Desde hace años se producen importantes transformaciones en las empresas. Estos cambios han logrado modificar las actividades cotidianas de los trabajadores: la forma de realización laboral así como los sistemas de control y evaluación, obviamente poniendo en jaque la tradicional estabilidad en los puestos de trabajo. Del mismo modo las iniciativas, modalidades y alcance de las acciones de los sindicatos se vieron comprometidas por los cambios empresariales, así como por el régimen legal del trabajo y por la orientación de la política pública en el campo laboral.