Fútbol y béisbol / Los juegos de las identidades (154 / Marzo - Abril 1998)
Revista
Nueva Sociedad NUSO 154 Marzo - Abril 1998

Fútbol y béisbol Los juegos de las identidades

¿De qué hablamos cuando hablamos de deporte? Es la pregunta que titula un trabajo de este número de NUEVA SOCIEDAD. Es uno de esos interrogantes útiles para plantear una serie compleja de problemas, pero de respuestas e interpretaciones sin término si se la quiere responder completamente. Es también una pregunta que obedece a una preocupación algo reciente: no siempre la mirada de las ciencias sociales o la sensibilidad de los intelectuales encontraron en el deporte masivo elementos dignos de atención; mientras tanto, con el paso de las décadas éste fue adquiriendo una relevancia mayor en la conformación cultural de las sociedades latinoamericanas.

Aportes

La formación de conceptos en los pueblos indios. El caso de Chiapas

La formación de conceptos es un proceso doloroso entre los pueblos indios y campesinos del Sur. El nivel conceptual que han alcanzado en algunas regiones de América Latina, como Ecuador y México, pasó por innumerables obstáculos, tabúes y recriminaciones que -combinados con una violencia física racista y cosificadora- vienen de las ideologías dominantes, a menudo internalizadas, y a las que tuvieron que desmenuzar o desestructurar, para alcanzar algo de su verdadero sentido de ocultamiento y racionalización de las injusticias y el autoritarismo reinantes.

Luces y sombras de la democracia venezolana. A 40 años del 23 de Enero

Transcurridos 40 años desde el derrocamiento de la dictadura perezjimenista, el 23 de Enero de 1958, resulta pertinente una evaluación de la democracia venezolana, analizando las condiciones de su implantación y las transformaciones ocurridas en el sistema de partidos, así como sus efectos: luces y sombras. El modelo político de 1958 trajo consigo consecuencias positivas como las libertades cívicas, el pluralismo político y un sistema democrático que sobrevive pese a las dificultades por las cuales atraviesa; pero también aspectos negativos como la centralización, la partidocracia y el clientelismo. El nuevo reto de la democracia venezolana actual consiste en la superación de sus deficiencias, para lograr la relegitimación de sus instituciones.

Coyuntura

Fujimori y El Niño. Campaña reeleccionista en aguas turbias

Con largas botas de jebe, chapoteando en el agua, el presidente Alberto Fujimori se subió a un tractor y sentado al lado del conductor le indicó por dónde debería ir, qué maniobras realizar y cómo limpiar el cauce del río. La escena, captada por las cámaras de televisión en la costa norte del Perú, se repitió en todos los noticieros nocturnos. Al día siguiente, el presidente se trasladó en un helicóptero del ejército a la sierra central, donde personalmente indicó a los choferes de ómnibus cuándo deberían avanzar y cuándo detenerse, mientras trabajadores limpiaban el lodo y las piedras del último alud que había bloqueado la carretera. Otra vez, en la noche, los noticieros de TV abrieron sus ediciones con esas imágenes y los diarios del día siguiente las recogieron en sus primeras planas. Así un día tras otro.

Guatemala. Paz de baja intensidad

Los Acuerdos de Paz firmados a fines de 1996 representan un test para la capacidad de cambio de las estructuras políticas en Guatemala. El reto es para todos: el Estado y la sociedad, y por supuesto incluye sus formas de relación mutua. El primer año de posguerra ha dado resultados poco alentadores sobre la sostenibilidad y la fuerza del cambio. La inseguridad ciudadana ha conquistado todos los espacios de las relaciones sociales, y junto con la precariedad económica -desocupación, magros ingresos- constituyen los indicadores básicos de la calidad o efectividad de la paz. Si no hay respuestas convincentes para estas necesidades -o angustias-, al común de los guatemaltecos poco le interesa la suerte del proceso pacificador.

Haití. Un pueblo desesperado

Las perspectivas más pesimistas sobre el resultado de la gestión del poder en Haití, se han cumplido este año. Se ha llegado a una parálisis total en todos los campos, mientras aumenta la degradación del país en general ante la impotencia y desesperación de sus habitantes. El mismo presidente, frente al naufragio de un barco con alrededor de 300 pasajeros de los cuales pocos se salvaron, a pocos metros de la costa, declaró que esta catástrofe no era nada comparada con todas las otras que podían suceder en cualquier momento como, por ejemplo, el envenenamiento por el suministro de la compañía nacional de agua. Impotencia del mismo presidente que no hizo sino exasperar a los familiares de las víctimas y aumentar el terror de la población abandonada a sí misma.

Tema central

¿De qué hablamos cuando hablamos de deporte?

El deporte moderno nace en Inglaterra a mediados del siglo pasado; se exporta a América Latina -con las políticas expansivas de los capitales ingleses- en el último tercio de la centuria. Hay que esperar un siglo para que las ciencias sociales latinoamericanas produzcan discursos explicativos e interpretativos, reconocidos institucionalmente, con el aval de las comunidades científicas. Hoy, el deporte invade todos los reductos de la cotidianeidad, transformándose en uno de los principales productores de identidades, constituyendo el mayor ritual secular de masas, produciendo la mayor facturación de la industria cultural. En ese panorama expansivo, de deportivización de nuestras sociedades, las ciencias sociales deben interrogar al fenómeno, tanto con vistas a producir saberes novedosos sobre un objeto cambiante y multiforme, como para colaborar en la gestación de políticas públicas específicas.

El gol de América Latina

Resumen. El fútbol está de tal manera incorporado a la identidad cultural de los pueblos de nuestra región, que se podrían ensayar equivalencias entre los tipos de juego y la historia, la geografía, la composición étnica o la si- tuación económica. El fútbol no solo construye rivalidades nacionales pasajeras o estructurales, también a veces permite instaurar un orden más democrático, a espaldas del impuesto por la política y la economía internacionales.

El potrero y el pibe. Territorio y pertenencia en el imaginario del fútbol argentino.

Hoy los productos e identidades locales son cada vez más difíciles de discernir dentro de la cultura global; y se supone que la vida cotidiana de los individuos es cada vez más trasnacional y diaspórica. En el caso de la Argentina, los hinchas de fútbol y periodistas deportivos se dedican a construir mundos locales. El estilo y el imaginario futbolístico que define lo argentino está ligado a las categorías de pibe y de potrero. Estas nociones proceden de una narrativa mítica que reproduce una tradición nacional. Subrepticiamente, la lógica de la pampa y del gaucho emergen con otros ropajes y sabores en el mundo del fútbol.

Fútbol y clases populares en Brasil. Color, clase e identidad a través del deporte

El paso del amateurismo al profesionalismo en el Brasil está relacionado con el abandono de la práctica futbolística aristocrática y su apropiación por parte de las clases populares. Este cambio propicia el éxito de jugadores de los sectores populares en general, y de negros y mulatos en particular; sin embargo, no desaparecen las creencias racistas que asumen nuevas formas y se fortalecen con las derrotas internacionales. Incluso polémicas contemporáneas como «fútbol arte» versus «fútbol de resultados», poseen una tensión ideológica que remite a concepciones positivistas.

¿Hacia dónde va nuestro fútbol?

Instalado profundamente desde hace un siglo en el imaginario colectivo, como instancia privilegiada de sociabilidad popular y masiva, el fútbol profesional en los países sudamericanos se ve enfrentado a nuevos desafíos planteados por la modernización globalizadora, que apuntan a que su carácter de espectáculo-mercancía termine por despegarse totalmente de sus complejas e imbricadas relaciones con el cuerpo social, mantenidas más o menos complementariamente durante décadas. Dado que lo mismo sucede en otras prácticas sociales, la pregunta ¿hacia dónde va nuestro fút- bol? equivale a interrogarse acerca de ¿hacia dónde vamos todos? Algunos lo llaman «la última pasión del siglo». Negocio, enajenación, juego, entretención, expresión cultural. De todo se dice sobre el fútbol, como si fuera posible reducirlo a alguna de sus características. La propuesta de estas líneas es la contraria: ni una cosa, ni otra, sino todas juntas, en una mezcla compleja y abigarrada.

Imágenes, culturas y dificultades de la pasión beisbolera

Hablar sobre béisbol desde el lugar y el discurso que imponen los espacios académicos tiene gusto a traición para el profesional que reconoce en su otro yo, el fanático, a un ser más tolerable y menos aburrido. De ahí el intento de ensayar un imposible discurso híbrido entre la reflexión y la experiencia. De ahí, su carácter fragmentario y tenso; el homenaje al origen de esa identidad alterna; el elogio -largamente vivido- del exceso carna- valesco y de la dimensión mítica; la voluntad de hacer de la pasión y del saber también una (¿contra?)política y una (¿contra?)cultura, siendo ante todo una forma de ser y de ser (en) público.

La euforia del guardabosque

La casa de Luis Rodríguez Olmo tiene ese aire excéntrico; ahí se destaca, en el antiguo barrio cangrejero, algo emblemáticamente. Localizada entre la avenida Ponce de León y la Fernández Juncos, a la altura de la parada dieciocho y media, se me describió, con algún énfasis, como «la casa de las bolas» en la calle Figueroa. Se puede entrever la antigua distinción: a la segunda planta sube una escalinata con esas bolas -parecen de boliche, no de béisbol- que ornamentan el pasamanos. La construcción en concreto armado incita la memoria, es el detalle en que la época pasada aún se señala; no se trata de la obra maestra de un arquitecto sino de la feliz concepción de un maestro de obras. El trabajo en cemento tiene ese as- pecto funcional -con alardes «ornamentales» aunque no arquitectónicos- de las casas de concreto de hace 50 años. Se respira la época de mi in- fancia. La casa de los años 50 con distinción hoy está en un barrio venido a menos, ocupado por la emigración dominicana.

Los goles y el tiempo

Todo juego entraña una suspensión del flujo habitual de la vida; bajo los ardientes reflectores, las canchas obedecen a reglas y propósitos artificiales. En este caprichoso universo, el fútbol se distingue por un rasgo de inquietante naturalidad: no dispone de recursos para detener el tiempo. Relato que corre con la inclemente alevosía de la vida, el fútbol le debe mucho a la imaginación. En ningún otro territorio 90 minutos duran en forma tan inventiva; incluso las jugadas rápidas dependen del control del tiempo.

Petitissimo Larousse de fútbol

¿Es posible elaborar un diccionario del fútbol? Las palabras en este caso no pertenecen a una sola lengua, sino a uno de los saberes más populares y globales de estos tiempos. Si un diccionario en principio se postula como un intento de ordenar algún caos en particular, este léxico personal, al contrario, pretende subrayar la riqueza del desorden y la paradoja, donde el mundo del fútbol compensa otros universos más implacables.arrada.

Tres peloteros cubanos

Fue significativo en el béisbol cubano de los años 30 y 40 el surgimiento de jugadores, la mayoría pítchers oriundos del interior, que encarnaban un tipo ideal de la República. Eran originarios de una región mágica de la mitología nacional, un ambiente pastoril donde se iniciaron las guerras de independencia contra España. Constituían como una suerte de aristocracia amateur, relacionada con el nacionalismo prevaleciente en el periodo. A través de los testimonios de tres destacados peloteros de la época quizá pueda entreverse este proceso donde cultura, nacionalismo, deporte y política conformaron una perdurable alianza.