Los colores de la izquierda (217 / Septiembre - Octubre 2008)
Revista
Nueva Sociedad NUSO 217 Septiembre - Octubre 2008

Los colores de la izquierda

América Latina atraviesa un nuevo tiempo político, que algunos llaman «giro a la izquierda» y otros simplemente «posneoliberal», marcado por el ascenso de nuevos líderes, por la voluntad -al menos proclamada- de explotar estrategias económicas diferentes y por una cierta recuperación del rol del Estado como contrapeso del mercado. ¿Es esto una política de izquierda? ¿Se trata de una aproximación a lo que en Europa se denominarían «modelos socialdemócratas»? ¿Cuál es la particularidad latinoamericana y cuál es la especificidad de cada país?

Aportes

El sistema de pensiones en Chile

En 1981, la dictadura implementó una reforma radical al sistema de pensiones de Chile basada en la construcción de un esquema privado de capitalización individual. A más de 26 años de su lanzamiento, el sistema que tantos elogios cosechó en el mundo está lejos de dar los resultados previstos: aunque el nivel de cobertura es alto en comparación con otros países de la región, sigue siendo similar al que existía antes de la reforma y, al igual que el nivel de las pensiones, no parece haberse beneficiado del alto crecimiento económico del país, lo que genera desigualdades cada vez mayores. Por eso, el gobierno de Michelle Bachelet impulsó una ley que, sin alterar la esencia del sistema, incluyó un nuevo pilar solidario, una presencia más fuerte del Estado y cambios en el funcionamiento de las administradoras privadas.

Coyuntura

El estado actual del conflicto armado en Colombia

La muerte de Raúl Reyes y la liberación de Ingrid Betancourt son muestras del estado actual del conflicto armado en Colombia. Tras dos décadas de expansión territorial orientada a ganar presencia en zonas estratégicas, las organizaciones guerrilleras se han visto obligadas a retroceder para asegurar su retaguardia y cambiar sus tácticas de combate: de una guerra que buscaba avanzar sobre el territorio a una verdadera guerra de guerrillas, con golpes sorpresivos, acciones inesperadas y poca confrontación directa. Esta tendencia, que se inició durante el gobierno de Andrés Pastrana y se profundizó significativamente desde la llegada al poder de Álvaro Uribe, no parece que vaya a cambiar en el futuro próximo.

La construcción de una arquitectura financiera sudamericana

En diciembre de 2007, los presidentes de Argentina, Brasil, Venezuela, Ecuador, Uruguay y Paraguay anunciaron la creación del Banco del Sur, con un capital inicial de 10.000 millones de dólares. La iniciativa forma parte de los esfuerzos para avanzar en la construcción de una arquitectura financiera sudamericana que, además, incluya una unidad monetaria. El artículo analiza los problemas que ya han comenzado a aparecer, vinculados a las asimetrías entre los diferentes países de la región, y sugiere mirar los ejemplos de Asia y Europa para encontrar un camino adecuado que permita avanzar en la articulación financiera de la región.

Tema central

Del destino a la construcción de un futuro

América del Sur vive una etapa de cambio. Luego de las reformas neoliberales y sus desastrosos resultados, han llegado al poder actores, como los movimientos indígenas, que hasta hace poco tiempo estaban marginados. Pero para entender hacia dónde va la región es necesario diferenciar, sin caer en simplificaciones, dos procesos: el de los países del Cono Sur, que dejaron atrás la etapa neoliberal y hoy han logrado altas tasas de crecimiento y una mejora de los indicadores sociales; y el de los países andinos, con economías más primarizadas y una historia de fuerte exclusión social, que hoy atraviesan un verdadero cambio de época. El artículo sostiene que no se trata de visiones realistas contra otras idealistas, ni de una izquierda buena contra una mala, sino de diferentes circunstancias históricas y diferentes intereses.

El giro del APRA y de Alan García

Tras una primera presidencia que terminó en medio del caos hiperinflacionario y de una larga debacle durante los 90, la Alianza Popular Revolucionaria Americana (apra) volvió al gobierno de la mano de Alan García. Pero se trata de un partido y de un líder muy distintos a los del pasado. Debido a la necesidad de conquistar los votos de la derecha para ganar las elecciones y la urgencia por construir una coalición parlamentaria con los partidos conservadores, García dejó definitivamente atrás las invocaciones socialdemócratas que había esgrimido en otros momentos y lideró un gobierno económicamente ortodoxo y socialmente poco ambicioso. El contexto de alto crecimiento en el que llegó al poder reforzó esta tendencia conservadora. Y en buena medida explica el giro de García y del apra, de un voluntarismo exacerbado a un hiperrealismo sin ilusiones.

¿Es posible una socialdemocracia en América Latina?

El giro a la izquierda registrado en América Latina abrió un intenso debate acerca de las posibilidades de la socialdemocracia en la región. El origen de la socialdemocracia en Europa occidental respondió a una serie de condiciones históricas y políticas que hoy se encuentran ausentes en América Latina, desde una economía que descansa esencialmente en la producción industrial hasta un sector mayoritario de obreros organizados. Por otra parte, las políticas neoliberales aplicadas en la región produjeron una heterogeneización de la fuerza laboral y una profundización de la brecha social que complican las perspectivas. Pese a ello, el artículo argumenta que una versión local de la socialdemocracia puede prosperar en América Latina, sobre todo en aquellos países con sistemas de partidos estables y regímenes democráticos consolidados, como Uruguay, Chile y Brasil.

Hegemonía liberal, desarrollismo y populismo

El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva consolidó la hegemonía liberal y la democracia, pilares de un nuevo tipo de Estado iniciado por Fernando Henrique Cardoso. Esto se explica, en primer lugar, por el mantenimiento de una política económica orientada a garantizar la estabilidad. Pero además el gobierno implementó algunas medidas dispersas de orientación más desarrollista y, sobre todo, lanzó una serie de políticas que le permitieron extender la cobertura social a los sectores más pobres y mejorar los ingresos y las posibilidades de ascenso de la clase media baja. Sustentado en una coalición política muy amplia, con una estrategia que asume por momentos rasgos populistas, Lula ha profundizado, imprimiéndole un tono propio, el ciclo hegemónico liberal iniciado por su antecesor.

La evolución del Partido Revolucionario Dominicano

Surgido de las luchas contra la dictadura de Trujillo, el Partido Revolucionario Dominicano (prd) ocupa un lugar central en la historia política del país. En el preludio de la transición a la democracia, y bajo el liderazgo de José Francisco Peña Gómez, el prd abrazó los ideales socialdemócratas y se sumó a la Internacional Socialista. Pero en los últimos 30 años el prd ha derivado en una organización pragmático-clientelista y se ha desideologizado. El pésimo final de la presidencia de Hipólito Mejía en 2004, en medio de una grave crisis económica y con fuertes acusaciones de corrupción, ha mantenido al prd en la oposición en los últimos cuatro años. Este artículo argumenta que para detener el proceso de desgaste de la maquinaria electoral, el prd debe retomar sus banderas históricas de cambio social, y forjar una nueva generación de dirigentes capaces de impulsar transformaciones reales.

Las dos almas de la izquierda reformista argentina

Desde la irrupción del peronismo en 1945, la izquierda reformista argentina vive en permanente división: por un lado, un sector que reivindica el rol histórico de Juan Perón y asume una postura «nacional-popular»; por otro, un grupo más cercano a los paradigmas de la socialdemocracia. Esta división, que recorre el último medio siglo, se reactualiza hoy, en tiempos de Kirchner. El artículo sostiene que la heterogeneidad de la izquierda argentina, mayor que la que existe en países como Uruguay o Brasil, no debería ser solo motivo de disputas y enfrentamientos. Podría ser también una oportunidad para fomentar un diálogo fecundo entre ambas tendencias, pues la alternativa política al proceso de reformas iniciado en Argentina no es un gobierno de izquierda mejor, sino el retorno de un neoliberalismo apenas disfrazado.

La socialdemocracia criolla

El actual giro a la izquierda en América Latina trae una novedad absoluta: el estreno de gobiernos de tipo socialdemocrático en Brasil, Uruguay y Chile, que aunque asumen rasgos propios guardan semejanzas con los congéneres europeos. A diferencia de otras experiencias de la región, en estos países gobierna una izquierda institucional, con partidos bien establecidos, que operan en sistemas de partidos relativamente institucionalizados, plurales y competitivos, asumiendo las reglas de la democracia representativa y las restricciones de la economía capitalista en mercados abiertos, pero impulsando al mismo tiempo un reformismo moderado. Los tres gobiernos tienen un potencial socialdemocrático diverso, en función de sus recursos políticos, cultivando en todo caso el compromiso entre capitalismo y democracia, en busca de nuevas formas de desarrollo, que compaginen progreso económico y cohesión social.

La ubicación ideológica de presidentes y partidos de izquierda en América Latina

Partiendo de una base de datos que recoge el resultado de entrevistas a parlamentarios y líderes políticos de América Latina, el artículo sitúa a los presidentes de izquierda y sus partidos en una escala ideológica. Los datos demuestran que, en un grupo mayoritario de países, el presidente se sitúa más a la izquierda que el partido al cual pertenece, jugando un papel polarizador en la vida política. Se trata, justamente, de aquellos presidentes usualmente incluidos dentro de la categoría de «populistas». Esto permite confirmar, sobre la base de un ejercicio empírico, las hipótesis acerca de la existencia de dos izquierdas diferenciadas en América Latina.

Una breve revisión histórica

En su origen, el socialismo estaba estrechamente ligado a la democracia. Fue, en sus comienzos, un intento de radicalización de la democracia sobre la base de un proyecto de «democracia social» que pretendía articular libertad política con bienestar económico. El artículo argumenta que esto comenzó a cambiar con el auge del marxismo y la Revolución Rusa, cuando el socialismo pasó a ser visto como algo diferente de –e incluso opuesto a– la democracia. La cara más dramática de esta mutación fueron los socialismos nacionales de tipo fascista y estalinista. Aunque en buena parte de América Latina la democracia social ha ganado terreno, hoy se enfrenta al socialismo del siglo xxi, un tardío intento de regreso a las ideas del socialismo antidemocrático del siglo pasado.

Un análisis de su capacidad de reforma

Durante los 90, los gobiernos socialdemócratas europeos tuvieron que enfrentar el desafío de la globalización y la europeización. El artículo analiza la performance de seis de ellos en términos de equilibrio fiscal, empleo y bienestar social. La conclusión es que aquellos gobiernos que adaptaron sus instrumentos y estrategias, sin dejar de lado el objetivo socialdemócrata fundamental de construir una sociedad más justa, lograron los mejores resultados. Es el caso de Suecia y Dinamarca. En cambio, aquellos que se negaron a flexibilizar sus políticas, como los de Francia y Alemania, muestran performances más decepcionantes.