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El «outsider»: Turquía y la utopía europeísta

Cuando en 2004 el Consejo de la Unión Europea aprobó las negociaciones para avanzar en la candidatura de Turquía, se generaron grandes expectativas sobre la incorporación de un país de mayoría musulmana en el principal esquema de integración político y económico occidental. Más de una década después, las perspectivas de su ingreso parecen desvanecidas por la percepción europea de Turquía como un país extraeuropeo y por la misma reticencia turca a causa de cambios en su trayectoria política, en el contexto del régimen de Recep Tayyip Erdoğan y la guerra civil siria.

El «outsider»: Turquía y la utopía europeísta

El candidato perenne

Desde la llegada al poder de Recep Tayyip Erdoğan en 2003 hasta el día de la fecha, Turquía sufrió importantes transformaciones tanto en su política interna como en sus relaciones con la Unión Europea. El «país de los estrechos» se ha convertido progresivamente en parte de una nueva categoría de outsiders en relación con Europa, tanto por la decisión europea de excluirlo como por un cierto grado de decisión propia para mantener mayor autonomía1. Durante una reunión de alto nivel entre el primer ministro turco Binali Yıldırım y su par griego Alexis Tsipras a mediados de junio de 2017, el premier turco expresó que la ue y Turquía anhelan un nuevo comienzo en sus relaciones, con una visión renovada2. Si bien esto marca una expresión de deseo en la dirigencia turca para retomar un camino de diálogo propositivo, lo cierto es que hoy en día las negociaciones para ingresar en la ue se encuentran empantanadas, al mismo tiempo que las relaciones políticas atraviesan uno de sus puntos más bajos en décadas, con acusaciones cruzadas vinculadas a problemas que van desde la lucha contra el terrorismo hasta los derechos humanos. Pese a los dilemas, la ue sigue siendo el primer inversor y socio comercial de Turquía, mientras que Ankara todavía figura como quinto socio comercial europeo.

En una entrevista con el periódico alemán Der Spiegel, el Premio Nobel de Literatura Orhan Pamuk –más popular fuera de Turquía que dentro– presentó la paradoja europea de su país: si Turquía se hubiera convertido en miembro de la ue, los turcos habrían perdido en alguna medida su identidad, así como Europa habría perdido también en alguna medida la suya3. La discusión sobre la identidad, tanto del lado europeo como del turco, ha sido el batifondo en el cual diversos grupos de interés y partidos políticos conservadores –en Europa– y nacionalistas –en Turquía– han transmitido sus demandas en contra del proceso de incorporación. En el pasado reciente, la cuestión de la identidad pasó a un segundo lugar, dadas las fuertes tensiones provocadas por la crisis de refugiados en el Mediterráneo, la agitación política interna previa y posterior al golpe de Estado del 15 de julio de 2016 y las desalentadoras señales procedentes de Bruselas en relación con el proceso de acceso formal.

En uno de los momentos más críticos, en noviembre de 2016, el Parlamento Europeo votó a favor de suspender las negociaciones con Turquía para la adhesión a la ue. Entre los principales argumentos, se subrayó el deterioro de los derechos humanos luego del estado de emergencia impuesto tras el intento de golpe de Estado. Además, miembros del Parlamento Europeo argumentaron que el gobierno turco había utilizado el estado de emergencia para limitar manifestaciones, desplazar funcionarios y detener a representantes políticos de la oposición y periodistas. Si bien el Consejo Europeo no accedió a la suspensión, las relaciones quedaron aún más deterioradas, ya que el gobierno –en el marco de una fuerte ola nacionalista– lo consideró una falta de apoyo a las instituciones democráticas que habían sido violentadas4.

En respuesta, los dirigentes del Partido Justicia y Desarrollo (akp, por sus siglas en turco) adoptaron una línea de confrontación y acusaron a la ue de tener un doble estándar en materia institucional, por la falta de apoyo político luego del intento de golpe y en relación con la lucha contra el terrorismo –en referencia al supuesto respaldo de ciertos países europeos a grupos kurdos–. Explícitamente, Erdoğan expresó en varias ocasiones que la ue necesita a Turquía más de lo que Turquía necesita a la ue, tomando el tema de la crisis migratoria como eje de sus posicionamientos. En estos momentos, Turquía está pasando por una coyuntura extremadamente delicada, caracterizada por las consecuencias de la guerra civil en Siria y el involucramiento regional turco en la crisis del Gran Oriente Medio. Sin embargo, los problemas con la ue no deberían ser encuadrados solamente en el pasado reciente, ya que las turbulencias comenzaron en los años inmediatamente posteriores a la aceptación de Turquía del proceso de acceso. La agenda política turca, originalmente basada en una «europeización» de las normas internas y la política exterior sostenida en la visión de «cero problemas con sus vecinos»5, fue de la mano de las buenas relaciones con la ue hasta que, desde 2007, el presidente francés Nicolas Sarkozy y luego la canciller alemana Angela Merkel decidieron oponerse en tramos claves a la discusión de incorporación de Turquía6. A partir de esa coyuntura, las relaciones nunca se recuperarían y Turquía comenzaría a explorar nuevos rumbos y a alejarse paulatinamente del proyecto europeo. No era la primera vez que sucedía esto. Una de las características de la era Erdoğan han sido los cambios de trayectoria en la agenda internacional. En el denominado «periodo dorado» de la europeización, Turquía se acercó a pasos agigantados a sus pares europeos, lo cual concitó el apoyo de Estados Unidos. Este paradigma planteaba la implementación de reformas políticas y económicas y un cambio en la política exterior en temas sensibles como Chipre o Armenia. La oposición europea a avanzar seriamente con el proceso convirtió a Oriente Medio, los Balcanes, África subsahariana e inclusive América Latina en los nuevos horizontes de la política externa turca. Además, la denominada «primavera árabe» le dio un impulso en 2011 a un proyecto de liderazgo regional en Oriente Medio que se empantanaría –e incluso retrocedería– con el estallido de la guerra civil en Siria y la posterior «guerra fría» regional7. La deseuropeización de la política exterior turca está asociada también a un nuevo rumbo en el ámbito interno, con el desplazamiento de grupos de poder y una creciente centralización política que finalizaría con la elección de Erdoğan como presidente y la concreción de un cambio institucional desde el parlamentarismo hacia el presidencialismo. De todas maneras, el paradigma de la «europeización» siguió vigente como el marco analítico para los expertos, especialmente fuera de Turquía.

  • 1.

    Ariel González Levaggi: es magíster en Ciencia Política y Sociología por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso, sede Buenos Aires). Es candidato a doctor en Relaciones Internacionales y Ciencia Política en la Universidad Koç (Estambul). Compiló el libro América Latina y el Caribe-Turquía: una asociación emergente (Universidad Bahçeşehir, Estambul, 2016).Emiliano Limia: es magíster en Periodismo Digital por la Universidad del Mármara (Estambul) y licenciado en Periodismo por la Universidad de Palermo (Buenos Aires). Ha colaborado con diversos medios de prensa internacionales con artículos sobre Turquía y Oriente Medio.Palabras claves: derechos humanos, refugiados, Recep Tayyip Erdoğan, Turquía, Unión Europea.. Richard Sakwa: «Russia and Turkey: Rethinking Europe to Contest Outsider Status» en Russie Nei Visions No 51, 2010.

  • 2.

    «Turkey Wants a Fresh Start with eu, says pm Yıldırım» en Hürriyet Daily News, 20/6/2017.

  • 3.

    «Orhan Pamuk and the Turkish Paradox» en Der Spiegel, 21/10/2005.

  • 4.

    El apoyo de diversos sectores sociales y políticos colaboró con la permanencia de Erdoğan en el poder, más allá del soporte mayoritario en las fuerzas armadas y de seguridad. De todas maneras, las cifras de apoyo expresadas en el referéndum del 16 de abril de 2017, que tenía como objeto principal la modificación del sistema político, muestran que la polarización política sigue intacta entre aquellos que apoyan y quienes se oponen al proyecto del presidente.

  • 5.

    Kemal Kirişci: «The Transformation of Turkish Foreign Policy: The Rise of the Trading State» en New Perspectives on Turkey No 40, 2009.

  • 6.

    Dan Bilefsky: «Sarkozy Blocks Key Part of eu Entry Talks on Turkey» en The New York Times, 25/6/2007.

  • 7.

    Raymond Hinnebusch: «Structure over Agency: The Arab Uprising and the Regional Struggle for Power» en Spyridon N. Litsas y Aristotle Tziampiris (eds.): The Eastern Mediterranean in Transition: Multipolarity, Politics And Power, Routledge, Nueva York, 2015.