desarrollando una exitosa política de inserción en Asia-Pacífico a través de los crecientes vínculos comerciales, su participación activa en las instancias de integración regional y su rol cada vez más confiable desde el punto de vista político. Por eso, en el futuro la región funcionará cada vez más como un sistema en el que los países ya no podrán considerarse en forma aislada. Las relaciones de cooperación y competencia entre China y Japón, el ascendente rol de la India y la estrategia de Estados Unidos son algunas de las cuestiones que los países del Mercosur deberán tener en cuenta a la hora de diseñar políticas de vinculación económica con los países de Asia-Pacífico.

Una mirada china a las relaciones con América Latina

Los intercambios comerciales entre China y la región comenzaron en 1560, cuando se estableció la «ruta de la seda» entre la costa china y Acapulco a través de Manila. A pesar de esta larga historia, el verdadero salto en las relaciones se produjo recién a fines de la década de 1970, con la reforma y la apertura de China. Hoy, el vínculo puede analizarse desde diferentes ángulos: económico –con un espectacular crecimiento de los intercambios–, político –con una consolidación de los lazos y un récord de visitas de altos funcionarios– e incluso académico. Por eso, más allá de problemas que van desde la preocupación de Estados Unidos hasta el reconocimiento de Taiwán por parte de algunos países latinoamericanos, todo indica que las relaciones continuarán profundizándose en el futuro.