El movimiento sindical de las Américas frente a la crisis climática

La crisis climática se ha desplegado junto con la crisis sistémica del capitalismo y con la crisis de los sistemas de protección y de la justicia social. Ante el fracaso de la 20ª sesión de la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático (COP 20), que se proponía alcanzar un nuevo acuerdo global para frenar los efectos del cambio climático, el movimiento sindical de las Américas se pronuncia a favor de una transición justa, con justicia ambiental, defensa y preservación de los bienes comunes, el derecho al agua, la soberanía y la democratización energética y un nuevo paradigma de producción, distribución y consumo con sustentabilidad ambiental presente y futura.

Perspectiva | El movimiento sindical de las Américas frente a la crisis climática | Octubre 2015

Documento elaborado por el proyecto Sindical Regional de la Fundación Friedrich Ebert.

Medioambiente: acuerdos, controversias y alternativas

En los primeros días de diciembre de 2014 una vieja ciudad de la región andina de América del Sur se convirtió en el escenario del debate global sobre las consecuencias de los cambios del clima y posibles soluciones. Lima recibió la 20.ª sesión de la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático (cop 20). Estuvieron presentes representantes de 193 países discutiendo el nuevo acuerdo global para reducir las emisiones de gases con efecto invernadero y así frenar las consecuencias del cambio climático. Paralelamente, en la Cumbre de los Pueblos importantes movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil debatían un diagnóstico común, propuestas y soluciones para la crisis sistémica del capitalismo y la profunda dislocación socioambiental que implica el sostenimiento del actual modelo de desarrollo.

En la actualidad nos hallamos frente a una crisis múltiple. La crisis climática se ha desplegado junto con una crisis económica y una crisis de los sistemas de protección y de la justicia social, cuyos efectos se entrecruzan en forma envolvente. Esto ha provocado resultados contradictorios en la dinámica internacional de la agenda ambiental. Por un lado, el debate sobre desarrollo sustentable regresa con fuerza a la política internacional. La importancia que las cop adquirieron en la agenda política internacional, con amplia movilización de la sociedad civil, revela la fuerza que el debate ambiental adquirió en la actualidad. Por otro lado, el propio fracaso de estas cop en elaborar un acuerdo internacional para solucionar la crisis climática resulta de esta conexión entre la crisis económica y la crisis ambiental.

Algunos países desarrollados, inmersos en disputas internas por la superación del cuadro recesivo de sus economías, no se comprometen con salidas colectivas y pactadas para el problema del cambio climático. Al mismo tiempo, ciertas naciones en desarrollo no quieren cambiar el viejo modelo de producción y consumo para mantener sus índices recientes de crecimiento económico, con lo que contribuyen a agravar la situación de ausencia de propuestas prácticas que materialicen las transformaciones necesarias.

Otro elemento importante se refiere al proceso de dominio de las negociaciones por estados irresponsables y contaminadores y por corporaciones que solo se preocupan por preservar sus ganancias mediante la explotación de combustibles fósiles, nuevos mercados de carbono y otras falsas soluciones como la bioenergía industrial, que destruye bosques, suelos, humedales, ríos, manglares y océanos.

En el centro del debate deben colocarse el cuestionamiento al modelo capitalista y las múltiples crisis que atraviesa el mundo, agudizadas en años recientes. Los mercados financieros han logrado debilitar hasta a las economías más fuertes de los países industrializados. El acaparamiento de tierras agrícolas para la especulación financiera agrava el encarecimiento de los alimentos y nos lleva hacia una crisis alimentaria. Las tecnologías aplicadas para extraer hidrocarburos y minerales de los últimos rincones del planeta son cada vez más caras, arriesgadas y depredadoras de la naturaleza. Los efectos del cambio climático, que es producto de la acción humana insustentable, han exacerbado los problemas de la pobreza y la migración, y tendrán drásticas consecuencias en el mundo del trabajo.

El cambio climático pone en riesgo la sobrevivencia de la humanidad, la calidad de vida y el trabajo en todo el mundo. Las mutaciones de los ambientes y la ocurrencia de catástrofes naturales tendrán consecuencias directas y provocarán daños en los sistemas de transporte, las infraestructuras básicas, la producción primaria e industrial y los asentamientos habitacionales. Las repercusiones implicarán serias dificultades en la capacidad de los trabajadores y trabajadoras de estar presentes en sus lugares de trabajo o encontrar alternativas cuando los establecimientos cierren. Así quedó evidenciado tras el huracán Katrina, con la destrucción de Nueva Orleáns (Estados Unidos), que se tradujo en la pérdida de unos 40 000 puestos de trabajo, según ha documentado la Fundación Sustainlabour. Igualmente el trabajo en el campo será afectado por una mayor ocurrencia de tempestades y daños a los cultivos. Millones de personas se tendrán que desplazar a causa de la erosión de la línea costera, las inundaciones del litoral y los estragos en la agricultura.

Las sequías o lluvias torrenciales que derivan en inundaciones son desastrosas para las personas sin defensas ni ahorros. Un clima cambiante puede derivar en grandes migraciones de desplazados, algo que afectaría a todos los países. En suma, los trabajadores y las trabajadoras serán afectados de forma más contundente.

Estas son las principales preocupaciones, por las que el sindicalismo internacional —representado en la región por la Confederación de Trabajadores y Trabajadoras de las Américas (csa), junto con sus sindicatos afiliados y organizaciones fraternales— ha colocado el desarrollo sustentable y los temas de medioambiente y trabajo entre las prioridades de acción desde su congreso fundacional, realizado en Panamá en 2008.

En el Sistema de las Naciones Unidas los sindicatos tienen estatus de major group. Los major groups (‘grupos principales’) representan a sectores claves de la sociedad (ciudadanos, agentes económicos y sociales, profesionales expertos en las Naciones Unidas) en los procesos intergubernamentales relacionados con el desarrollo sostenible y canalizan su participación en las discusiones oficiales realizadas entre los paí- ses, y en los procesos de debate y acción que se organizan paralelamente a la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático (cop). La cop es el órgano decisorio supremo de la Convención Marco sobre el Cambio Climático. Todos los estados que son partes en el convenio están representados. Su propósito es monitorear la aplicación de la Convención y otros instrumentos jurídicos que la cop adopte, además de tomar las decisiones necesarias para promover la aplicación efectiva de la Convención, incluidos los arreglos institucionales y administrativos.