Política-Economía-Cultura

De la concertación de los relojes atlánticos

Cumpliendo otro jalón de la aventura espiritual que fue el norte de su vida interrumpió su quehacer Angel Rama. Americanista lúcido, centró toda su obra en una clave: interrogar a su tiempo y "defender la autonomía intelectual del continente". De la concertación de los relojes atlánticos sería su ponencia en el Congreso de Escritores dedicado a la Generación Española del Veintisiete, en Bogotá. Este discurso póstumo refleja la riqueza de su cultura, la agilidad de su pensamiento, la reflexión crítica ajena a la improvisación y la superficialidad. Aquí se percibe una magnífica síntesis de su concepción cultural de América. Una concepción ajena al catálogo eruditesco, al encasillamiento, a las falsas fronteras. Una concepción dinámica, nutriente, integradora. Con lenguaje dúctil, donde la claridad de conceptos es atravesada por un ramalazo de vida y de humor, Angel Rama pone de relieve la fecundidad de su pensamiento de crítico e investigador. Su afirmación: "Los encuentros de la América Hispana y de la Madre Patria han sido siempre políticos" son el axioma del que se desprende tácitamente la adhesión a esa solidaridad de los intelectuales latinoamericanos con la España coronada "de llamas de la guerra civil". Su compromiso con los trasterrados. Su compromiso con la democracia. Angel Rama, trasterrado, deja un mensaje aleccionador: el concierto de los relojes de una y otra tierra es la fórmula para diluir la soledad petrificada. El concierto de corazones y voluntades de los habitantes de América y el mundo puede influir en dar la hora que anuncie el fin de los exilios y abra las compuertas a corrientes vivificadoras.

De la concertación de los relojes atlánticos