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La conquista de las transnacionales Estrategias empresarias y marcos regulatorios en los mercados agroalimentarios

La incidencia del capital transnacional en la producción y distribución de alimentos se ha intensificado en América Latina y el Caribe. El poder de estas empresas se amplifica con continuas adquisiciones, fusiones, alianzas, contratos y acuerdos informales que buscan ampliar su capacidad de influencia y fortalecer sus posibilidades de expansión. Este proceso se ha combinado con la presencia creciente de las translatinas y con redefiniciones en los marcos que regulan la inversión extranjera directa y que limitan el ejercicio de las funciones de los Estados.

La conquista de las transnacionales / Estrategias empresarias y marcos regulatorios en los mercados agroalimentarios

La transformación contemporánea de la agricultura y la producción de alimentos en América Latina y el Caribe está asociada a la tríada global alimento-forraje-combustible; esto es, a la convergencia de la producción de alimento humano y animal (forraje) con la generación de bioenergía. Mientras que el Cono Sur es un proveedor importante de la soja que sirve como insumo para la producción de carne, también se han expandido otros «cultivos flexibles» o «comodines» –maíz, caña de azúcar y palma– con destino alimentario pero también utilizables como pienso o biocombustible.

La presencia del capital transnacional intensifica tendencias largamente instaladas en América Latina y el Caribe. Las transnacionales agroalimentarias desempeñan un papel clave en la dinámica de un proceso que incorpora diferentes territorios a las relaciones de producción y consumo globales. Con sus inversiones y a través de las modalidades organizativas que adoptan, conforman complejas estructuras (redes) y, actuando en múltiples localizaciones, ejercen el gobierno de diferentes eslabones de las cadenas agroalimentarias bajo marcos regulatorios y competitivos en los que se combinan de manera compleja instancias nacionales, regionales y mundiales. En este contexto, se observan en la región tres tendencias simultáneas: la entrada de nuevas firmas líderes mundiales, la expansión de las existentes y el accionar creciente de las empresas llamadas «translatinas».

La inversión extranjera directa (ied) y el crecimiento de las empresas translatinas

En los últimos 25 años, la inversión extranjera directa (ied) en América Latina y el Caribe ha tenido comportamientos diferenciados: durante los años 90 hubo un fuerte incremento de la ied (y también de su peso en el pib regional), asociado a los procesos de apertura y desregulación económica que se produjeron siguiendo los lineamientos del Consenso de Washington. En el primer lustro del siglo xxi, se verificó una caída del ingreso anual con una posterior recuperación y, a partir de 2006, un crecimiento con altibajos que llevó a duplicar los flujos anuales hasta 2014, cuando alcanzó los 160.000 millones de dólares1.

Paralelamente, se produjo la aparición y el desarrollo de las empresas translatinas, que pasaron de representar 11,8% del total de ingresos de la ied entre 1996 y 2003, a 16% entre 2004 y 20132, acompañando el contexto de crecimiento económico regional de la última década. Este proceso fue encabezado por los «campeones nacionales» latinoamericanos que, desde su posición de liderazgo, accedieron a los mercados de capitales y al financiamiento para ejecutar adquisiciones internacionales y joint ventures.

Ello se logró, en varios casos, mediante la adquisición de firmas que eran propiedad de empresas europeas y que actuaban en los mercados regionales, particularmente, en el de alimentos y bebidas y el comercio minorista. En las cadenas agroalimentarias3, las transnacionales y las translatinas han desplegado diversas estrategias que, en términos generales, profundizan la concentración, centralización y extranjerización del capital.

Producción agrícola y comercialización internacional

La expansión de las tierras destinadas a cultivos agroindustriales se basa tanto en la incorporación de nuevas superficies (no utilizadas previamente para tal fin), como en el desplazamiento de otras producciones o segmentos de la agricultura familiar orientados a los mercados locales. En este proceso se combina el crecimiento de los cultivos flexibles y la concentración, extranjerización y acaparamiento de tierras, entendido como el control extendido sobre grandes superficies y otros recursos, a través de diversos mecanismos que involucran el capital de gran escala nacional o internacional4. Así, hay capitales provenientes del Golfo Pérsico, China y Corea del Sur (en Argentina y Brasil); de Estados Unidos y países europeos (principalmente en Colombia, Perú y México); y de Japón (en Brasil, Colombia y Ecuador). Entre los capitales translatinos, los originarios de Argentina se orientan básicamente a los países del Mercosur; los de Brasil, a los países con los que comparte frontera, más Chile; y este último, a su vez, realizó adquisiciones de tierras destinadas a forestación y viñedos en Argentina, Brasil y Uruguay, más Colombia, Ecuador y Perú5.

Estas operaciones no siempre implican la transferencia de los títulos de propiedad de la tierra. Los pools de siembra –modalidad difundida desde Argentina y Uruguay– arriendan grandes superficies a terceros para producir en gran escala, centralizando aportes de capital y tecnología. Los ejemplos más relevantes son los de las argentinas Cresud y Los Grobo, que operan en Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil. En esta estrategia productiva, además, hay asociaciones de firmas locales con empresas o fondos extrarregionales, o intervención directa de estos últimos. Por ejemplo, Cresud se alió con la mayor compañía agrícola china, Heilongjiang Beidahuang Nongken Group, para adquirir tierras y cultivar soja en América Latina; al mismo tiempo, el fondo de cobertura El Tejar, con sede en Londres, cultiva un millón de hectáreas de soja, maíz y algodón en Argentina, Brasil y Uruguay, y es solo propietario de 20% de sus tierras de cultivo y arrienda el resto6.

Por su parte, el paquete tecnológico sobre el que se asienta el modelo de los cultivos flexibles está dominado por un pequeño grupo de corporaciones globales proveedoras de semillas, de agroquímicos y de fertilizantes. En tal sentido, las big six (Monsanto, Dupont, Dow, Basf, Syngenta y Bayer) han realizado importantes inversiones directas construyendo plantas de herbicidas, montando centros de servicios y adquiriendo empresas que contaban con redes nacionales de distribución que abarcan gran parte del territorio cultivable en América Latina y el Caribe. El proceso de concentración de estos mercados se sigue acentuando tanto por las ventas entre ellas de unidades de negocios como por las megafusiones entre corporaciones, y se explica por la fuerte complementariedad existente entre la demanda de semillas y la posibilidad de armar paquetes tecnológicos con otros productos de la marca, atándolos comercialmente.

  • 1.

    Comisión Económica para América Latina (Cepal): La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe 2014, onu, Santiago de Chile, 2015. La participación de los flujos de ied en el pib regional se mantuvo constante entre 2% y 3%, debido al incremento de este.

  • 2.

    Entre 1995 y 2003 el flujo promedio anual de ied de las translatinas estaba por debajo de los 10.000 millones de dólares; entre 2004 y 2009 tuvieron un piso de 17.000 millones de dólares y ascendieron hasta algo más de 40.000 millones de dólares, y posteriormente siguieron creciendo hasta oscilar entre los 30.000 y los 49.000 millones de dólares en la etapa 2010-2014. Cepal: La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe 2012, Santiago de Chile, onu, 2013; Cepal: La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe 2014, cit.; Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (unctad): World Investment Report 2015: Reforming International Investment Governance, onu, Ginebra, 2015.

  • 3.

    En general, integrada por la actividad primaria, la provisión de insumos (semillas, agroquímicos, maquinarias y equipos), comercialización, logística y transporte, industria de alimentos y bebidas, y gran distribución minorista.

  • 4.

    Saturnino Borras, Cristóbal Kay, Sergio Gómez y John Wilkinson: «Acaparamiento de tierras y acumulación capitalista: aspectos clave en América Latina» en Revista Interdisciplinaria de Estudios Agrarios No 38, primer semestre de 2013.

  • 5.

    Ibíd.; S. Borras, Jennifer C. Franco, C. Kay y Max Spoor: «El acaparamiento de tierras en América Latina y el Caribe: análisis desde una perspectiva internacional amplia» en Fernando Soto Baquero y Sergio Gómez (eds.): Reflexiones sobre la concentración y extranjerización de la tierra en América Latina y el Caribe, fao, Santiago de Chile, 2014.

  • 6.

    Sophia Murphy, David Berch y Jennifer Clapp: El lado oscuro del comercio mundial de cereales. El impacto de las cuatro grandes comercializadoras sobre la agricultura mundial, Oxfam, Londres, 2012.