Transformaciones en el mundo sindical (211 / Septiembre - Octubre 2007)
Revista
Nueva Sociedad NUSO 211 Septiembre - Octubre 2007

Transformaciones en el mundo sindical

Las organizaciones sindicales de América Latina se encuentran ante una nueva oportunidad, no solo por la mejora palpable de los indicadores económicos y sociales registrada en el último tiempo sino, fundamentalmente, por el cambio de clima político, el avance de las iniciativas de integración y el ascenso al poder de nuevos líderes de orientación progresista. Para dar cuenta de esta nueva situación, Nueva Sociedad, en cooperación con el Proyecto Sindical Regional de la FES, ha decidido dedicar su Tema Central al análisis de las transformaciones en el mundo sindical latinoamericano.

Aportes

La izquierda después de la «tercera vía»

La presencia de los partidos de izquierda en el gobierno de los países de Europa occidental ha ido disminuyendo, lo que marca el fin del ciclo de la izquierda tecnocrática y reformista al estilo «tercera vía». Este fracaso se explica por el impacto negativo de la globalización y la europeización sobre su electorado tradicional, por las promesas incumplidas de la revolución educativa y por la falta de respuestas ante fenómenos sociales fundamentales como la inmigración. Para recuperar terreno, la izquierda deberá reorientar su estrategia, desembarazándose del economicismo cerrado sin abandonar la apelación estratégica al centro de la sociedad. Solo así podrá enfrentar con éxito los desafíos del conservadurismo light.

Coyuntura

El impacto regional del rearme de Venezuela y Chile

En los últimos años, Chile y Venezuela gastaron más recursos en armas que ningún otro país sudamericano. Esto se debe a la fuerte presencia de los militares en el gobierno de Hugo Chávez y al rol protagónico que siguen jugando las Fuerzas Armadas en Chile, pero también a la bonanza económica derivada del incremento del precio internacional del petróleo y el cobre. Además de generar desequilibrios con las naciones vecinas, el rearme convierte a ambos países en modelos opuestos en cuanto a sus políticas de defensa: el fortalecimiento militar chileno es posible gracias a la relación de confianza con Estados Unidos, mientras que el de Venezuela se produce en abierto desafío a la superpotencia.

La izquierda mexicana tras la derrota

La izquierda mexicana no ha debatido a fondo las razones de su derrota en las elecciones presidenciales de 2006. Su candidato, Andrés Manuel López Obrador, presentó un programa que difícilmente podría ser considerado de izquierda, pero lo hizo con una actitud muy ruda, que alejó a los sectores más moderados y se sumó al falso idealismo de su partido, que se resiste a avanzar en acuerdos con la derecha democrática, si bien no se ha privado de cerrar alianzas oportunistas con el PRI. Sumida en un sentimentalismo testarudo, gran parte de la izquierda ha tendido a abandonar uno de sus ejes fundamentales, la igualdad, y a reemplazar la discusión de proyectos por las pasiones. Para evitar la extinción, la izquierda debería explorar la confluencia de las tradiciones socialista y liberal, que sigue siendo un terreno fértil para nuevas ideas.

Tema central

¿Cómo puede enfrentar el sindicalismo a las empresas multinacionales?

La globalización, la apertura económica y los avances tecnológicos han producido un cambio de paradigma económico y han fortalecido a las empresas multinacionales, que con frecuencia desarrollan prácticas productivas que perjudican a los trabajadores: tercerización, debilitamiento de los derechos laborales y desprotección social. Para enfrentarlas, los sindicatos deben desarrollar una nueva estrategia de acción, que incluye la búsqueda de información y el monitoreo, la articulación de redes nacionales e internacionales y la apelación a los consumidores para presionar a aquellas compañías que vulneran sus derechos.

El papel del movimiento sindical

América Central, la Comunidad Andina de Naciones y el Mercosur se encuentran negociando acuerdos de asociación con la Unión Europea. Aunque cada uno tiene sus particularidades, se trataría de entendimientos amplios que, además del aspecto económico, incluyen temas culturales, políticos y de cooperación. El movimiento sindical latinoamericano ha optado por participar de esos procesos y tratar de influir en ellos. Pero para que su posición sea tenida en cuenta, deberá dejar de lado las visiones centradas exclusivamente en temas laborales, elaborar propuestas concretas y construir alianzas amplias con las organizaciones sindicales del continente y las que existen del otro lado del Atlántico.

El sindicalismo bajo el gobierno de Lula

Luego del compromiso con la apertura democrática en los 80 y la posición defensiva adoptada en los 90, el sindicalismo brasileño aguardaba con expectativas la llegada de Lula a la Presidencia. Pero pese a los vínculos históricos y la buena relación con el gobierno, la esperada reforma sindical y laboral no pudo ser llevada a la práctica. Esto se explica por la presión de los empresarios, la persistencia de la cultura corporativa de los sindicatos y la falta de tradición de diálogo social. El artículo sostiene que, si el segundo mandato de Lula concluye sin que se modifiquen las bases del anacrónico sistema actual, el gobierno y el sindicalismo habrán perdido una oportunidad histórica.

El sindicalismo frente al Mercosur

La Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur ha contribuido al desarrollo del Mercosur. En lugar de fijar una posición defensiva, relacionada con los temas específicos de trabajo y protección social, ha impulsado una estrategia amplia que incluye documentos, propuestas y acciones orientadas a promover la integración productiva y el desarrollo de la institucionalidad supranacional. Sin embargo, ha obtenido pocos avances en la implementación de planes concretos que garanticen la protección del trabajo; no hay, por ejemplo, un programa de fiscalización laboral del Mercosur. Es necesario ubicar el tema entre las prioridades de los sindicatos de cada país, profundizar la articulación entre las centrales sindicales y diseñar estrategias adecuadas para enfrentar a las empresas transnacionales.

Entre la marginación y la recomposición

Los sindicatos mexicanos ocupan un lugar marginal como actores políticos y sociales. Esto es consecuencia de los cambios económicos generados por las políticas de liberalización y apertura y de las prácticas internas antidemocráticas, la falta de autonomía y la sumisión frente al Estado. A pesar de este panorama sombrío, últimamente han aparecido casos que demuestran la capacidad de acción de las organizaciones sindicales, como el conflicto en el estado de Oaxaca, la disputa por la deposición de Napoleón Gómez Urrutia y el enfrentamiento con la empresa Euzkadi. Para recuperar el protagonismo, los sindicatos mexicanos deberían reformular sus prácticas, ponerlas en línea con el proceso de democratización iniciado en el país y explorar formas de cooperación con las federaciones sindicales regionales e internacionales.

Experiencias y desafíos de la Central Única de los Trabajadores de Brasil

La Central Única de Trabajadores (cut) de Brasil fue innovadora en la incorporación del enfoque de género a sus prácticas sindicales, con mecanismos que van desde el establecimiento de la cuota en sus órganos de decisión hasta el esfuerzo de aplicar una política de «transversalidad de género». Por eso, aunque aún quedan muchos temas pendientes, la experiencia de la cut es un buen ejemplo para que otras organizaciones sindicales latinoamericanas impulsen estrategias orientadas a garantizar la igualdad entre hombres y mujeres.

¿Hacia una nueva arquitectura sindical en América Latina?

La participación del sindicalismo latinoamericano en el diseño de la nueva central sindical mundial, que se creó fines de 2006, fue más bien marginal. Esto era un reflejo de su debilidad, en gran parte consecuencia del impacto de más de una década de políticas neoliberales. Pero la fundación de la nueva central abrió también un fuerte debate sobre el futuro del sindicalismo en la región, en un contexto favorable debido a la presencia de gobiernos progresistas en muchos países. La fundación de una central para las Américas en marzo de 2008 es una chance única para impulsar una renovación sindical y rediseñar la arquitectura sindical de la región. Para avanzar en esta dirección, la nueva central regional necesita crear fuertes vínculos con otros actores sindicales que actúan en campos específicos y buscar agendas comunes con los gobiernos progresistas.

La importancia de la Plataforma Laboral de las Américas

En un contexto de progresiva unidad sindical mundial, las organizaciones sindicales americanas avanzan en la creación de una única central continental. Un paso crucial en ese sentido ha sido la elaboración de la Plataforma Laboral de las Américas (PLA), que incluye una serie de objetivos tendientes a la creación de trabajo decente en el marco de sociedades integradas y socialmente justas. Se trata de un avance clave para la construcción de «sociedades del trabajo» que reemplacen a las «sociedades del mercado» heredadas del neoliberalismo.

La política laboral de los gobiernos progresistas

Luego de dos o tres décadas de políticas laborales neoliberales, caracterizadas por la precarización y la desprotección de los trabajadores, es posible observar algunos indicios de cambio. A veces – aunque no siempre– estos cambios se relacionan con la presencia de gobiernos progresistas en varios países de la región, pero aún no se han terminado de definir claramente. Para avanzar en la construcción de una política laboral progresista, es necesario revalorizar viejas prácticas, como la continuidad laboral y la seguridad social, y aplicar nuevas fórmulas, como la formación profesional permanente y la aplicación directa de las normas constitucionales e internacionales de protección a los trabajadores.