Stefanie Hanke
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Opinión
Mayo 2012

Elecciones detrás de la cortina de plátanos (*)

La República Dominicana ha elegido a un nuevo presidente este domingo. Leonel Fernández, del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que ha gobernado al país durante 10 años, no pudo presentarse otra vez como candidato. En cambio, colocó a la Primera Dama Margarita Cedeño, su esposa, como candidata a la vicepresidencia. La popularidad de Cedeño, alimentada por un programa de ayuda humanitaria y de solidaridad que dirige en su carácter de Primera Dama, ayudó al candidato del oficialismo Danilo Medina, un tecnócrata con poco carisma, a ganar en la primera vuelta con 51,% de los votos.

Coyuntura
Nueva Sociedad NUSO 234 Julio - Agosto 2011

Haití: el presidente inesperado. Crisis y escenarios poselectorales

La elección del cantante Michel Martelly como presidente de Haití fue un hecho inesperado, en medio de la incierta reconstrucción del país después del devastador terremoto de 2010. El nuevo gobierno deberá lidiar con un país –y un Estado– casi destruidos, con la presencia de una fuerza militar de la Organización de las Naciones Unidas (onu) y aún preso de la agobiante herencia de medio siglo de desgobierno que incluyó la larguísima dictadura de los Duvalier, además de los militares y Aristide. Así, el nuevo mandatario enfrentará enormes desafíos, en el marco de una cuestionada estrategia de cooperación de la «comunidad internacional», que debería aumentar sus efectivos civiles, enfocarlos hacia la ayuda para el desarrollo y definir un plan de salida del país.

Opinión
Abril 2011

¿Misión cumplida? El fracaso de la comunidad internacional en Haití

El 20 de marzo se realizó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Haití. En el ballottage participaron el cantante Michel Martelly y la ex primera dama Myrlande Manigat. Finalmente ganó el cantante con 68 % de votos; nada caracteriza mejor la profunda división de la sociedad haitiana y la profunda desconfianza que la población demuestra a los intelectuales y los políticos. Sobran las razones para ello. Las condiciones de vida de la población son tan malas como siempre: más de un año después del terremoto la prometida reconstrucción aún no ha comenzado; más de un millón de personas siguen viviendo en campos de refugiados, muchos de ellos ya comenzaron a construir allí sus casas. La devastadora epidemia de cólera ha causado hasta ahora 4.500 muertos y todavía no se avizora el fin.