A casi un año de gobierno, Claudia Sheinbaum se consolida con un estilo sereno y firme, distinto al de su antecesor. Su liderazgo enfrenta tensiones internas, señales de enfriamiento económico y una grave crisis humanitaria. Entre la sombra de López Obrador y la presión arancelaria de Trump, la presidenta mexicana navega tiempos complejos, pero conserva una altísima popularidad.