Política-Economía-Cultura

Las deudas grandes son tanto una carga como un poder.

El autor, hasta hace poco presidente de Tanzania, es uno de los portavoces más calificados del Tercer Mundo y un lúcido representante del socialismo africano. Expone aquí su rico pensamiento sobre la imperiosa necesidad de construir una mayor cooperación sobre la base Sur-Sur, demuestra la inmoralidad de la transferencia de las riquezas del pobre al rico, inherentes a los actuales sistemas de comercio y finanzas, y propone medidas de urgencia: transferencia de recursos a los países pobres por medio de concesiones o préstamos a muy largo plazo y bajos intereses, no sustentados en ambiciones políticas ni ideológicas; moratoria de largo plazo en los pagos de la deuda o renegociación a largo plazo sobre la base del mutuo respeto genuino y el establecimiento de tasas de interés más realistas, y la inmediata "reforma fundamental negociada del actual orden económico internacional". Advierte que las naciones y pueblos del Tercer Mundo no pueden abandonar la lucha por su supervivencia y su libertad: "No somos tan impotentes. Todas las deudas son una carga. ¡Pero las deudas grandes son tanto una carga como un poder!" y demuestra que "si al Tercer Mundo se le impone una confrontación, entonces el Tercer Mundo podría decidir que no puede seguir retrocediendo".

Las deudas grandes son tanto una carga como un poder.