Sindicalismo fin de siglo (110 / Noviembre - Diciembre 1990)
Revista
Nueva Sociedad NUSO 110 Noviembre - Diciembre 1990

Sindicalismo fin de siglo

Hoy apreciamos a una clase obrera a la defensiva que no solo debe resistir los embates de los procesos de ajuste neoliberales que se manifiestan y se llevan a cabo sin la menor planificación pública y despojados casi siempre de algún tipo de sensibilidad social, sino que también vela por la defensa de sectores igual o más crudamente agredidos: desocupados, marginales y agredidos.

Análisis

Caribe francés temores ante una mayor «cercanía» europea

Los departamentos franceses de ultramar son parte integrante de la Comunidad Europea. Sin embargo, sus deterioradas y dependientes economías no están en condiciones de hacer frente al Mercado Unico de 1993. El Estado francés aumenta su esfuerzo financiero y refuerza su dispositivo militar; pero sólo una verdadera política de desarrollo y de reestructuración económica así como una mejor consideración de las especificidades de estos departamentos - permitirán impedir una mayor degradación.

Los escombros teóricos de la investigación del desarrollo

Las diversas teorías del desarrollo ponen de manifiesto sus deficiencias una vez que se las confronta con los procesos de diferenciación en los países en desarrollo. Basándose en una comparación entre los casos de Argentina y Corea del Sur, resulta evidente cómo los cambios de estructura en la economía mundial predeterminan y modifican las condiciones para los procesos de desarrollo en el Tercer Mundo. Las circunstancias sociales internas constituyen también instancias de relevancia, así como el fracaso de los intentos de industrialización orientados unilateralmente a los mercados internos.

Universitarios y política en el Brasil electoral

En el Brasil de cuatro o cinco años atrás, 1985-86, de la lucha terminal contra la dictadura de dos décadas y de la movilización por las elecciones directas para presidente, había una certidumbre: los universitarios, antes que cualquier otro sector social, habían sido la punta de lanza contra el autoritarismo, con sus protestas de 1968-69, y luego, de 1977. Ellos fueron los adelantados, los revolucionarios, la promesa de un nuevo orden político. En el Brasil electoral de hoy, tan alborotado con la Nueva República, ellos no son nada de eso, y su pionerismo se reduce apenas a participar en lo que vendrá para todos en términos de cultura política.

Coyuntura

Bolivia: La Corte Electoral como trofeo de guerra

El tiempo político en Bolivia ha quedado detenido en las elecciones de 1989 y todo hace predecir que esa tensión se mantendrá mientras los partidos mayoritarios, el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y Acción Democrática Nacionalista (ADN), no superen las consecuencias de su ruptura. La situación se reflejó durante el primer año de gobierno de Jaime Paz Zamora, en la oposición a rajatabla que desarrolló el MNR en el Parlamento con el fin de bloquear sistemáticamente la aprobación de leyes propuestas por el Ejecutivo. No hay visos de que esto cambie en tanto el frente oficialista no acepte negociar, en serio, las reformas políticas y electorales a las que se comprometió ante la Iglesia católica.

Perú: Los primeros pasos del Presidente

Una inesperada victoria precede a la verdadera sorpresa. El presidente Fujimori ganó sumando aquellas posiciones que no aceptaban el shock propuesto por Mario Vargas Llosa, el candidato de la derecha liberal. Al escribir este artículo se estremece la población peruana con alzas de precios del orden del 3.000% en la gasolina, el kerosene o el gas, mientras que la mayoría de los productos alimenticios suben entre 300 y 900%. Fujimori aplicó un shock sin anestesia ni compensación alguna, palabras aparte.

Libros

Latinoamericanos y norteamericanos

Mariano Baptista Gumucio Monte Avila Editores, Caracas, 1990, 489 pp La problemática que encara el libro de Gamucio es, al menos desde hace un siglo, incitante, incluso si uno se decidiera a seguir sólo la trayectoria histórica de la relación de suma desigualdad en que se formaron, desarrollaron y constituyeron las dos Américas. Pero, a menos que pensemos que las diferencias entre culturas son suprahistóricas, la relación está siendo, hoy también, evaluada y en vías de transformación; de aquí surge una primera dificultad, ya que Gumucio concluye su trabajo en 1986.

Posiciones

Carta de México. Mensaje de desterrados políticos panameños refugiados en México

La brutal intervención militar estadounidense contra Panamá y la actual ocupación del país pretenden exterminar definitivamente el proceso de liberación nacional. Esta ha sido una guerra no declarada, cuyo objetivo inmediato fue destruir la fuerza armada panameña, a fin de garantizar la permanencia de las bases militares norteamericanas, controlar el Estado y reestructurar la sociedad conforme a los intereses estratégicos regionales de la potencia agresora.

Hacia un nuevo orden estatal en América Latina. Veinte tesis sociopolíticas y un corolario de cierre

Las sociedades latinoamericanas viven actualmente circunstancias particularmente difíciles, derivadas de un sinnúmero de privaciones económicas y de complejas mutaciones socio-políticas que no alcanzan a revertir las perspectivas de la región en el mundo. La inmediatez de situaciones de caos generalizado resulta innegable, como así también, en algunos casos, los riesgos de destrucción nacional. Ciertamente, en medio de la crisis, la región también ha avanzado en un proceso de racionalización económica y política, muy a menudo con costos sociales altísimos, pero ha avanzado. En este sentido, débese reconocer que las sociedades latinoamericanas buscan resolver sus problemas y determinar su posición en el mundo de manera democrática. No obstante esto, las tendencias económicas prospectivas se presentan como amenazadoras del orden democrático - que tanto cuesta mantener - y, asimismo, como amenazadoras de las potencialidades de desarrollo.

Tema central

Cuando el saber ocupa lugar. Ciencia y sindicalismo

La diversidad y complejidad de las relaciones entre sindicalismo y ciencia constituyen básicamente un problema político. Si la tesis del sindicalismo sociopolítico renovador triunfa sobre la del sindicalismo corporativo, los efectos de las políticas neoliberales serán compensados por la emergencia de un sector sindical capaz de representar y movilizar a los trabajadores y movimientos populares. Sin embargo, esto no será posible sin una profundización, a través de actividades conjuntas, de la relación sindicalismo/ciencia, la cual incluye un tema particular: la vinculación entre sindicalismo e intelectuales; para promoverla es necesario acentuar el debate ideológico contra los clásicos prejuicios políticos.

El solidarismo o el sindicato visitado por las empresas

En esta época, impregnada de neoliberalismo, las sociedades latinoamericanas también se ven inclinadas a incorporar muchas de sus pautas. La doctrina y práctica solidaristas, con más de cuatro décadas de accionar en Centroamérica, aparecen como los medios aptos para introducir cuñas organizativas e ideológicas no sólo en el seno del movimiento sindical latinoamericano sino también en el universo de los movimientos populares.

Hacia un sindicalismo sociopolítico

Puede considerarse a los trabajadores sindicalizados como una suerte de oligarquía laboral frente a otros sectores populares, teniendo en cuenta la creciente informalización de las economías? ¿Son los sindicatos novedosos colegios profesionales, o incluso agremiaciones cerradas que exhiben una notoria y específica calificación no sólo profesional sino también social y cultural?

La flexibilización neoliberal en Venezuela

En las relaciones de trabajo de los años 80, se generalizó la tendencia a la aplicación de comportamientos patronales neoliberales, circunstancia que ha tenido profundas repercusiones en la situación de los trabajadores organizados. Las respuestas sindicales a estos desafíos han sido diversas. En algunos casos es posible percibir la existencia de conductas derivadas de cierto oportunismo y clientelismo estatal, y en otros una predisposición firme a la defensa de los derechos de los trabajadores sin desconocer la necesidad de la reconversión económica. La ya dilatada discusión acerca de la Ley Orgánica del Trabajo indica la importancia vital del sistema laboral regimentado para la prosecución de las políticas neoliberales.

Nuevas tecnologías y movimiento sindical

La técnica productiva y la forma de organización basada en alcanzar economías de escala, implican una inserción particular del trabajador en el proceso de trabajo, el cual corresponde a un tipo determinado de actividad sindical. La geografía de la producción es otro de los determinantes en la organización sindical, junto con la identificación del nexo trabajo-salario-consumo y el entorno material de la producción. Ante los límites a que llegó este modelo, surgen las nuevas tecnologías como alternativa de crecimiento. En el proceso de trabajo prevalece ahora la calidad y flexibilidad y nace una nueva cultura empresarial. La geografía de la producción se caracteriza por la descentralización y la globalización a partir de redes entre empresas y países. El nexo trabajo-salario-consumo se vuelve menos homogéneo con la diferenciación creciente en la fuerza de trabajo. El contenido material de las nuevas tecnologías resulta menor que en el modelo anterior. Para el movimiento sindical son múltiples las nuevas variables que influyen en su estructura, y su perspectiva está dada por la forma en que logre incorporarse al nuevo paradigma tecno-económico y al mismo tiempo adoptar ante éste una posición crítica en función de la calidad total de la vida y el trabajo, para así ir organizando la nueva clase trabajadora.

Sindicalismo, cosa de varones

Cada vez más, las mujeres están presentes en las luchas sociales y políticas y en el mercado de trabajo latinoamericano. También se incorporan a los sindicatos, buscando representación y defensa de sus reivindicaciones. Sin embargo, allí se enfrentan a las dificultades de un movimiento sindical que, marcado por los valores patriarcales aún predominantes en la cultura del continente, no comprende las relaciones de explotación de clase y de opresión sexual. El sindicalismo más progresista y combativo deja mucho que desear en lo referente a la incorporación real de las demandas que intentan reducir las discriminaciones de género en el marco de las relaciones de trabajo. La participación de las mujeres en las instancias de decisión del sindicalismo está muy por debajo de su presencia efectiva en la base de las categorías. La década de los 80 permitió la identificación de tales contradicciones en el sindicalismo. Los años traerán, sin duda, una revisión mucho más amplia para que se manifiesten cambios cualitativos en la relación entre hombres y mujeres en el seno del movimiento sindical.

Sindicalismo latinoamericano, un futuro incierto

Crisis económica y políticas de ajuste definen hoy el marco en el cual se desenvuelve la vida sindical en América Latina. La fuerte reducción del aparato productivo y el achicamiento del Estado significan la eliminación de un gran número de puestos de trabajo en áreas que han sido esenciales y estratégicas para la organización sindical, reflejando una drástica reducción del número de trabajadores y de la tasa de afiliación. El movimiento sindical registra una serie de déficit estructurales y a la vez está envuelto en una crisis programática. Viejas concepciones ya no dan respuestas a un conjunto de nuevos desafíos, sin que aún se perfilen alternativas claras. A la vez, los cambios en Europa oriental provocarán, sin duda, una serie de reagrupamientos y transformaciones en el sindicalismo internacional y latinoamericano.

Sindicalismo y sectores informales

Aquello que se ha denominado impotencia del sindicalismo frente al sector informal constituye un fenómeno vinculado a los profundos cambios que se están operando en todos los ámbitos del mundo del trabajo. La respuesta a los procesos de informalización debe inscribirse en el marco de una estrategia sindical global con fundamento en posiciones del propio movimiento sindical y en el valioso aporte de observadores y analistas de los movimientos sociales. En dos grandes líneas se sintetiza lo que ha venido realizando y lo que podría hacer el sindicalismo frente al sector informal: una esfera de acción organizativa y solidaria, y otra de acción frente al Estado. Urge el surgimiento de una nueva conciencia social, así como el examen crítico de los mecanismos de concertación y de la eficiencia del Estado en el combate contra la pobreza en nuestros países.

Sindicatos, partidos: dilemas de la democracia

La relación entre partidos y sindicatos siempre estuvo impregnada por una aspiración tan deseada como difícil, la independencia sindical respecto a la política partidaria. Por otro lado, aquella vinculación, necesaria, presenta ahora, sin duda, perfiles y desafíos en el contexto latinoamericano de afianzamiento de la democracia - que supone mecanismos de representación adecuados. El caso peruano indica los peligros que amenazan a un sistema político democrático cuando los partidos que asumen la representación del sindicalismo no se convierten en canales eficaces de mediación y articulación de intereses.