Coyuntura

Haití: un ejercito pretoriano detrás de Manigat

"¡Que colección de farsantes somos los norteamericanos!. Proclamamos hasta el infinito nuestra devoción por la democracia y los derechos humanos. Reprochamos hasta el infinito al resto del mundo por fracasar en la obtención de los altos estándares de libertad y probidad, en los que nosotros indefectiblemente fracasamos para nosotros mismos (¿o no es así?). Y con nuestros sentimentales y autocongratulatorios hábitos y carencia de autoconocimiento, echamos a un lado el hecho, evidente para otros, de que nuestra preocupación por la democracia - por decir lo menos es parcial y selectiva". Los párrafos precedentes corresponden a una transida reflexión, referida a Haití, semanas antes de producidos los trágicos episodios de noviembre de 1987, que dieron pretexto a la anulación de las elecciones y su postergación hasta enero de 1988, en los que una vez más en la historia haitiana se perpetró un fraude colosal, con apoyo decisivo del ejercito pretoriano conducido por los generales Henri Namphy y William Regala. La frase la escribió el politólogo y sociólogo Arthur Schlesinger, uno de los principales asesores del presidente John F. Kennedy. Escribió sobre Haití con el mismo pesar con que lo ha hecho acerca de la política de Reagan hacia Nicaragua y Chile.

Haití: un ejercito pretoriano detrás de Manigat