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Europa y América Latina ante la reestructuración global

Las transformaciones mundiales en curso no favorecen el corto plazo el desarrollo de las relaciones entre Europa occidental y América Latina. Europa 92 significará una expansión del mercado interno europeo que puede afectar especialmente a las zonas de menor importancia comercial relativa en el resto del mundo. La destinación de recursos a los países del Este de Europa es vista como la primera prioridad política. Algunos países de Sudamérica (Argentina, Brasil, Chile Perú y Venezuela), que sostienen la mayor cuota del comercio con Europa, podrían sustraerse a la secundariedad de la región ante la CE, si se manifiesta allí una voluntad de apoyar nuestros procesos de democratización. A mediano plazo, la Europa integrada está destinada a ser una potencia mundial, con responsabilidades en todas las áreas del mundo, y ello también juega a favor de relaciones más importantes con América Latina.

Europa y América Latina ante la reestructuración global