Opinión

Un socialista democrático en Estados Unidos El fenómeno Bernie Sanders

La pregunta retumba en el aire: ¿puede un socialista despeinado de Vermont cambiar la política de Estados Unidos?

Un socialista democrático en Estados Unidos / El fenómeno Bernie Sanders

La revista estadounidense Mother Jones, situada dentro de la corriente liberal de izquierda, formuló recientemente la siguiente pregunta: «¿Bernie? ¿Puede un socialista despeinado de Vermont lograr un cambio para bien en la política?» El hombre a quien se refería era Bernie Sanders, senador por el mencionado estado, quien con 74 años es actualmente el principal contrincante de Hillary Clinton para convertirse en el candidato presidencial por los demócratas. Al comienzo, a Sanders no se lo tomaba muy en serio, porque parecía no tener chances contra la ex secretaria de Estado. En realidad, Sanders ni siquiera era miembro del Partido Demócrata. Lo que ha hecho, en cambio, es postularse una y otra vez como candidato independiente para ocupar diversos cargos, proclamando siempre su adhesión al socialismo democrático. Pese a conceder aparentemente estas ventajas, su popularidad creció de manera vertiginosa. Ningún otro candidato presidencial ha sido capaz de movilizar semejantes multitudes a sus actos de campaña, y Sanders rápidamente logró recuperar terreno frente a Clinton.

Hijo de inmigrantes judíos de Polonia, Bernard Sanders nació en 1941 en Queens, ciudad de Nueva York. Cuando aún estaba en la escuela, se convirtió en miembro de la Liga Socialista de la Juventud. En 1959 comenzó sus estudios universitarios con una especialización en Psicología, pero luego se pasó a Ciencias Políticas, campo en el que obtuvo su título en 1964. Durante esa etapa de la carrera, dio sus primeros pasos políticos al unirse al Movimiento de Derechos Civiles. Tras terminar la universidad, a Israel y vivió allí en varios kibutz. Ante la pregunta, Sanders ha dicho que está orgulloso de ser judío, pero se opone a la idea de que su judaísmo implique alguna identidad religiosa especial. De todos modos ha reconocido que, para él, el éxito electoral de Hitler y el posterior aniquilamiento de judíos han significado una enseñanza acerca de lo importante que es involucrarse en política.

Tras su retorno a los Estados Unidos, Sanders se estableció con su familia en Vermont. Una vez allí, lanzó una carrera política plena de altibajos en Burlington, la ciudad más grande del estado. Bajo la bandera del Liberty Union Party, Sanders se postuló varias veces en Vermont, tanto para el cargo de gobernador como para una banca en el Senado estadounidense. En la década de 1970, nunca llegó a constituirse en una amenaza seria para los candidatos de los principales partidos, y apenas osciló entre el 1,5 y el 6,1% de los votos. Esto cambió radicalmente cuando se propuso para alcalde de Burlington en 1981. Su campaña, presentada bajo el eslogan « no está en venta», permitió alcanzar una victoria por muy escaso margen. Pero Sanders luego se postuló tres veces más para la alcaldía, y en cada una de esas ocasiones logró vencer a sus oponentes por una diferencia mayor. En 1988 buscó sin éxito obtener un escaño en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, aunque a esa derrota le siguió un triunfo en su campaña de 1990 (como independiente) para ocupar el único asiento destinado a Vermont en la Cámara.

El éxito de Sanders no puede ser considerado en modo alguno un golpe de suerte. En las elecciones para la Cámara de Representantes realizadas después de 1990, siempre logró movilizar a importantes mayorías: obtuvo el 60% de los votos en 1996 y el 68,8% en 2004. Su dominio a lo largo de estas campañas allanó el camino para la candidatura al Senado estadounidense en 2006; ese año reunió el 65,4% de los sufragios, y en 2012 consiguió una nueva y aplastante victoria con el apoyo de un 71% de los votantes. En 2010, un par de años antes de su reelección para el Senado, Sanders concitó una gran atención con un discurso de ocho horas y media, en el que criticó los beneficios impositivos otorgados a los ricos durante la era Bush. Marcando un claro contraste, el representante de Vermont abogó por una política fiscal redistributiva, que favorecería a la clase media y acercaría a los Estados Unidos a la política social de los países escandinavos. Sanders convirtió a este enfoque alternativo en el eje de su anuncio del 29 de abril de 2015: ese día confirmó que se presentaría en las primarias del Partido Demócrata y que sería candidato de cara a las elecciones presidenciales de 2016.


Posiciones políticas

El tema favorito de Sanders es la creciente desigualdad social, que ha permitido que los 400 ciudadanos estadounidenses más acaudalados tengan una riqueza superior a la de los 150 millones más pobres. Mientras algunos trabajan cada vez más horas para obtener un salario real en permanente declive, otros siguen concentrando la riqueza y el patrimonio del país. Para contrarrestar estas tendencias, Sanders propone una reforma fiscal integral, que aumentaría la carga sobre las personas de altos ingresos y la reduciría en las clases medias y bajas. Según Sanders, todos los ciudadanos deben tener la posibilidad de asistir a la escuela e incluso a la universidad sin pagar una matrícula, y el seguro universal de salud debe atender sus necesidades en dicho campo. Cada año, decenas de miles de estadounidenses mueren porque no tienen dinero para ser tratados por un médico.

En otros aspectos políticos, Sanders también busca reducir el poder de los multimillonarios, ya sea limitando su influencia en los medios o regulando de manera más estricta sus contribuciones de campaña; con respecto a este último frente, recuerda a los votantes cuáles son los peligros que conlleva la actual tendencia, que permite a las personas más ricas comprar candidatos y elecciones. Según Sanders, se trata de un riesgo tanto para la democracia política como para la seguridad social. Esta actitud explica, entre otras cosas, su rechazo a los acuerdos comerciales que sólo sirven para ayudar a grandes corporaciones estadounidenses a obtener mayores ganancias. Aunque esos acuerdos favorezcan la realización de negocios millonarios, aumentan el desempleo y el dumping salarial en el plano interno. A su vez, en la mayoría de los casos, Sanders optaría por una postura más moderada en materia de política exterior. Si bien considera que el «Estado Islámico» es una amenaza creciente, cree que debe ser combatido principalmente por los países de Medio Oriente.