Tema central

Una mirada china a las relaciones con América Latina

Los intercambios comerciales entre China y la región comenzaron en 1560, cuando se estableció la «ruta de la seda» entre la costa china y Acapulco a través de Manila. A pesar de esta larga historia, el verdadero salto en las relaciones se produjo recién a fines de la década de 1970, con la reforma y la apertura de China. Hoy, el vínculo puede analizarse desde diferentes ángulos: económico –con un espectacular crecimiento de los intercambios–, político –con una consolidación de los lazos y un récord de visitas de altos funcionarios– e incluso académico. Por eso, más allá de problemas que van desde la preocupación de Estados Unidos hasta el reconocimiento de Taiwán por parte de algunos países latinoamericanos, todo indica que las relaciones continuarán profundizándose en el futuro.

Una mirada china a las relaciones con América Latina

En el año 2005 se cumplieron seiscientos años de los viajes del antiguo marino chino Zheng He hacia el Oeste. Según Gavin Menzies y muchos otros investigadores, Zheng He descubrió América 70 años antes que Cristóbal Colón. En este nuevo centenario, los últimos años han sido testigos del rápido crecimiento de las relaciones entre China y América Latina. En solo dos meses, el presidente Hu Jintao y el vicepresidente Zeng Qinhong realizaron sendas visitas a la región, en noviembre de 2004 y enero de 2005, y a ellos se sumaron, el año pasado, otros importantes líderes chinos. La frecuencia de estos viajes de alto nivel no tiene precedentes en la diplomacia china y muestra claramente la gran importancia que el país otorga a América Latina.

Los contactos entre pueblos

La República Popular China (RPC) fue fundada en 1949. Una de las tareas más urgentes para el nuevo país fue superar la discriminación y el embargo impuestos por las potencias occidentales. Con el objeto de hacerse conocer en el mundo, China puso un gran énfasis en los contactos de pueblo a pueblo, en los que jugó un importante papel la Asociación de Amistad del Pueblo Chino con los Países Extranjeros (Aapcpe), creada en mayo de 1954 con el nombre de Asociación de Intercambios Culturales del Pueblo Chino con los Países Extranjeros. Se estima que alrededor de 1.200 personas de 19 países latinoamericanos visitaron China en la década de 1950, entre ellos personajes importantes como Salvador Allende, quien luego sería presidente de Chile; José Venturelli, pintor chileno; Pablo Neruda, poeta de la misma nacionalidad; Lázaro Cárdenas del Río, ex-presidente de México, y Jacobo Arbenz Guzmán, ex-presidente de Guatemala.

En marzo de 1960, se estableció la Asociación de Amistad entre China y América Latina (Aacal), que, amparada por la Aapcpe, ha cumplido un rol fundamental en el desarrollo de lazos de amistad. Envía delegaciones culturales a la región e invita a distinguidas figuras latinoamericanas a visitar China. De esta forma, actúa como un puente entre los pueblos de ambas orillas del Pacífico. Además, la Aacal presta atención a aquellos países latinoamericanos que mantienen relaciones con Taiwán e invita a China a sus ciudadanos, quienes han apreciado mejor los logros de las reformas y han expresado el interés de sus naciones por establecer relaciones diplomáticas con China. Los contactos de pueblo a pueblo entre China y América Latina involucran a mujeres, sindicatos, jóvenes, artistas y escritores, entre otros. La Federación Nacional de Mujeres de China, la Federación Nacional de Sindicatos de China, la Federación Juvenil de China y la Federación de Círculos Literarios y Artísticos de China han trabajado en la promoción de las relaciones amistosas, y en cada una de estas organizaciones existe un departamento o sección encargado de asuntos de América Latina y el Caribe.

Existen, también, numerosos tratados de amistad entre ciudades o provincias «hermanas». Por ejemplo, en Argentina, la provincia de Buenos Aires estableció este tipo de vínculos con la provincia de Hebei en mayo de 1992, la ciudad de Buenos Aires con Beijing en julio de 1993, la provincia de Entre Ríos con la provincia de Jilin en noviembre de 1996 y la ciudad de Rosario con Shanghai en junio de 1997.

Las relaciones diplomáticas

Entre 1870 y principios del siglo XX, el gobierno chino estableció relaciones diplomáticas con Perú, Brasil, México, Cuba y Panamá, con el objetivo de contribuir a la protección de los derechos de los trabajadores chinos en estos países y promover el comercio.

Más tarde, luego de la fundación de la RPC, Cuba fue el primer país del hemisferio occidental en establecer relaciones diplomáticas con la nueva China. Sucedió el 2 de septiembre de 1960, cuando Fidel Castro anunció frente a un millón de personas que su país cortaría el vínculo con Taiwán y establecería lazos diplomáticos con Beijing. Menos de un mes después, el 28 de septiembre, se hizo público un comunicado conjunto referido al establecimiento de relaciones entre ambos países. Más tarde, China proclamó en muchas ocasiones su firme apoyo al pueblo cubano en la lucha contra el imperialismo.

En la década de 1960, China y algunos países latinoamericanos mostraron interés en normalizar sus relaciones. Sin embargo, debido a la presión de Estados Unidos no fue posible avanzar en este camino, pese a que los contactos de pueblo a pueblo se desarrollaban con fluidez. Ecuador fue un ejemplo típico: tuvo la intención de reconocer a China, pero se vio obligado a retroceder debido a la influencia de Washington.

En diciembre de 1970 se dio un gran paso en este camino. Chile, bajo el liderazgo de Salvador Allende, se transformó en el primer país sudamericano en establecer relaciones con China. Tres años después, el 11 de septiembre de 1973, el gobierno de Allende fue derrocado por los militares y, aunque las relaciones se mantuvieron, los contactos e intercambios fueron bastante limitados. A principios de los 70, la posición internacional china cambió como consecuencia de dos acontecimientos significativos: el reingreso a las Naciones Unidas y la visita al país del presidente Richard Nixon. Muchos latinoamericanos comenzaron a mirar hacia China con nuevos ojos: entre 1971 y 1980, 12 países de la región establecieron relaciones diplomáticas con Beijing.

En 1978, durante el gobierno de Deng Xiaoping, China inició un programa de reformas basado en la adopción de principios socialistas de mercado, que se componía básicamente de dos aspectos: el ajuste interno y la apertura externa. Para avanzar en este segundo punto, China necesita integrarse a la economía mundial y, por esa razón, intenta estrechar relaciones no solo con los países desarrollados, como EEUU y Japón, sino también con el Tercer Mundo, incluida América Latina.

Actualmente, China mantiene relaciones diplomáticas con 21 países latinoamericanos, que representan la mayor parte de la superficie geográfica, la población y la producción económica de la región. Taiwán, por su parte, mantiene lazos con 12 países latinoamericanos, 11 de los cuales se encuentran en América Central y el Caribe: Belice, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, El Salvador, República Dominicana, Haití, Saint Kitts y Nevis y San Vicente y las Granadinas; el único ubicado en Sudamérica es Paraguay.