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Escenas de las batallas culturales de las nuevas derechas


Nueva Sociedad 320 / Noviembre - Diciembre 2025

El crecimiento de una derecha radical que mezcla a libertarios, conservadores y reaccionarios se fue jalonando con eventos, interacciones y redes involucrados en una sostenida batalla antiprogresista. Si hasta hace poco estos grupos parecían arar en el desierto, hoy sienten que los vientos cambiaron de dirección. A la llegada al poder de Javier Milei en Argentina se sumó la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca. Figuras como el argentino Agustín Laje son parte de esas guerras culturales del presente.

Escenas de las batallas culturales de las nuevas derechas

Davos, enero de 2025

Afuera la nieve cubre todo. Adentro, el argentino Javier Milei espera a que la presentadora lo anuncie para subir al escenario. Es su segunda vez ante la elite económica global. En la primera, el año pasado, cuando su presidencia llevaba apenas unas seis semanas, ponderó las bondades de Occidente y predicó la necesidad de abandonar el «colectivismo» para salvarlo. Culpó al «feminismo radical» de generar más burocracia en los Estados y los organismos internacionales. Buscó provocar. Para el evento, fue un discurso más. Tal vez inusual, pero no especialmente llamativo. Tuvo pocos aplausos. Pero puede pasar. Hace más de medio siglo que en el pueblo más alto de los Alpes el invierno comienza con esta rutina, la invasión. El Foro Económico Mundial llena hoteles, restaurantes, centro de convenciones. Cientos de periodistas, empresarios poderosos y líderes políticos de todo el mundo dejan sus huellas en las calles blancas. Aquí, la competencia por la atención es feroz. 

A las 10:15, Milei se ubica tras el atril con el logo del evento. Se calza los anteojos y lee. Esta vez, el discurso es una declaración de guerra. Habla de «wokismo, un régimen de pensamiento único, sostenido por distintas instituciones cuyo propósito es penalizar el disenso; feminismo, diversidad, inclusión, equidad, inmigración, aborto, ecologismo, ideología de género, entre otros, son cabezas de una misma criatura cuyo fin es justificar el avance del Estado mediante la apropiación y distorsión de causas nobles». Advierte sobre una «inversión de los valores occidentales». Se lleva adelante, dice, mediante «la introducción de diversos mecanismos de su versión cultural». Enumera: «De los derechos negativos a la vida, la libertad y a la propiedad, pasamos a una cantidad artificialmente infinita de derechos positivos. Primero fue la educación, luego la vivienda y, a partir de allí, cosas irrisorias como el acceso a internet, la televisación del fútbol, el teatro, los tratamientos estéticos y un sinfín más de deseos que se transformaron en derechos humanos fundamentales, derechos que, por supuesto, alguien tiene que pagar». Anatema: el que paga es el Estado. Occidente está en peligro, dijo, a causa del socialismo.

En otro tramo de la lectura, el mandatario argentino asegura que «en sus versiones más extremas la ideología de género constituye lisa y llanamente abuso infantil». El siguiente es uno de los pocos momentos en que despega la vista del papel. Está furibundo y exclama: «¡Son pedófilos!». Se refiere a las personas gay favorables a los discursos de inclusión y la defensa de una agenda de derechos lgbti+. Lo hace sonar como referencia a todas las identidades queer

Esta vez, el discurso causa escándalo. 

En chats de periodistas se rumorea que el escriba fue un cordobés, el politólogo conservador Agustín Laje, convertido, tras años de labor, en vocero estrella de la derecha «sin complejos» de Iberoamérica y coautor junto con su mentor intelectual, el nacionalista católico argentino Nicolás Márquez, de El libro negro de la nueva izquierda1, publicado en 2016.Al día siguiente, el brasileño Wagner Lenhart me dedica parte de su tarde. Preside el think tank Instituto Millenium, se formó en el i-e-e –Instituto de Estudos Empresariais, una organización cerrada que, desde 1984, educa en liberalismo austríaco a herederos de grandes empresas y, desde 1988, impacta en lo público con el evento de charlas y networking Fórum da Liberdade, considerado «el Superbowl del liberalismo latinoamericano»– e incursionó en política durante el gobierno de Jair Bolsonaro. Es generoso con la información, incluso ante preguntas que podrían resultarle incómodas. Se brinda. Me da curiosidad si está prestando especial atención a la actualidad política de Argentina. «Por supuesto», dice. «De hecho, estamos muy emocionados con lo que el gobierno de Milei está haciendo, especialmente considerando el enfoque económico y la política económica. Estamos apoyando completamente y alentando el éxito de la agenda de Milei», agrega. 

Qué difícil no mencionar la coyuntura. 

—¿Escuchaste el discurso que dio ayer en Davos? —termino preguntando.
—Sí, lo escuché.
—Fue más un discurso sociológico, cultural, que sobre economía. ¿Qué pensás de eso?
—Creo que entiende que, para profundizar el cambio económico en el que cree, necesita pelear también la batalla cultural. Me parece que es una estrategia.
—¿Creés que esa estrategia es global? ¿Compartís esa idea?
—No en todos los elementos, pero creo que hay un montón de cosas que es preciso traer a los debates. Al menos eso. Porque todavía hay algunos temas sobre los que está casi prohibido hablar, y eso me parece mal. No es algo que una sociedad madura deba tener, debates omitidos.
—¿Como cuáles? —Durante un tiempo al menos estuvo como prohibido, por ejemplo, hablar del tema trans. Y Donald Trump en su discurso de ayer también habló de eso. Dijo: «Miren, en Estados Unidos ahora tenemos solo dos géneros, los científicos, hombre y mujer». Podés estar de acuerdo o no, pero creo que deberíamos poder hablar de eso, poder debatirlo y respetar posiciones como la de Trump o la de Milei.
Es decir, no se trataría de exabruptos.

«Estamos en el ojo de la tormenta», dice Gloria Álvarez desde México. 

La politóloga guatemalteca fue la estrella más brillante del liberalismo joven –no solo– latinoamericano hasta 2019. Su libro Cómo hablar con un progre2, de 2017, fue clave en la batalla cultural de la derecha continental. Pero en 2019 publicó Cómo hablar con un conservador3. Ese libro ya no gustó a la nueva derecha en ascenso, por excesivamente «liberprogre»: en esas páginas, Álvarez advierte sobre «lobos conservadores disfrazados de ovejas liberales». Dice: «Cuando hay un partido conservador en el poder, el votante asume que lo que está imperando es el neoliberalismo y el capitalismo salvaje». Se explaya: hay gobernantes latinoamericanos «de derecha» que se presentan deliberadamente como liberales aunque en la práctica no lo sean, y eso perjudica al liberalismo. «Como nuestras ideas nunca gobiernan, son las que resultan culpables para las grandes mayorías cuando los conservadores gobiernan sin acabar con las medidas socialistas», explica.

Con este libro, Álvarez se volvió polémica para el mundo que la había entronizado. Pero dentro del propio espacio liberal siguió teniendo adherentes, defensores y un volumen considerable de apoyo de parte de otros referentes indiscutidos. 

A principios de 2021, cuando aún el encierro de la pandemia regía la vida cotidiana en varios países de la región, debatió con el ascendente Agustín Laje en un vivo de YouTube. El tema era el aborto. Álvarez defendía la necesidad de legalizarlo, en tanto derecho de las mujeres sobre sus propios cuerpos, y Laje se pronunciaba en contra, sin atenuantes de ningún tipo. El encuentro lo moderó el por entonces panelista televisivo Javier Milei, convocado por ser «amigo de ambos». La guatemalteca tuvo sobre su mesa una pila de libros de pensadores liberales y libertarios en favor del derecho a decidir. Laje, desde el principio, moduló un tono sorprendentemente agresivo para tratarse de un debate entre amigos. En un tramo de la transmisión, Laje advirtió que Álvarez le disputaba la identidad liberal libertaria. Dijo: «¿Querés sacarme el título de libertario? Me importa un pito». No era de liberalismo tradicional ni libertario de lo que hablaba. 

Hoy, lo que dejó esa transmisión es prácticamente un subgénero de YouTube –acumula casi tres millones de vistas–: «debate: Agustín Laje vs. Gloria Álvarez», «Laje vs. Álvarez. Examen del debate y sus falacias», «Agustín Laje destroza –de nuevo– a Gloria Álvarez», «Gloria Álvarez: inicios, auge y caída (imperdible)», «debate histórico», «análisis del debate», «análisis no verbal debate», «el momento en que Agustín destruye a Gloria». 

Hasta entonces, el nombre de Álvarez era una contraseña. Comprar uno de sus libros, un acto de militancia, de pertenencia. Mencionarla era invocar poder. Pero ahora, directamente, es acusada de poblar las filas enemigas. Desde ese margen habla hoy. La caída fue brutal. Para entenderla, hay que desandar algunos años. El caso de Álvarez es claro: en la «nueva derecha» no hay lugar para «liberprogres» y lo «woke» no casa con el libertarismo hegemónico. 

«No reconozco al liberalismo». Quien afirma esto, José Benegas, tiene militancia y prosapia familiar liberal –su padre era primo segundo de Alberto Benegas Lynch, uno de los fundadores del primer think tank libertario argentino–. Alberto Benegas Lynch hijo es un intelectual a quien Milei llama «prócer del liberalismo argentino», y su nieto, Alberto «Bertie» Benegas Lynch, es actualmente una espada del presidente en el Congreso. Radicado en eeuu, hace unos años José Benegas percibía algo que identificaba como «liberales horneados en tres años» –es decir, desde alrededor de 2015, el año de la masiva movilización feminista «Ni Una Menos» que vivió Argentina y que politizó a muchos jóvenes en clave reaccionaria–. La tilda de «derecha cazafantasmas». La de Benegas es una voz casi inaudible en el libertarismo actual.

El liberalismo antes era otra cosa –dice, palabra más, palabra menos–. Culpa de la transformación a las fundaciones, «que arruinan todo porque lo que generan es una burocracia que capta fondos» y no están interesadas en las ideas, sino en moldear qué se dice, qué se hace. Cree que «hay una infiltración» del movimiento liberal. Y que son dos situaciones vinculadas: «La infiltración fue posible por esta estructura de fundaciones».

Un happening ideológico

En Argentina se respira todavía el impacto de una manifestación multitudinaria convocada por la comunidad universitaria en defensa de la universidad pública, tras una serie de bravatas presidenciales en línea con el desfinanciamiento del sector. En un space de la red social x, la función que permite organizar conversaciones grupales de audio en directo, se debate sobre liberalismo. Alguien recuerda que dentro de un par de días en Buenos Aires se realizaría un evento inédito, el Viva la Derecha Fest, un festival de charlas en el que participarán, entre otros, Agustín Laje, Nicolás Márquez y la chilena Vanessa Kaiser, directora del Centro de Estudios Libertarios, hermana de Axel y Johannes Kaiser –este último, candidato presidencial por el Partido Nacional Libertario chileno–. El festival arrastra problemas desde que se anunció. El elenco de expositores inicial debió cambiar cuando trascendió que uno de ellos, el sacerdote Javier Olivera Ravasi, había organizado una visita de diputados libertarios a militares condenados por delitos de lesa humanidad. Ravasi desapareció de las promociones y nunca aparecerá sobre el escenario. Pero la fecha se llevará adelante y convocará alrededor de 1.000 personas –la capacidad de la sala–, un público heterogéneo que se enfervorizará durante la charla de Márquez, aplaudirá a abogados que se refieren a los condenados por los crímenes de la dictadura como presos políticos, reirá con las estrategias discursivas transfóbicas y machistas del influencer Danann y aplaudirá a rabiar a Laje cuando llame a continuar la batalla cultural por todos los medios posibles. Una de las ideas más repetidas durante esa jornada será: no hay que tener vergüenza, no hay que esconderse por ser de derecha. En 2025, el festival se exportará a Uruguay. La segunda edición será en un auditorio que la iglesia pentecostal Misión Vida para las Naciones tiene en la periferia de Montevideo, en la granja donde ese culto organiza campamentos juveniles que combinan religiosidad y militarismo. La tercera edición del Viva la Derecha elegiría como sede la capital cordobesa y tendría como orador estrella al presidente Javier Milei; un día después anunciarán la cuarta fecha, en octubre, nuevamente en Buenos Aires. Los investigadores Ezequiel Saferstein y Matías Grinchpun lo denominaron un «happening reaccionario»4. Más que de economía, el evento puso el foco en el combate del progresismo, el «derechohumanismo», el globalismo, la Agenda 2030 y el feminismo.

El objetivo del evento es ideológico, no comercial; sin embargo, uno de sus primeros efectos sí resulta ser netamente comercial. Esto se repetirá en las siguientes ediciones: a la entrada hay una mesa con libros, todos del mismo sello editorial, Hojas del Sur, y escritos por oradores de la jornada o autores con narrativas afines. Muchos de esos títulos habían sido publicados originalmente por la editorial militante del mundillo –Unión Editorial o bien su filial argentina, Grupo Unión–, pero a medida que esos autores ganaron notoriedad, fueron pasando a este otro sello. Es el pasaje de textos de culto al umbral de lo mainstream. El editor responsable de Hojas del Sur, Andrés Mego, me dice que es lógica capitalista pura y dura: él publica lo que efectivamente vende; donde haya un nicho, allí estará5. En 2025, la editorial directamente será presentada como coorganizadora del tercer evento Viva la Derecha Fest.

En el space, Saferstein habla del libro de Laje y Márquez. Dice que «se inscribe en una discursividad, en una narrativa conspirativa». Agrega:

La idea del marxismo cultural viene de la época del nazismo, pero ese libro vino a cumplir de alguna manera una función en su recepción y su circulación. Fue un antes y un después para los autores, que se hicieron hiperconocidos, obviamente no solo a partir del libro, sino del crecimiento que ya tenían también en las redes, en la esfera digital (...) el libro ocupaba una función. En tanto construye una figura autoral, un posicionamiento intelectual.

Y señala:

ese libro salió en 2016 y en Argentina explotó en 2018, en consonancia con el debate sobre el aborto, donde venía a dar una voz a los sectores que se oponían a esa ley. Pero los autores ya venían girando por América Latina desde su publicación. O sea, fue un éxito editorial primero en América Latina y después en Argentina se catapultó.

Un producto de la industria cultural puede dar ese batacazo solo en una circunstancia: cuando toca una fibra íntima de lo que está circulando socialmente; sorprende cuando el éxito fermentó bajo el radar. El progresismo mainstream, en ese entonces, se sentía lo suficientemente hegemónico como para ignorar estas obras, considerarlas «marginales». Pero, mientras tanto, Laje sumaba más y más seguidores en sus canales virtuales y en sus presentaciones presenciales.

Agustín Laje presenta en la Feria del Libro porteña de 2025 su título más reciente: Globalismo. Ingeniería social y control total en el siglo xxi6. Fue publicado a fines de 2024, pero a Argentina llega formalmente una semana después de la visita del economista español Jesús Huerta de Soto –héroe intelectual de Milei– a Buenos Aires. A Laje lo acompaña Alberto Benegas Lynch hijo. El evento es en una de las salas más grandes del lugar, que se llena. No es un dato menor, porque el propio Laje lo ha dicho hace tiempo: para él, las ferias del libro son un territorio ajeno, «progre», a conquistar.

El politólogo cordobés es un talento exportado por la derecha argentina con tanta potencia que devino orador en foros internacionales designado por el gobierno7. Cursa un doctorado en la Universidad de Navarra, del Opus Dei, y es una voz solicitada en grandes eventos del espectro de la derecha. Desde hace unos meses no solo encabeza su fundación de siempre –Libre, con sede en la provincia de Córdoba–, sino también una creada especialmente para dar la «batalla cultural» y «formar cuadros políticos, referentes culturales y líderes económicos que se comprometan con la misión de hacer grande a Argentina de nuevo»: la Fundación Faro. Esta tiene como subdirector académico al chileno Axel Kaiser, y en su presentación, además de Laje, dio un discurso Milei, ya como presidente. Es la misma fundación que, a principios de 2025, quedó enredada en el caso de presunta estafa con la moneda cripto $libra, que comenzó cuando el presidente argentino compartió en x un link para invertir en ella.

Me vuelve a la cabeza algo que dijo Benegas. Después de publicar Lo impensable. El curioso caso de liberales mutando al fascismo8, de 2018, no obtuvo respuestas, ni airadas ni nada.
—No, respuesta no: aislamiento. Respuesta no. Respuesta nunca. Cuando yo publiqué Lo impensable, dije: «Se va a armar un escándalo bárbaro, estoy diciendo que la gente se está transformando en fascista». No tuve un solo comentario. 

Una vieja máxima de las redes sociales: no alimentar al troll. Quiere decir, claro, no responder a las provocaciones (baiteos), no colaborar en la difusión de un contenido hostil que solo busca escandalizar y, por eso mismo, ser multiplicado por los escandalizados hasta ocupar todo el espacio. Fue como si esa estrategia, en este caso, hubiera sido puesta al servicio de la batalla cultural entre liberales y libertarios.


Nota: este texto es un extracto modificado del libro Los dueños de la libertad. Think tanks, dinero y batalla cultural: la estructura oculta del libertarismo en América Latina (Sudamericana, Buenos Aires, 2025).

  • 1.

    Unión Editorial, Madrid, 2016.

  • 2.

    Ariel, Barcelona, 2017.

  • 3.

    Deusto, Barcelona, 2019.

  • 4.

    M. Grinchpun y E. Saferstein: «Viva la Derecha Fest. Un ‘happening’ reaccionario en tiempos de Milei» en Nueva Sociedad edición digital, 10/2024, disponible en nuso.org.

  • 5.

    Años atrás fue el descubridor y primer editor de bestsellers del pastor Bernardo Stamateas –referente de autoayuda–. Con el tiempo construyó una red de alianzas editoriales que le permite abastecer al mercado regional latinoamericano con ediciones on demand y, por ejemplo, acompañar así giras de autores como Nicolás Márquez. Laje, en tanto, pasó a jugar en otra liga cuando se convirtió en autor de un gran grupo editorial, Planeta.

  • 6.

    Harper Collins, Barcelona, 2024.

  • 7.

    En septiembre de 2024, a propuesta del gobierno argentino, Laje expuso ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA). Era una sesión extraordinaria «para conmemorar el vigésimo tercer aniversario de la Carta Democrática Interamericana y el Día Internacional de la Democracia». Laje aseguró en redes que su intervención sería «sobre democracia, desinformación, ‘discursos de odio’ y redes sociales».

  • 8.

    Create Space, 2018.

Este artículo es copia fiel del publicado en la revista
ISSN: 0251-3552
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