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Las diferentes etapas de la relación sino-latinoamericanas

El artículo analiza las diferentes etapas de las relaciones sino-latinoamericanas desde la fundación de la República Popular China. En los 50 y 60, China implementó una estrategia de diplomacia «entre pueblos», que incluyó un fuerte apoyo a los movimientos nacional democráticos de la región. En los 80 y 90, en cambio, realizó un reajuste, buscando desarrollar lazos políticos y comerciales más allá de las diferencias ideológicas y priorizando el diálogo con los mayores países latinoamericanos: Brasil, México y Argentina. Al ingresar en el siglo XXI, en una nueva etapa, China despliega una diplomacia omnidireccional y multifacética: los intercambios comerciales crecen aceleradamente y los lazos políticos se han consolidado.

Las diferentes etapas de la relación sino-latinoamericanas

Las relaciones sino-latinoamericanas se han desarrollado con intensidad. Entre 2004 y 2005, los tres principales dirigentes chinos –el presidente, Hu Jintao, el vicepresidente, Zeng Qinghong, y el presidente del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, Jia Qinglin– han visitado más de diez países latinoamericanos, hecho sin precedentes en la historia de los vínculos comunes. Al mismo tiempo, dirigentes de varios países de América Latina perseveran en cimentar tales contactos visitando a su vez China, y se han firmado decenas de acuerdos económicos, comerciales, científico-técnicos, culturales y educativos. El presente trabajo ensaya una retrospectiva de la evolución de la política china hacia esta región, analiza el desarrollo acelerado de las relaciones en el siglo XXI y, finalmente, traza una perspectiva del futuro de los vínculos.

1949-2000: la democracia popular y los intercambios comerciales

Luego de la fundación, en 1949, de la República Popular China, los principales países latinoamericanos mantuvieron los lazos diplomáticos establecidos con las autoridades de Taiwán. De acuerdo con las circunstancias de aquel momento, China aplicó una política consistente en «desplegar una diplomacia popular, esforzándose por establecer lazos amistosos, desarrollar intercambios culturales y económicos, para encaminarse poco a poco hacia el establecimiento de relaciones diplomáticas». Así lo manifestó el presidente Mao Zedong: «Si los países de América Latina quieren establecer relaciones diplomáticas con nosotros, los acogeremos con gusto. Si no, podemos hacer negocios con ellos; si no quieren hacer negocios con nosotros, podemos hacer otros intercambios». Por su parte, el entonces primer ministro, Zhou Enlai, señaló que los vínculos con América Latina debían desarrollarse «poco a poco y a paso seguro; hay que tener confianza en la conciencia de los pueblos latinoamericanos».

De acuerdo con esta política, China promovió una activa diplomacia «entre pueblos». Entre 1950 y 1959, visitaron el país unas 1.200 personalidades provenientes de 19 naciones de América Latina, y China envió a la región 16 grupos de artistas, delegaciones sindicales y comerciales. Estas visitas ampliaron la influencia de la nueva China, contribuyeron a la comprensión mutua y jugaron un papel de puente para promover relaciones amistosas. Aunque en esta etapa comenzó el intercambio comercial y económico –no oficial o semioficial con América Latina–, el valor acumulado durante la década apenas alcanzó los 30 millones de dólares.

El 1 de enero de 1959, el triunfo de la Revolución Cubana abrió una brecha en el «patio trasero» de Estados Unidos y ofreció a China una oportunidad: el 28 de septiembre de 1960, China y Cuba difundieron un comunicado conjunto donde anunciaban el establecimiento de relaciones diplomáticas. Cuba se convirtió así en el primer país latinoamericano en dar ese paso, iniciando una nueva página en el desarrollo de los vínculos con la región.

Durante la primera mitad de la década del 60, las relaciones entre China y América Latina experimentaron un desarrollo relativamente rápido. El volumen del comercio bilateral pasó de 31,28 millones de dólares en 1960 a 343,12 millones de dólares en 1965. El volumen acumulado entre 1960 y 1965 ascendió a 1.300 millones de dólares. Sin embargo, en la segunda mitad de la década, los intercambios se vieron gravemente afectados por los bruscos cambios en la situación política de América Latina (con golpes militares en varios países latinoamericanos), la polémica entre China y la Unión Soviética y el estallido de la Revolución Cultural. Como consecuencia, el volumen del comercio descendió de 343,12 millones de dólares en 1965 a 130 millones de dólares en 1969. Las relaciones con Cuba también resultaron seriamente deterioradas.

Durante la década de 1960, la política de China hacia la región se caracterizó por el apoyo decidido al movimiento nacional democrático y la lucha antiimperialista. En ese sentido, China no solo manifestó su solidaridad con Cuba en relación con el bloqueo de EEUU: el presidente Mao Zedong emitió sendas declaraciones en apoyo a la lucha del pueblo panameño por la recuperación de su soberanía sobre el Canal (12 de enero de 1964) y para respaldar al pueblo dominicano contra la intervención armada de EEUU (12 de mayo de 1964).

En la década de 1970 se abrió una etapa de desarrollo acelerado de las relaciones. En esos años, 11 países latinoamericanos establecieron vínculos diplomáticos con China: Chile, Perú, México, Argentina, Guyana, Jamaica, Trinidad y Tobago, Venezuela, Brasil, Surinam y Barbados. Este proceso se vio favorecido por el apoyo de China a los gobiernos nacionalistas latinoamericanos, la restitución del legítimo lugar de China en la Organización de las Naciones Unidas en 1971 y la visita del presidente Richard Nixon a Beijing en 1972. Durante este periodo, China apoyó enérgicamente las luchas de los gobiernos latinoamericanos por sus derechos marítimos, la defensa de los precios de sus productos primarios, el establecimiento de una zona libre de la amenaza nuclear y un nuevo orden económico internacional. En 1974, finalmente, Mao Zedong planteó su «teoría de los tres mundos».

En la década de 1970, las relaciones comerciales y económicas ingresaron en un periodo de fuerte desarrollo. El volumen del comercio aumentó de 145,82 millones de dólares en 1970 a 1.261,18 millones de dólares en 1979. En esta etapa, el gobierno chino firmó acuerdos comerciales y económicos con más de 10 países latinoamericanos y se intercambiaron visitas de más de 50 delegaciones comerciales oficiales.

Los 80 y 90: reajuste de la relación

A fines de los 70, China comenzó a aplicar una política de reforma y apertura, y en los 80 y 90 reajustó paulatinamente su política exterior en general, y su política hacia América Latina en particular, sobre la base de algunos ejes. El primero consiste en desarrollar las relaciones de amistad y cooperación por encima de las diferencias ideológicas. A mediados de los 80, de acuerdo con su estrategia hacia el Tercer Mundo, China puso énfasis en las coincidencias en torno de dos problemas vitales –la paz y el desarrollo– y, por lo tanto, aceptó la posibilidad de realizar intercambios amistosos y de cooperación más allá de las diferencias ideológicas.