Documentos: Empresas transnacionales

Perspectiva Septiembre 2016

Sin impuestos no hay desarrollo Vías hacia una carga tributaria justa sobre las empresas multinacionales

Selección de aportes a la Conferencia de Berlín, 2016.

Conferencia Internacional “Sin impuestos no hay desarrollo. Vías hacia una carga tributaria justa sobre las empresas multinacionales”, organizada por la Fundación Friedrich Ebert (FES) en cooperación con Netzwerk Steuergerechtigkeit (NWSG) y Weltwirtschaft, Ökologie & Entwicklung (WEED), Berlín, 18 de febrero de 2016.

Perspectiva Junio 2016

Los efectos del proyecto anti-BEPS en el Sur global

Los consorcios transnacionales eluden en la actualidad impuestos sobre la renta corporativa por un monto anual de aproximadamente 100.000 a 240.000 millones de dólares mediante el desplazamiento de sus ganancias a regiones de bajos o nulos impuestos. Es por ello que en octubre de 2015 fue presentado un plan de acción de la OCDE que consta de 15 medidas. El proyecto anti-BEPS hace una importante contribución a la lucha contra los desvíos en la imposición de gravámenes a los consorcios internacionales.

Las pérdidas de ingresos afectan a países del Sur global de manera especial, ya que estos tienen una mayor dependencia de los impuestos a la renta corporativa que los países del Norte global. No obstante ello, solo una fracción de los países en desarrollo participó en su elaboración. Por tal motivo, las medidas anti-BEPS tienen para ellos una relevancia distinta según de qué país se trate. Hay dos cuestiones centrales para estos países que no fueron atendidas en el paquete de medidas: el conflicto entre los principios de país de origen y país de residencia y la cuestión de las retenciones en origen (withholding taxes).

Es un progreso que se haya hecho al menos un esfuerzo por incluir a los países del Sur global en el diseño del proyecto. Esto tuvo sus consecuencias: solo se reconoció que era necesario redactar informes específicos para los distintos países gracias a una alianza de países del Sur y de la sociedad civil.

El proyecto anti-BEPS será un éxito únicamente si logra llenar los vacíos existentes en la elaboración de convenios y en la legislación que dan pie a abusos. De todas maneras, resulta importante en el perfeccionamiento de la cooperación internacional en materia de impuestos que estén debidamente representados los intereses del Sur. Además deben respetarse y reconocerse los roles de la OCDE, la ONU, el FMI y el Banco Mundial y las estructuraciones fiscales regionales e interregionales.

Perspectiva Marzo 2016

Contribuciones de la Agenda de Acción de Addis Ababa a la Agenda 2030 Hacia una nueva era de la cooperación internacional

En 2016, el Foro de Financiación para el Desarrollo enfrentará el enorme desafío de armonizar los tres acuerdos emblemáticos sellados en 2015 con miras al desarrollo mundial: la Agenda de Acción de Addis Ababa, la Agenda 2030 y el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático. El avance de estos procesos interdependientes requiere cooperación internacional en cuatro áreas.

La evasión y la elusión de impuestos son problemas de una magnitud desmesurada: todos los años provocan pérdidas de 100.000 a 240.000 millones de dólares, mientras 100.000 millones de dólares desaparecen de los países en desarrollo exclusivamente por el traslado de beneficios en la contabilidad de las empresas multinacionales. De ahí que la comunidad internacional necesite mecanismos más fuertes de cooperación para controlar estos problemas.

El sistema de bancos multilaterales para el desarrollo (BMD) se enfrenta hoy a dos desafíos mayúsculos: proveer financiamiento contracíclico y allanar el camino para la financiación de infraestructura y cambio climático. El Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS y el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura han fortalecido este sistema.

La reciente proliferación de acuerdos bilaterales y megarregionales de comercio e inversión erosiona el espacio de las políticas públicas para los países en desarrollo y restringe la aplicación de políticas macroprudenciales orientadas a regular los flujos de capitales transfronterizos. Además, los procesos establecidos para la resolución de conflictos en el marco de los acuerdos de inversión están erosionando los principios democráticos que constituyen la base de nuestros sistemas judiciales.

Los persistentes desequilibrios sistémicos demandan con urgencia una red mundial de seguridad financiera más apropiada, que incluya regulaciones macroprudenciales de los flujos transfronterizos y sistemas multilaterales de reestructuración de deudas soberanas. Sin embargo, el Consejo de Estabilidad Financiera parece hacer oídos sordos a la primera de estas demandas y el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha avanzado muy poco en el diseño de un sistema para responder a la segunda.