Tras el acuerdo nuclear con las potencias occidentales, hoy puesto en cuestión por Donald Trump, muchos iraníes esperan una normalización del país. En este marco, el turismo es una de las formas de la «vuelta al mundo» de la república islámica. Guías de viaje y blogueros empiezan a colocar Persia como nuevo destino de moda, Lonely Planet reeditó una nueva versión sobre Irán y el propio gobierno iraní va tomando medidas para expandir su industria hotelera y facilitar la obtención de visados. Pero como ya ocurriera en otras latitudes, la llegada de turistas tiene efectos tanto económicos como político-culturales.