Opinión
Noviembre 2020

Las mujeres evangélicas salen a la arena electoral en Brasil

La ministra de la Mujer, Familia y Derechos Humanos, Damares Alves, se volvió un ícono de las mujeres evangélicas conservadoras y más allá de ellas. Hasta el punto de que su nombre suena para la vicepresidencia en 2022. Junto con su agenda en favor de los «valores tradicionales», Alves impulsa candidaturas de mujeres de varios partidos, que se lanzan a la política en procesos de empoderamiento en disputa con la agenda feminista.

Las mujeres evangélicas salen a la arena electoral en Brasil

«En San Carlos, tengo una persona a la que quiero mucho y se preocupa mucho por la protección de la infancia», dice Damares Alves, ministra de la Mujer, Familia y Derechos Humanos de Brasil, en un vídeo publicado en la página de Facebook de Thais Bertolote, candidata a la alcaldía de San Carlos, en el estado de San Pablo, por el Partido Liberal. Y añade, en apoyo de su campaña: «Vamos juntas, Thais, a cambiar la realidad de este país».

Una de las figuras centrales del actual gobierno brasileño, Damares Alves se pondrá a prueba en las elecciones municipales del domingo 15 de noviembre. Su popularidad está en aumento y se proyecta como la carta de triunfo de Jair Bolsonaro para las próximas elecciones de 2022 (incluso su nombre suena como uno de los favoritos para la vicepresidencia). Hoy es la principal guardiana de las directrices morales del gobierno, que le garantizan el apoyo del electorado conservador. Aunque las muestras de respaldo directo a candidatas (o «amigas», como dice en los videos) son escasas, detrás de escena Alves ha estado articulando, desde el año pasado, el apoyo de liderazgos políticos y religiosos para alentar candidaturas de mujeres.



La ministra dijo que tenía como objetivo colocar «al menos una mujer» en el concejo de cada municipio brasileño (en las elecciones de 2016 las mujeres ganaron solo 13% de los cargos en disputa) y lanzó la «Maratón + Mujeres en la política». La iniciativa es suprapartidista y sin filtro religioso, según su ministerio, que no dio a conocer el perfil de las participantes.

Sin embargo, los críticos del gobierno han interpretado la ofensiva de Alves como una forma de atraer a más religiosas conservadoras a la política partidaria. De hecho, esta ya es la elección municipal con más candidatas con cargos religiosos desde 2008. Según la Justicia Electoral brasileña, entre los candidatos que al inscribirse se identificaron como profesionales de la religión, en su mayoría vinculados a partidos de derecha, 193 son mujeres. Considerando solo el nombre con que se presentan los candidatos al registrarse, la palabra «hermana» aparece 1.159 veces entre los 186.144 candidatos.

Éxito en el campo conservador

«Damares articula el voto femenino evangélico», consideró la antropóloga Jacqueline Teixeira, que investiga temáticas de género entre los evangélicos. Señaló que la exitosa trayectoria en el campo conservador, históricamente dominado por hombres, convirtió a la ministra en una inspiración para muchas candidatas de ese segmento, que la reverencian en las redes sociales y replican su agenda política para conquistar al electorado. Contar con el respaldo de Alves es un sello político digno de un lema de campaña, como el de Maely Benedetti, candidata a concejal en Tucumã, en el estado de Pará. «Apoyo total de la ministra», dice la imagen de su página web. La foto muestra a Alves sonriente apuntando a la candidata, que le responde con el mismo gesto.

«Presenté mis proyectos en el área de la educación de la primera infancia en una audiencia con la ministra en Brasilia», dijo Benedetti en una entrevista por WhatsApp. Una de esas iniciativas prevé crear un entorno de acceso a Internet para estudiantes de Tucumã. La candidata hizo su debut político este año defendiendo la tríada familia, igualdad y justicia en una ajetreada campaña en las redes sociales.

En Facebook, tiene una verdadera colección de fotos junto a la ministra. En uno de los posteos dice que Alves prometió «equipar el Consejo Tutelar de Tucumã», pero no dio más detalles sobre la declaración. Recientemente Alves fue acusada de utilizar el Consejo Tutelar de São Mateus (Espíritu Santo) y la propia estructura ministerial para interferir en contra del aborto legal de una niña de 10 años, víctima de una violación en ese estado. Y habría estado relacionada con las acciones de grupos religiosos conservadores que filtraron los datos personales de la niña y trataron de impedir el procedimiento, incluso mediante la intimidación de la familia y acciones de los congresistas evangélicos, que rezaron en la puerta del hospital de Recife, donde la niña debía ser trasladada, ya que en Espíritu Santo el hospital rechazó la atención alegando falta de recursos técnicos.

En Facebook, Maely Benedetti también se pronuncia en contra del feminismo y la «ideología de género», un término que cobró fuerza en las elecciones de 2018 y que se ha utilizado contra las iniciativas de educación sexual en las escuelas.

La ministra marca el tono de las campañas

La protección de la infancia, la defensa de la familia heteronormativa y las directrices antiaborto son banderas de la ministra Alves, y este año se han convertido en compromisos de campaña entre las mujeres del campo conservador. La actuación en proyectos sociales, la trayectoria tras bambalinas en la política, como asesora parlamentaria, y su papel como pastora evangélica son también puntos en la historia de la ministra que se acercan al currículum de varias de estas candidatas, y estas afinidades cobrar importancia en las campañas.

Alves es también una inspiración para Bruna Bahia, candidata a concejal en Nilópolis por el partido Avante, en el estado de Río de Janeiro. Después de perder a dos hijas en un accidente de tránsito, en el que quedó ciega de un ojo, se convirtió al evangelismo y creó un proyecto social para mujeres. Dice que el grupo «Madres y Amigas de Nilópolis», que dona ropa y alimentos, fue su puerta de entrada a la candidatura, aunque ella ya tiene una historia familiar en la política. Es la hija del ya fallecido ex-concejal Wilson Bahia. «La ministra es una mujer valiente que lucha por las cosas en las que yo creo, como la familia», dijo a Agência Pública.

Graduada en teología, Bahia tiene 34 años y compite por segunda vez para un puesto en el concejo municipal de Nilópolis. Perdió en su primer intento en 2016, un año después de la muerte de su padre. Este año, dice que se despierta a las 6 de la mañana y, después de las oraciones y las lecturas bíblicas, ya comparte el material de la campaña en la lista de contactos de WhatsApp y en las redes sociales. «Cuando salgo a trabajar [ella vende ropa], me encuentro con gente para pedirle el voto».

Cree que el gobierno de Bolsonaro fue «elegido por Dios» y piensa que las mujeres cristianas conservadoras deberían participar de manera más activa en la política para «romper años de errores de parte de personas que no son cristianas»”. «No podemos ser gobernados por políticos que intentan destruir a la familia», dice.

«Tías» para proteger a la niñez

Protectora de los niños y defensora de la familia. Así se presenta Thais Bertolote, candidata a concejal en São Carlos, en el estado de San Pablo, para quien la ministra grabó un video de apoyo. «Cuando Dios puso este deseo [de ser candidata] en mi corazón, hablé con Damares. Ella conoce mi trabajo con los niños», dijo Bertolote, que trabaja en un proyecto de donaciones a niños de una ocupación urbana de la ciudad llamado «En busca de un sueño».



La ministra también grabó videos de apoyo para otras candidatas evangélicas que están tratando de conseguir lugares en los concejos municipales y alcaldías. Este es el caso de Rita Passos, candidata a la alcaldía en Itu, también en San Pablo, por el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB). En varias grabaciones a las que tuvo acceso Agência Pública, la ministra utiliza palabras similares. Llama a la candidata «amiga» y destaca su papel en la protección de mujeres y niños y en la lucha contra la violencia doméstica.

Alves grabó otro video para apoyar a Emilliye Malavasi, candidata a concejal en Votuporanga, San Pablo. Conocida como Tía Mi, es una educadora cristiana y se presenta como una «evangelista de niños y antifeminista». «Soy #Cristiana, #Conservadora, Estoy #Contra #Ideología de #Género, Estoy contra el #Aborto, #Defensora de la #Familia y de la #Infancia y #Antifeminista», escribió en Facebook. Tía Mi tiene un canal infantil en Youtube en el que enseña principios bíblicos.

Solo el esposo de Tía Mi, el presbítero de la Asamblea de Dios Darley Malavasi, habló para este reportaje. A pesar de todas las llamadas que hicimos para hablar directamente con la candidata, el presbítero, que dijo actuar como su coordinador de campaña, no nos dio el contacto de Emillye. Después de semanas de conversaciones, informó que la postulante no concedería la entrevista. Incluso sin poder hablar con Tía Mi, su perfil abierto de Facebook ayuda a hacer conexiones con la ministra Alves. La candidatura de Tía Mi se articula con otras candidatas que se presentan como defensoras de la niñez. Son mujeres evangélicas que trabajan en ministerios de niños, como Keyla Cristina, Tia Keyla, candidata a concejala en Contagem (Minas Gerais) por el Partido Social Democrático (PSD).

Tía Keyla, una pedagoga especializada en la prevención del abuso y el maltrato, hizo una reunión virtual con la ministra en septiembre. La buscamos, pero tampoco nos concedió una entrevista. En su transmisión en vivo por Facebook, la ministra dejó claro que ha estado junto a Tía Keyla durante muchos años, «en una travesía protegiendo a los niños». «Tenemos un equipo en Brasil de tías y tíos que hacen eventos los fines de semana en las iglesias», dijo, subrayando que Keyla la conocía antes de asumir el ministerio, cuando era «solo una tía loca».

Después de asumir, Alves continuó en relación con las «tías» en Brasil. Tía Keyla asistió a una conferencia sobre la infancia en la Asamblea de Dios en Contagem, en la que la ministra, en ese momento recién nombrada, era la atracción del evento, había confirmado su asistencia. En el último minuto, Alves no asistió, pero los congresistas grabaron un mensaje de apoyo a la elegida de Bolsonaro, que sería entregado por otra «tía», Joany Bentes, Tia Jô, que se denomina a sí misma discípula de Alves pero no lanzó una candidatura.

Guardianes de las mujeres

Aunque ha dicho que «la violencia no tiene género», la ministra Alves menciona repetidamente la importancia de combatir la violencia contra la mujer. Es un tema con el que también ella se relaciona en el ámbito religioso, porque fue la fundadora de un proyecto para acoger a víctimas de la violencia doméstica en la Iglesia Bautista de Lagoinha, donde era pastora. Por cierto, en los últimos años, las grandes iglesias evangélicas de Brasil han estado invirtiendo en proyectos de atención a mujeres en situación de violencia, como observa Teixeira, que estudió durante años el proyecto Raabe de refugio para víctimas de la violencia doméstica en la Iglesia Universal del Reino de Dios, una inglesia que no ordena a mujeres como pastoras.

«Estos grupos se han consolidado como laboratorios de líderes femeninas, lanzando nombres para la política», apunta Teixeira. Es una iniciativa que ya lanzó a figuras como Edna Macedo, hermana del obispo Edir Macedo y diputada federal por Republicanos (partido de la Iglesia Universal del Reino de Dios), y María Rosa, también diputada federal del mismo partido. Otro nombre es Damaris Moura, representante estadual en San Pablo, vinculada a un proyecto de la Iglesia Adventista llamado «Rompiendo el Silencio».



Francinete Maia, del partido Republicanos, es candidata a concejal en Luís Correia , en el estado de Piauí. Trabajó en el proyecto Raabe, de la Universal, antes de ser candidata. Años más tarde, fue la primera mujer en presidir el concejo municipal de su municipio, con proyectos como la creación de la «marcha por Cristo» en su ciudad y el reconocimiento de las iglesias como entidades de utilidad pública. A los 47 años, esta es su tercera candidatura. Para ella, el problema de la violencia doméstica está directamente relacionado con la cuestión financiera. «A menudo la mujer depende del dinero del agresor. Necesitamos empoderarlas para que puedan mantenerse a sí mismas. No es para ser mejor que nadie» dijo la candidata. «La mujer tiene esta mirada de madre, está más atenta a la cuestión del joven, del niño. Y, aún siendo cristiana, tiene el temor de Dios, cuidará de los ancianos».

En el segmento evangélico, el discurso de empoderamiento de las mujeres no siempre dialoga con las agendas feministas, explica Teixeira. «Para muchas mujeres, el empoderamiento está vinculado a la pertenencia de la familia e incluso al liderazgo de un grupo religioso», dijo. Y añade que, en la concepción de algunos grupos evangélicos, las mujeres pueden trabajar y no tienen que aceptar una relación abusiva o violenta. «La idea de sumisión al hombre, que se defiende en la Biblia, en la que el marido es el cabeza de familia, no necesariamente anula a la mujer. Ella se ve a sí misma como una líder en la familia y en la iglesia. Muchas dicen que, si el hombre es la cabeza de la familia, ellas son el cuello que la dirige. Es una visión de empoderamiento alejada del pensamiento feminista. La violencia doméstica es vista como un tema femenino, aunque también sea parte de una agenda feminista, así como el logro de la participación de la mujer en la política».

Mujeres contra el feminismo

Esta distancia respecto del feminismo se ve reforzada, en opinión de la investigadora, por la asociación del movimiento con la defensa del aborto. La lucha contra el aborto es un tema fuerte en el campo religioso, que logra unir el fragmentado campo evangélico y traza intersecciones con grupos católicos. También es una de las principales directrices de Alves y de la mayoría de las candidatas entrevistadas para este reportaje.

Marisa Lobo, evangélica y candidata a la alcaldía de la capital del estado de Paraná, quiere «transformar Curitiba en la capital provida del país». Estuvo al lado de la ministra en varios embates contra la despenalización del aborto (permitido por la ley brasileña en casos de violación, riesgo de vida de la mujer y anencefalia fetal) en el Congreso. Fue asesora del Frente Parlamentario Evangélico cuando Alves trabajaba para el ex-senador Magno Malta. «Nosotras [ella y la ministra] éramos las personas detrás de escena. Ayudamos a parlamentarios y candidatos. Ahora estamos en la primera línea». En 2014, el Consejo Regional de Psicología de Paraná le revocó la licencia para ejercer como psicóloga, acusada de defender la «cura gay», como se llama a las terapias de reversión sexual prohibidas en Brasil por las autoridades de la salud. En ese momento, Alves, como abogada, la representó en el proceso para recurrir la decisión. Y logró revertir la decisión de casación.

Si es elegida, la candidata bolsonarista quiere crear un «comité provida» en el gobierno municipal de Curitiba. «Incluso en caso de violencia sexual, si la mujer no quiere abortar, tendrá una salida». La ministra Alves utilizó un argumento similar en el caso de la niña de diez años que fue víctima de violencia sexual en Espíritu Santo. En el programa «Entrevista con Bial», en la Red Globo, dijo que el embarazo podría haberse mantenido y que la niña podría haberse sometido a una cesárea en lugar de un aborto.

Hermana vota por hermana

La presidenta estadual del ala femenina del Partido Social Cristiano en Pará, Márcia Pojo, candidata por primera vez en el municipio de Ananindeua, ayudó a lanzar las candidaturas de 500 concejalas de su partido en el estado solo este año. «Son en su mayoría candidaturas evangélicas», aseguró. «Mi lucha es para sacar a las mujeres del segundo plano. No es fácil. Imagina lo que es para una mujer haber escuchado durante años de sus líderes religiosos que una mujer tenía que quedarse en el banco de la iglesia, que la política era obra del diablo». Cássia Vasconcelos, una mujer negra de la periferia, secretaria estadual de las Mujeres Republicanas de Ceará, es otra catalizadora de candidaturas de mujeres en el segmento evangélico. A los 37 años, decidió presentarse por primera vez como concejal, pero ya llevaba tres años animando a diferentes candidatas. «En estas elecciones, los Republicanos lanzaron más de 150 concejalas y das candidatas a alcaldesas en las listas partidarias en el estado de Ceará. Vasconcelos tiene ideas que dialogan con un electorado evangélico menos tradicionalista. Ella aboga, por ejemplo, por romper el tabú de la sexualidad en las iglesias. «El sexo es orgánico, natural. Yo me quedé embarazada a los 17 años. Mi madre era evangélica, me presionaba mucho para que me casara virgen, pero se olvidó de hablar conmigo. No fue culpa de mi madre, yo fui descuidada, pero creo que si ella me hubiera guiado probablemente las cosas hubieran sido diferente».

«Considerar a todas las mujeres evangélicas como reaccionarias es un error», señala Teixeira. La investigadora explica que hay muchas vertientes en el mundo evangélico y que es imposible generalizar el pensamiento y el comportamiento de este sector. Un ejemplo de esta diversidad son las candidaturas evangélicas lanzadas por partidos de izquierda, que este año crecieron a raíz del aumento de la participación de las mujeres en la política, ascendiendo a 33% de las candidaturas, un número cercano a las cuotas obligatorias de mujeres de los partidos (30%) y todavía por debajo de la representación de las votantes mujeres, que supera el 50%. Estas son, por cierto, mayoría entre los evangélicos, y Teixeira recuerda que es en la disputa por este voto femenino evangélico que las candidatas con agendas progresistas, opuestas al modelo político de Damares Alves, aparecieron en escena.

«Después de la elección de Bolsonaro y del escándalo de los evangélicas anticiencia, la gente con visiones progresistas comenzó a disputar esta militancia religiosa», contextualizó la candidata a la alcaldía de Osasco (San Pablo) del Partido Socialismo y Libertad (PSOL) Simony dos Anjos, integrante del Frente de Mujeres Evangélicas por la Democracia. «Estamos aquí para afirmar que la homofobia es un delito, que la legalización del aborto es una cuestión de salud pública, no de religión, y para defender el Estado laico», dijo.

Nina Rosas, profesora de sociología e investigadora sobre religión en la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), señaló que a pesar de esta embestida de la izquierda, es el ala conservadora, resistente al aborto y a las cuestiones de género, la que domina la representatividad de los evangélicos en la política, con una fuerte acción de los ministros del gobierno de Bolsonaro, entre ellos la propia Alves y la mayoría de los parlamentarios de la bancada evangélica del Congreso. Consideró que, debido a este perfil conservador, las candidatas evangélicas casi siempre se guían por un sesgo de empatía y obediencia, lo que puede tener un efecto perverso en la representatividad femenina en la política.

«La candidatura de la mujer es vista como una misión religiosa, un proyecto familiar, muchas veces con una fuerte interferencia del marido en el desempeño de la candidata», señaló. «Entonces, aunque hay un movimiento para posicionar a las mujeres fuera del ámbito doméstico, hay un discurso de las propias mujeres en la reafirmación de los valores patriarcales», analizó. Pero más allá de las ideologías y creencias de las candidatas, la investigadora recuerda que «las mujeres han ganado el derecho a tener un lugar en la política».


Este artículo fue originalmente publicado en portugués por la Red Agência Pública con el título «As novas Damares da política». Disponible acá.



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