El diagnóstico es conocido: América Latina es la región más desigual del planeta. Una reforma impositiva podría ayudar a corregir esa desigualdad. El diseño que esta debería seguir para avanzar en un modelo de desarrollo igualitario y sostenible también es conocido: es necesario gravar la riqueza, los altos ingresos, las rentas extraordinarias, el consumo superior, las transacciones financieras y de capital y las emisiones de carbono. No obstante, los gobiernos progresistas no han emprendido seriamente esta tarea y hoy, en medio del acceso al poder de gobiernos decentroderecha, ello resulta más difícil aún, aunque imprescindible.