En El agente secreto, Kleber Mendonça Filho convierte un mito popular de Recife en una vía de acceso a los fantasmas de la dictadura brasileña. Entre archivos, intrigas policiales y humor siniestro, la película explora cómo la violencia estatal persiste en la memoria, en las imágenes y en los pliegues de una historia que el país nunca terminó de confrontar.