En medio de la censura, la militarización y la represión política que se intensificaron desde la invasión a Ucrania, colectivos de mujeres rusas sostienen formas de resistencia basadas en el cuidado, la solidaridad y la horizontalidad. Sin jerarquías ni reconocimiento oficial, crean redes de apoyo que desafían la guerra, defienden derechos y mantienen viva la sociedad civil en condiciones extremas.