Tema central

La importancia de la Plataforma Laboral de las Américas

En un contexto de progresiva unidad sindical mundial, las organizaciones sindicales americanas avanzan en la creación de una única central continental. Un paso crucial en ese sentido ha sido la elaboración de la Plataforma Laboral de las Américas (PLA), que incluye una serie de objetivos tendientes a la creación de trabajo decente en el marco de sociedades integradas y socialmente justas. Se trata de un avance clave para la construcción de «sociedades del trabajo» que reemplacen a las «sociedades del mercado» heredadas del neoliberalismo.

La importancia de la Plataforma Laboral de las Américas

Desafíos del sindicalismo

Las organizaciones sindicales serán más fuertes cuanto más profundamente perciban que están saliendo cultural y políticamente del túnel neoliberal en el que entraron hace 25 años y actúen en consecuencia. El llamado «sindicalismo sociopolítico» es la gran herramienta teórico-política con que cuentan los sindicatos para elaborar una estrategia sindical posneoliberal.

Como signo de la recuperación de su poder político, se registra el hecho de que, en América, los sindicatos están llevando a cabo desde hace varios años un extraordinario proceso de construcción de unidad continental. Este proceso se ha acelerado con los cambios ocurridos en el sindicalismo mundial desde 2006, cuando se creó la Confederación Sindical Internacional (CSI) gracias a la unificación de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) y la Confederación Mundial del Trabajo (CMT), a las que se sumaron numerosas centrales sindicales nacionales, tanto de países europeos como periféricos, que hasta el momento eran autónomas. Como consecuencia de esto, hoy existe una gran organización sindical mundial que nuclea a más de 200 millones de trabajadores.

En este contexto de unidad sindical mundial, las organizaciones sindicales de América están desarrollando acciones que deberían culminar en 2007 o 2008 con la creación de una gran central continental. Las negociaciones se desarrollan en dos vías y en dos escenarios sindicales diferentes. Por un lado, a través del diálogo y la implementación de una agenda de acuerdos sobre temas prioritarios para la unidad entre las centrales sindicales nacionales afiliadas a la Organización Regional Interamericana de Trabajadores (ORIT), antigua filial de la CIOSL; la Central Latinoamericana de Trabajadores (CLAT), antigua filial de la CMT, y varias centrales nacionales independientes. Por otro lado, se avanza en la unidad entre organizaciones sindicales, ciertos sectores de actividad y algunas ramas americanas de las Federaciones Sindicales Internacionales (FSI), vinculadas históricamente con la ex-CIOSL y la ex-CLAT. Ambos procesos regionales forman parte de la tendencia mundial al fortalecimiento de la Agrupación Global Unions.

Los procesos de cooperación y unión orgánica sindical en América tienen como base las experiencias de convergencia entre sindicatos de diferentes orígenes ideológicos que se han movilizado contra los resultados negativos para los trabajadores de la aplicación de las políticas del Consenso de Washington.

Una aclaración necesaria. No es correcto identificar mecánicamente la globalización con el Consenso de Washington, aunque ambos fenómenos se han retroalimentado mutuamente en las últimas dos décadas. El Consenso de Washington fijó la direccionalidad política –neoliberal– de la globalización en nuestros países. Pero la globalización, sustentada en la segunda ola de mundialización de la economía, es el resultado de una gigantesca autorrevolución tecnológica del capital y del triunfo a escala mundial de las economías de mercado, lo que ha acelerado los movimientos de capitales y mercancías y ha generado una concentración y centralización en empresas multinacionales. Lo permanente es la constitución de una economía de mercado global; lo transitorio, aunque duradero, es la hegemonía neoliberal.En ese contexto, es el torrente común de la acción sindical lo que ha impulsado la unidad. Y dentro de ese torrente surgen nuevas ideas, valores y propuestas que están dando lugar a un proceso de construcción de una nueva cultura intersindical regional. Este texto ensaya una reflexión sobre esos nuevos valores, ideas y propuestas, que van configurando en zigzag un escenario político-sindical común. Ideologías que fueron poderosas en el pasado deben hoy adaptarse (o corren el riesgo de perecer) frente a la tozudez de estas experiencias y estas nuevas formas de acción sindical.

Por lo tanto, este artículo aspira a facilitar el debate y la reflexión entre las distintas tradiciones y tipos de organizaciones sindicales existentes en la región. Esto es imprescindible para favorecer el desarrollo de una nueva cultura intersindical basada en los valores de la solidaridad y el internacionalismo, y para fortalecer las capacidades de los sindicatos para desarrollar sus políticas a través de la lucha y, al mismo tiempo, del diálogo social.

La sociedad de trabajo

Los sindicatos realizan un gran esfuerzo para asumir las nuevas categorías teóricas y programáticas que han surgido para dar cuenta de las nuevas realidades económicas, políticas, sociales y culturales, y para transformar estas categorías en herramientas capaces de acelerar las transformaciones necesarias. Las categorías aquí utilizadas no son el producto de ninguna especulación abstracta. Son categorías utilizadas por los sindicatos, plasmadas en las plataformas aprobadas en sus congresos y otros órganos de decisión. Aquí solo se pretende detectar esas categorías y explicitarlas. Al mismo tiempo, se intentará establecer nexos entre esas categorías y la batería de conocimientos y recursos institucionales generados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El sindicato necesita presentarse ante la sociedad como una institución que propone un conjunto de políticas para hacer posible el desarrollo sustentable (en clave teórico-programática, se podría hablar de «plataforma de desarrollo-modos de desarrollo productivo»). El objetivo es fundamentar, con rigor conceptual y capacidad operativa, nuevas estrategias de desarrollo democrático alternativas al modelo neoliberal.

Los modelos de desarrollo sustentable se despliegan a través de plataformas programáticas. En este texto se destaca la importancia de la Plataforma Laboral de las Américas (PLA). En el actual contexto político de la región, la PLA constituye un importante aporte sindical para establecer acuerdos programáticos con gobiernos, partidos políticos, organizaciones empresarias y movimientos sociales identificados con alternativas reales de progreso económico-social y fortalecimiento de la democracia. Las categorías de la economía política del desarrollo plasmadas en la PLA requieren ser transformadas en herramientas de evaluación de los avances y progresos concretos de los sindicatos (es decir, ser convertidas en «indicadores de progreso»).