Coyuntura

Las multinacionales latinas en el nuevo siglo

En noviembre de 2007, Petrobrás anunció el descubrimiento de un gigantesco yacimiento de petróleo en ultramar, que revalorizó las acciones de la empresa y confirmó la creciente importancia de las multinacionales latinas. Cada vez más profesionalizadas, aun aquellas que se conservan bajo control familiar han adoptado estrategias de expansión e internacionalización. Y aunque la mayoría se concentra en sectores asociados a los recursos naturales, las industrias básicas y el consumo masivo, hay ejemplos exitosos en áreas que requieren una inversión intensiva en tecnología. El artículo analiza cuatro grandes tendencias que sintetizan la situación de las multilatinas y concluye que son capaces de competir en el mundo globalizado.

Las multinacionales latinas en el nuevo siglo

En noviembre de 2007, Petrobras anunció el hallazgo de depósitos gigantescos de petróleo en el Atlántico Sur. La noticia, que disparó una suba de las acciones de la empresa y la convirtió en la quinta con más valor de mercado de América entre las firmas de capital abierto, superando a Google, obliga a prestar atención a un actor económico (y a veces político) que ocupa un lugar cada vez más destacado en la región: las empresas multinacionales latinoamericanas.

El fenómeno ha sufrido vaivenes desde los 90. Algunas multinacionales latinas fueron adquiridas por multinacionales de países desarrollados y otras abandonaron su internacionalización, pero algunas crecieron y se expandieron. En ese contexto, el objetivo de este artículo es analizar la situación en la que se encuentran hoy las multinacionales latinas a partir de la evaluación de algunos casos. Las tendencias sirven como punto de referencia para compararlas con las de las multinacionales no latinoamericanas, permiten destacar la importancia de la situación de los mercados a los que pertenecen y también contribuyen a echar luz sobre las estrategias empresariales.

Cuatro tendencias

Las principales tendencias que sintetizan la situación actual de las multinacionales latinas exitosas pueden organizarse según cuatro factores: los patrones de propiedad; las relaciones que establecen con los gobiernos; las distintas estrategias de expansión y financiamiento; y los sectores de pertenencia.

1. Las empresas privadas familiares se han profesionalizado. Algunas se han mudado fuera de América Latina y venden sus acciones en la Bolsa de Nueva York. Pero incluso aquellas que mantienen su dominio familiar y permanecen en la región hoy cuentan con personal profesional en su dirección y cotizan sus acciones en las bolsas.

Una de las más destacadas empresas familiares de América Latina es la argentina Bunge y Born, que a principios del siglo XX entró en el mercado brasileño, en el inicio de una expansión que, para 1990, luego de mudar su sede de Buenos Aires a San Pablo, incluía empresas, no solo en Argentina y Brasil, sino también en Venezuela y Australia. En la década del 90, Bunge y Born incorporó personal profesional a su gerencia y cambió su estrategia de diversificación para concentrarse en las commodities. Esta decisión fue resultado de los enfrentamientos entre las familias propietarias, pues se trataba de una empresa cerrada. En 1999, Bunge y Born estableció su sede en Estados Unidos, bajo el nombre Bunge International, luego Bunge Ltd., y entró en la Bolsa de Nueva York. Poco después, en 2001, Bunge Brasil se convertía en el principal productor de fertilizantes con acciones en la Bolsa brasileña. En 2004, Bunge Ltd. compró Bunge Brasil y la retiró de la Bolsa. Actualmente existen tres compañías descentralizadas, una en Norteamérica, orientada al sector alimentos, otra en Brasil, centrada en fertilizantes, y otra en Argentina, concentrada básicamente en la producción de granos y soya. Esto ha permitido reducir el riesgo y aprovechar el auge de la producción de granos y semillas oleaginosas en esos mercados.Otro caso interesante de una empresa familiar que ha evolucionado para traspasar las fronteras nacionales es el de la mexicana Cemex, especializada en cemento. A fines de los 90, Cemex tenía activos totales por 10.231.441.000 dólares y empleaba a casi 20.000 personas. Sin embargo, seguía en manos del mismo grupo familiar que la había fundado en 1931. Pese a ello, y aunque mantenía su línea de producción tradicional, había abierto su propiedad al mercado, modernizado su estructura organizativa, comprado empresas públicas y privadas y realizado alianzas estratégicas y fusiones dentro y fuera de México. En 2003, Cemex se ubicaba entre las 50 empresas globales no financieras más grandes del mundo. En la actualidad, tres cuartas partes de sus empleados no trabajan en México y sus operaciones financieras se llevan a cabo fuera del país. Esta fuerte expansión e internacionalización se explica, al menos en parte, por su habilidad para innovar como pionera en un servicio que despacha mezcladoras a las construcciones «como taxis contestando una llamada», lo cual implica la construcción de múltiples plantas cementeras distribuidas en diferentes puntos para hacer frente a la demanda. En 2007, tras anunciar la compra de la empresa australiana Rinker, se calcula que Cemex llegará a tener ventas anuales por 23.000 millones de dólares. Es decir, casi lo mismo que el PIB de Bolivia.También de origen mexicano, el Grupo Carso agrupa empresas de distintos sectores, como hotelería, infraestructura, construcción, comercio e industria. Pero su internacionalización se dio en el sector comunicaciones, con inversiones en EEUU y Brasil por parte de una de sus empresas, Telmex, antigua compañía estatal mexicana adquirida por Carso en 1990. Su expansión ha ido de la mano de la compra de empresas públicas como Telmex, la apertura de su propiedad al mercado, la inversión en modernización y tecnología y la búsqueda de alianzas estratégicas con empresas extranjeras. Todo esto, claro, en el marco del acercamiento comercial entre México y EEUU y la firma de un Tratado de Libre Comercio que facilitó la expansión. Actualmente, Carso Global, que genera más de 50% de sus ingresos fuera de México mediante Telmex, América Móvil y Telcel, se ha separado del Grupo Carso. Su fundador, Carlos Slim, cedió el control de las operaciones a sus hijos. La brasileña Odebrecht también es una empresa de origen familiar. Surgió en los 40, en la construcción pesada, y se internacionalizó en los 70. A fines de los 90 ya era uno de los grupos económicos más grandes de Brasil, con inversiones en Alemania, EEUU, Inglaterra y Portugal y con obras diseminadas en distintos países. Sus ventajas derivaban de su adaptación a las condiciones de los países receptores, las relaciones del gobierno brasileño con esos países y su know how técnico. Odebrecht ha concentrado sus inversiones en proyectos regionales mediante acuerdos bilaterales firmados por Brasil y también en el marco de la Iniciativa de Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (Iirsa). Su propiedad sigue bajo control familiar, pero la compañía se ha descentralizado, lo que exige dirección profesional en sus subsidiarias.