¿Cuba cambia? (216 / Julio - Agosto 2008)
Revista
Nueva Sociedad NUSO 216 Julio - Agosto 2008

¿Cuba cambia?

La revolución de 1959, los primeros pasos de la construcción de un modelo socialista, su protagonismo durante la Guerra Fría y las dificultades producidas por la caída del campo soviético han hecho de Cuba un protagonista importante de la actualidad mundial. Y ahora, desde que Fidel Castro le cedió el poder a su hermano, todas las miradas se orientan al tránsito hacia un sistema menos personalizado y, a juzgar por las primeras medidas anunciadas, económicamente más abierto. En esta edición se enfocan los múltiples problemas y desafíos que enfrenta Cuba en al actualidad, así como sus potencialidades y oportunidades, para desde ahí imaginar perspectivas.

Aportes

La integración sudamericana como requisito para la independencia

La autonomía real de un Estado en el sistema internacional depende de diferentes factores: la cantidad de habitantes, su potencia económica y su capacidad para resolver conflictos y evitar la violencia interior, lo que a su vez está relacionado con los niveles de igualdad social. En el mundo de hoy, solo unos pocos Estados o bloques integrados –Estados Unidos, la Unión Europea, China e India– cumplen estas condiciones. En este marco, los países sudamericanos, con la posible excepción de Brasil, difícilmente logren su autonomía plena, por lo que la integración regional –a través de la articulación de los mercados, la construcción de instituciones supranacionales y la integración monetaria– es el único camino posible.

Coyuntura

Los desafíos de Fernando Lugo

El triunfo de Fernando Lugo en las elecciones de Paraguay es histórico no solo por el hecho de que es la primera vez en el mundo que un ex-obispo se impone en comicios presidenciales, sino también porque marca el fin de la hegemonía del Partido Colorado, en el poder desde hace más de 60 años. Luego de su victoria, Lugo ratificó su decisión de renegociar con Brasil el injusto contrato de la empresa hidroeléctrica Itaipú y anunció su voluntad de gravar con nuevos impuestos a los ricos productores de soja y de mejorar la desigual distribución de la tierra. Pero no será fácil. Paraguay arrastra serios déficits de desarrollo, con una sociedad que descree de la democracia y una clase política corrupta y anquilosada. Además, Lugo deberá gobernar con escaso apoyo parlamentario y frente a la previsible resistencia del Partido Colorado, que aún mantiene una poderosa red clientelar. Palabras claves: elecciones, política, soja, energía, Fernando Lugo, Paraguay.

¿Ruptura de un proceso?

El incremento mundial de los precios de los alimentos impacta sobre todo en los países importadores netos, entre ellos Haití. En los últimos meses, el más pobre de los países latinoamericanos vivió una serie de revueltas callejeras, un intento de toma del Palacio Nacional y, finalmente, la salida del primer ministro. La inflación amenaza la precaria estabilidad política alcanzada, demuestra las dificultades de un gobierno que no supo cómo enfrentar la crisis y obliga a la comunidad internacional a replantear su estrategia: Haití –argumenta el artículo– no debe ser visto como un país integrado al sistema internacional, que vende y compra alimentos, sino como una nación con serias limitaciones económicas que necesita comenzar a construir un Estado y desarrollar una política de autosuficiencia alimentaria y energética.

Tema central

Ambivalencias y perspectivas de la reestratificación social

La crisis de principios de los 90 y la reforma económica generaron un proceso de reestratificación social que invirtió parcialmente los avances en materia de equidad logrados en las décadas anteriores. Nuevos grupos sociales, estrategias de mejoramiento de ingresos innovadoras, relaciones creativas con el mercado; todas estas tendencias confirman que la creciente diferenciación social de Cuba no es un accidente coyuntural sino un rasgo estructural derivado del funcionamiento de la economía. El artículo argumenta que la solución no pasa por volver al modelo homogeneizador anterior a la crisis, sino por explorar nuevas políticas sociales que equilibren acciones universales con instrumentos focalizados.

Cuba versus Estados Unidos y la cuestión de la democracia

Aunque el fin de la Guerría Fría acabó con muchos de sus argumentos, la política unilateral de Estados Unidos hacia Cuba no ha variado. Se ha avanzado, es cierto, en la cooperación para el rescate de los balseros, la mejora en el trato a los migrantes e incluso el control del narcotráfico, pero el eje sigue siendo el bloqueo y la hostilidad. El artículo argumenta que esta política no es consistente con su supuesta base democrática y produce el paradójico efecto de debilitar, dentro de Cuba, a aquellos que reclaman un sistema menos estadocéntrico y políticamente más abierto. Sin embargo, en los últimos años se ha operado un cambio silencioso en la relación bilateral: un reacercamiento entre ambas sociedades que, al margen de los gobiernos, ha sido posible por el nuevo lobby de empresarios estadounidenses deseosos de comerciar con Cuba, junto con organizaciones de la sociedad civil, legisladores y artistas, y que ya ha producido las primeras grietas en el muro del bloqueo.

El fracaso de una política subalterna

Desde 1989, Cuba buscó nuevos socios que le permitieran superar el aislamiento geopolítico. En el marco de esta estrategia, Europa fue el bloque que más rápidamente incrementó su presencia en la isla. A ello contribuyó el mantenimiento de una política diferenciada de la de Estados Unidos, en la que el vínculo económico no se supeditaba al cambio del sistema socialista. Más tarde, sin embargo, Europa cambió de posición y adoptó una estrategia subalterna a la estadounidense, evidenciada en la Posición Común y la imposición de sanciones. Esta actitud, fuertemente condicionada por la política del gobierno español de turno y las posiciones más duras de los países del antiguo bloque comunista, implicó un debilitamiento de la presencia económica europea en la isla y llevó al gobierno cubano a buscar socios alternativos, como Venezuela y China, que no impusieran condicionantes políticos.

El sector agropecuario en Cuba

En los últimos años, el sector agropecuario ha disminuido su participación en el Pib, genera menos divisas que en el pasado y muestra resultados poco alentadores. Esto ha creado, entre otros problemas, una creciente necesidad de incrementar las importaciones de alimentos, que en 2007 llegaron a los 1.600 millones de dólares. Reanimar al sector agropecuario es por lo tanto fundamental para mejorar el funcionamiento de la economía, garantizar la creación de empleo y propiciar fuentes de energía renovables. Aunque ya se han dado algunos pasos, es necesario enfrentar las dificultades de las cooperativas, dotar de mayor autonomía a las unidades de producción y garantizar su acceso al mercado.

La carga creciente

El envejecimiento de la población pone en duda la sustentabilidad financiera en el largo plazo de los sistemas de pensiones. Esto, que ocurre en casi todos los países desarrollados, también sucede en algunos de América Latina, entre ellos Cuba. Desde 1959, Cuba construyó un sistema que tiene las edades de retiro más bajas de la región y los periodos de retiro más largos, con ingresos claramente insuficientes. Las pensiones, en valores reales, disminuyeron 68% desde 1989 y ya no son adecuadas para satisfacer las necesidades básicas. El artículo argumenta que es necesario reformar el sistema para aumentar los ingresos, extender la cobertura y asegurar su sustentabilidad en el futuro.

La diplomacia médica cubana recibe una pequeña ayuda de sus amigos

La diplomacia médica es uno de los ejes de la política exterior de Cuba. En 2008, más de 30.000 médicos y otros profesionales de la salud cubanos colaboraban en 70 países de todo el mundo. La estrategia, sustentada en los éxitos del sistema de salud construido luego del triunfo de la revolución, le ha permitido a Cuba ganar prestigio internacional y capital político, reflejado por ejemplo en las votaciones contra el bloqueo en la Asamblea General de las Naciones Unidas. En los últimos años, la llegada de Hugo Chávez al poder le permitió a la isla firmar un acuerdo de intercambio de médicos por petróleo que convirtió la exportación de servicios de salud en la actividad económica más promisoria de Cuba.

La dirección y los límites de los cambios

En Cuba se ha producido una sucesión política –de Fidel Castro a su hermano Raúl– que se anuncia acompañada de cambios. No es posible aún evaluar su magnitud y dirección, pero la información disponible sugiere que se concentrarán en la esfera económica, abriendo mayores espacios al mercado en la asignación de recursos. Un límite claro a estas reformas será la fragmentación y la falta de autonomía de la sociedad cubana, un requisito para la reproducción del proyecto de poder de una elite crecientemente posrevolucionaria.

La encrucijada de la dualidad monetaria

La dualidad monetaria que rige en Cuba es una consecuencia de la crisis económica de los 90, cuando se introdujo el dólar –luego reemplazado por el peso convertible– sin eliminar el peso cubano. En la actualidad, existe un consenso bastante amplio, tanto en ámbitos académicos como en el gobierno, en que este sistema genera una serie de distorsiones y efectos negativos y que, por lo tanto, debe eliminarse. El artículo plantea un camino posible, pero advierte sobre la necesidad de moderar las expectativas respecto de los posibles efectos benéficos de la moneda única: aunque puede ser importante, no alcanzará por sí sola para mejorar la distribución del ingreso, que no es un problema monetario sino una cuestión estructural derivada de la falta de eficiencia y la baja productividad de la economía cubana.

Tendencias del comercio exterior cubano

El análisis del comercio exterior de Cuba revela cambios importantes en los últimos años. Las exportaciones de bienes están lideradas por el níquel, que explica casi la mitad de ellas. Las importaciones de bienes, la mayor parte de las cuales son combustibles y alimentos, han aumentado. Por lo tanto, el saldo en la balanza del comercio de bienes es deficitario. Aunque la exportación de servicios se ha expandido, sobre todo gracias a la exportación de servicios profesionales –médicos, educadores y entrenadores deportivos– a Venezuela, no alcanza para compensar el déficit de la balanza de bienes. En suma, aunque ha cambiado la importancia de los rubros y los socios comerciales, la balanza comercial de Cuba sigue siendo deficitaria.

Un balance necesario y algunas propuestas de cambio

Tras la crisis de principios de los 90 y la reforma económica posterior, Cuba ha logrado recuperar el crecimiento en un contexto de equilibrio fiscal, bajo desempleo y, por primera vez en mucho tiempo, superávit de la balanza de pagos. Esto es resultado del buen momento internacional y de la expansión de actividades intensivas en conocimiento, especialmente la exportación de servicios médicos a Venezuela. Pese a ello, persisten desafíos que es necesario enfrentar: el salario real deteriorado, el sistema de doble moneda y el estancamiento de la producción agrícola, que obliga a destinar recursos a las importaciones y eleva los precios de los alimentos, son algunos de los más importantes. Para enfrentarlos es necesario encarar una profunda reforma económica.