Análisis

El PRI mexicano busca a la derecha para superar el cisma electoral

El resonante eco electoral obtenido por la propuesta política del disidente priista Cuauhtémoc Cárdenas, en las presidenciales de 1988, cuyos resultados desataron una tempestad que aún no se apacigua en México, puso en entredicho la legitimidad del predominio del PRI (Partido Revolucionario Institucional) en el país. Las elecciones parciales realizadas en 1989 no han hecho más que avivar el conflicto, en cuya esencia está el intento de desconocer una masiva votación opositora. Esta desaprobación política, latente por décadas, tradicionalmente sólo ha podido expresarse con posibilidades de éxito desde el centro-izquierda y a través de candidaturas cismáticas con relación al PRI. En ese caso, llegó a tales dimensiones el desafío planteado al partido oficial, que éste ha enfrentado a los antiguos compañeros con particular encono, favoreciendo a sus históricos rivales de la derecha. Detrás de ese proceder coyuntural se estaría propiciando una alianza a largo plazo de la tecnoburocracia con sectores neoconservadores, para retener el usufructo del poder.

El PRI mexicano busca a la derecha para superar el cisma electoral