Honduras, statu quo (226 / Marzo - Abril 2010)
Revista
Nueva Sociedad NUSO 226 Marzo - Abril 2010

Honduras, statu quo

Cuando habíamos pensado que las asonadas militares, los presidentes democráticos detenidos y los exilios forzados eran cosa del pasado, el golpe de Estado en Honduras sacudió, sorprendiendo, a las democracias de la región. Anacrónico pero exitoso, tosco pero efectivo, el golpe perpetrado por los militares y apoyado por prácticamente todos los poderes constituidos, del Congreso al Poder Judicial y de la Iglesia católica a los grandes medios, fue la culminación de una dinámica de polarización y conflicto no muy diferente de las que se produjeron –y probablemente se seguirán produciendo– en otros países de la región. La diferencia, en este caso, fue la intervención militar exitosa, que puso en evidencia las falencias de una democratización incompleta y que dejó al desnudo las heridas de un país pobre y frágil.

Aportes

La seguridad social y las transformaciones sociales latinoamericanas

En las últimas décadas, América Latina registró tres fenómenos relacionados con los sistemas de seguridad social: el deterioro de las condiciones del mercado de trabajo y sus impactos en los niveles de pobreza y desigualdad; las reformas implementadas en muchos países y las dificultades de los sistemas, tanto en su componente de pensiones como de atención de la salud, para continuar la expansión de la cobertura experimentada en las décadas posteriores a la posguerra; y el crecimiento del gasto social del Estado, aunque con un sesgo regresivo. Partiendo del análisis de la obra de Carmelo Mesa-Lago, el artículo analiza estas tres tendencias y concluye que es necesario revisar profundamente el enfoque actual, que liga la seguridad social al mercado formal de trabajo, para implementar una protección básica que llegue a los sectores más vulnerables de nuestras sociedades.

Coyuntura

Rusia en América Latina (y viceversa)

Con la desaparición de la Unión Soviética, Rusia disminuyó su peso en la escena internacional. La relación con los países latinoamericanos, con los que el ntiguo Estado ruso había iniciado vínculos diplomáticos ya en el siglo XIX, sufrió este cambio. Sin embargo, desde mediados de la década de 1990 el vínculo ha ido ganando fuerza: el intercambio comercial se ha incrementado, las visitas de jefes de Estado se multiplicaron y las asociaciones estratégicas (en especial con Brasil) se fortalecieron. El artículo analiza los diferentes aspectos de la relación ruso-latinoamericana y sostiene que se trata de una tendencia en ascenso en el nuevo orden global.

Terremoto en Haití: las causas persistentes de un desastre que no ha terminado

El 12 de enero de 2010 un terremoto de 7 grados en la escala de Richter dejó la capital de Haití bajo los escombros, con un saldo de más de 200.000 muertos. La infraestructura del gobierno central y los gobiernos locales quedó completamente colapsada. El artículo sostiene que las verdaderas causas del desastre no deben buscarse en el movimiento sísmico sino en las condiciones socioeconómicas extremas, las aglomeraciones urbanas, los estilos precarios de construcción, la degradación ambiental, la debilidad del Estado y las presiones internacionales. En suma, en la histórica exclusión y pobreza. Por eso, además de la necesaria solidaridad, América Latina debe aprender las lecciones que deja la catástrofe de Haití.

Tema central

Brasil: de coloso regional a potencia global

El golpe de Estado en Honduras y la crisis política posterior pusieron en evidencia los déficits de los mecanismos interamericanos como la Organización de Estados Americanos (OEA) y revelaron las debilidades de las dos grandes potencias del hemisferio occidental: Estados Unidos y Brasil. La presencia de Manuel Zelaya en la embajada brasileña y las dificultades para lograr su restitución dejaron a Brasil en una situación incómoda. Partiendo de este caso, el artículo analiza el tránsito de Brasil de gigante regional a potencia global, y los desafíos y consecuencias que ese tránsito genera.

Centroamérica: ¿anomalías o realidades?

Suele sostenerse que, con el golpe de Estado en Honduras, Centroamérica retrocedió 30 años, pues desde la recuperación de la democracia tras los acuerdos de Esquipulas II la región no había sufrido episodios de este tipo. El artículo argumenta que se trata de una verdad a medias. En realidad, los países centroamericanos se habían fabricado una historia de progreso social y político que no era real ya que, detrás de la retórica sobre los cambios alcanzados, las estructuras del poder económico y político se mantenían intactas. El golpe en Honduras no fue una anomalía, sino un síntoma de problemas irresueltos.

Entre los valores y los intereses. Las relaciones entre América Latina y la Unión Europea tras el golpe en Honduras

El golpe de Estado en Honduras plantea un desafío para los actores extrarregionales como la Unión Europea. Aunque la UE condenó rápidamente la asonada militar y dispuso sanciones al gobierno de facto, demostrando la veloz reacción comunitaria en materia de política exterior, con el paso del tiempo comenzaron a registrarse algunas ambigüedades, motivadas por el cálculo geopolítico y el temor a la influencia de Hugo Chávez. A partir del caso Honduras, el artículo analiza las relaciones entre la UE y América Latina, en particular la tensión entre valores e intereses, y plantea posibles vías para profundizar los vínculos.

Estado y violencia criminal en América Latina. Reflexiones a partir del golpe en Honduras

Honduras no es resultado del golpe de Estado. Sin embargo, la asonada militar reveló que asociadas a las fuerzas de seguridad se encuentran personas que en muchos casos fueron denunciadas como responsables de las desapariciones y persecuciones en los años 80. El argumento central del artículo es que, en muchos países latinoamericanos, el Estado juega un papel primordial en la reproducción de la violencia criminal. No solo por la ineficiencia y negligencia de sus instituciones, sino porque en muchos casos es el Estado mismo, a través de sus instituciones y agentes,el responsable directo de los crímenes y actos de violencia que sufre la población. La crisis de Honduras confirma la necesidad de una reforma amplia y democrática de las instituciones estatales basada en el respeto a la legalidad y los derechos humanos.

Honduras: de la crisis política al surgimiento de un nuevo actor social

El golpe de Estado en Honduras desnudó la fragilidad democrática oculta tras casi tres décadas ininterrupidas de elecciones y las dificultades para la consolidación institucional en un país golpeado por la desigualdad y la pobreza. Pero también permitió el surgimiento de un inédito movimiento de resistencia que, aunque germinal, heterogéneo y sin un único liderazgo, ganó fuerza y capacidad de articulación en la lucha contra el gobierno de facto. Tras repasar las tendencias profundas que salieron a la luz a partir del 28 de junio, el artículo sostiene que los actores sociales que ganaron protagonismo tras el golpe deben dejar de ser perseguidos políticamente para dar paso a su inclusión en el sistema institucional. De lo contrario, se corre el riesgo de negar la representación a una parte importante de la sociedad hondureña y, con ello, profundizar la inequidad social y política.

Honduras y la mala hora de América Latina

El golpe en Honduras reveló, en primer lugar, la insuficiencia de los mecanismos interamericanos, en particular la Carta Democrática, para revertir este tipo de situaciones. También ratificó la histórica fragilidad de las instituciones republicanas hondureñas y expuso las dificultades o indecisiones del gobierno de Barack Obama. Y por último evidenció las discrepancias entre los países del bloque bolivariano y entre estos y otros gobiernos progresistas de la región. Pero la crisis de Honduras fue, sobre todo, una muestra dramática de una región fragmentada en lo político, polarizada en lo ideológico y que, a pesar de la prosperidad económica de los últimos años, sigue siendo muy desigual. En ese contexto, el colapso de un gobierno democrático por vía de una asonada militar apoyada por elites reaccionarias marca un peligroso precedente para los países de la región.

La cuestión militar. El golpe de Estado en Honduras como desafío a la democracia y al sistema interamericano

El golpe de Estado en Honduras desmiente la creencia de que las asonadas militares y la interrupción del orden constitucional eran cosa del pasado. El rol de las Fuerzas Armadas fue clave para el derrocamiento de Manuel Zelaya e implica un peligroso precedente para la región. El artículo analiza la historia militar de Honduras, clave en la guerra contrainsurgente en Centroamérica, y sus sólidas relaciones con Estados Unidos, que mantiene una base en territorio hondureño, y concluye que asegurar la supremacía civil sobre las Fuerzas Armadas es crucial para evitar que este tipo de episodios se repitan en el futuro.

Las democracias malas de centroamérica. Para entender lo de Honduras, una introducción a Centroamérica

En Centroamérica, el arribo a la democracia electoral no fue, salvo en el caso de Costa Rica, la restauración de una tradición interrumpida, sino una instauración que ocurrió en circunstancias especiales: en medio de una crisis económica severa y en un contexto de conflicto armado. Esto fue así incluso en Honduras, que no tuvo una fuerte guerrilla en su territorio pero que funcionó como refugio y base de aprovisionamiento para las fuerzas contrainsurgentes. El resultado son democracias creadas desde arriba que, aunque han logrado mantener la continuidad electoral, están lejos de resolver los problemas de desigualdad y pobreza que afectan a la mayoría de la población. El artículo sostiene que, para entender el golpe de Estado en Honduras, es necesario analizar los déficits y desafíos de las «democracias malas» de Centroamérica.

Las secuelas regionales de la crisis de Honduras

La crisis de Honduras ha abierto profundas grietas en el debate político regional, no porque se haya convertido en un laboratorio de ideas sino porque es una especie de morgue metafísica, en la que yacen los restos de procesos, normas e ideas que no lograron responder con eficacia a la situación. Quedó claro que la injerencia de la comunidad internacional en los asuntos internos de los pueblos tiene sus límites –así sea para defender el sistema democrático– y que eeuu tiene un interés nacional que trasciende las supuestas buenas intenciones del presidente Obama. En este contexto, el artículo sostiene que Honduras puede ser un punto de partida para pensar críticamente nuestra configuración como región y nuestra inserción en la estructura internacional.