Opinión

Elecciones detrás de la cortina de plátanos (*)

La República Dominicana ha elegido a un nuevo presidente este domingo. Leonel Fernández, del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que ha gobernado al país durante 10 años, no pudo presentarse otra vez como candidato. En cambio, colocó a la Primera Dama Margarita Cedeño, su esposa, como candidata a la vicepresidencia. La popularidad de Cedeño, alimentada por un programa de ayuda humanitaria y de solidaridad que dirige en su carácter de Primera Dama, ayudó al candidato del oficialismo Danilo Medina, un tecnócrata con poco carisma, a ganar en la primera vuelta con 51,% de los votos.

Elecciones detrás de la cortina de plátanos (*)

La República Dominicana ha elegido a un nuevo presidente este domingo. Leonel Fernández, del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que ha gobernado al país durante 10 años, no pudo presentarse otra vez como candidato. En cambio, colocó a la Primera Dama Margarita Cedeño, su esposa, como candidata a la vicepresidencia. La popularidad de Cedeño, alimentada por un programa de ayuda humanitaria y de solidaridad que dirige en su carácter de Primera Dama, ayudó al candidato del oficialismo Danilo Medina, un tecnócrata con poco carisma, a ganar en la primera vuelta con 51,% de los votos. Hipólito Mejía, ex presidente y candidato del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), obtuvo el 46% de los sufragios.

El movimiento cívico Participación Ciudadana (PC) consideró que la campaña electoral ha sido “inequitativa y poco democrática”, y denunció que hubo un fuerte incremento de la compra de cédulas. PC, que ha observado todas las últimas elecciones, desde 1996, tuvo bastantes problemas para realizar la observación electoral en esta oportunidad, debido a varios obstáculos y nuevas condiciones que introdujo la Junta Central Electoral de manera sorpresiva.

La comisión de observación electoral de la OEA consideró como una fiesta cívica el proceso electoral del domingo, y Participación Ciudadana pidió respetar los resultados de la Junta Central Electoral.

Con una mayoría del PLD en la Cámara de Diputados (Representantes) y una mayoría absoluta en el Senado --junto con “el sistema PLD”, caracterizado por una extensa red de clientelismo--, se ha logrado el dominio de los órganos fundamentales del Estado, y la República Dominicana se encamina ahora hacia un país de partido único.

Danilo Medina es una creación del PLD. Empezó a su 16 años en la sección estudiantil del partido; fue diputado de 1986 hasta 1994 y luego presidente de la Cámara de Diputados por un acuerdo de su partido con el presidente autocrático Joaquín Balaguer. Medina es considerado como uno de los artífices de la táctica que unió al PLD con el PRSC, con el objetivo de llevar Leonel Fernández al poder en 1966. Medina fue candidato presidencial en el año 2000, pero perdió frente a Hipólito Mejía. Quiso también presentarse en 2004, pero Leonel Fernández le ganó las primarias y luego ganó las presidenciales en 2004 y 2008. Cuando fue derrotado por Fernández en las primarias de 2006, afirmó que fue derrotado por el “Estado”. El distanciamiento entre los dos hombres se acentuó cuando Fernández intentó hacer todo lo posible para lograr su repostulación como presidente. Su pragmatismo le permitió imponerse como candidato de su partido en las elecciones que acaba de ganar. En esta oportunidad, aquel Estado que lo derrotó en 2006 lo ayudó a ganar.

La herencia que deja Leonel Fernández es una pesada carga para su sucesor y para el país.

Durante el gobierno de Fernández crecieron la pobreza y la desigualdad. La tasa de mortalidad infantil sigue siendo unas de las más altas en la región. El nivel de la educación es tan bajo que frena seriamente la inversión extranjera en el país, según un informe del Banco Mundial. El gobierno invierte solamente 2% del PIB en la educación, aunque el promedio de la región es de 5% y hay una ley vigente que establece la inversión anual en educación preuniversitaria en 4% del PIB. Esas cifras son más inquietantes cuando se toma en cuenta que el PIB del país sigue creciendo hace décadas y que la Republica Dominicana es el país con mayor nivel de crecimiento económico de América Latina.

“Toy harto, dónde están mis cuartos”, es el eslogan de un movimiento cívico y joven, que critica fuertemente la política gubernamental. Mientras que el presupuesto del ministerio de Educación y los gastos sociales han bajado, muchos fondos han ido al presupuesto de la Presidencia, incluso al “Despacho de la Primera Dama”. Esa oficina tiene un presupuesto de unos 700 millones de pesos y hace, sobre todo, un trabajo humanitario, de “solidaridad”, como dice Margarita Cedeño. Aunque es muy probable que esa “solidaridad” haya cosechado muchos votos para el PLD, no ha cambiado la desigualdad social del país: el coeficiente de Gini es de 0.54.

El presidente Fernández hizo un gran esfuerzo para crear su imagen democrática e innovadora en el exterior. Muchos analistas políticos del país dicen que la modernización de Fernández consiste, sobre todo, en la modernización del clientelismo y lo describen como la continuación del balaguerismo, que acabó con la autonomía de las instituciones del Estado. Posiciones centrales en el Poder Judicial y de la administración pública están hoy ocupadas por dirigentes del PLD o amigos cercanos del presidente de la República. Ese sistema puede frenar cualquier proceso legal contra cualquier funcionario del gobierno anterior, empezando con el propio ex presidente.

Fernández también deja una enorme deuda pública, junto a muchas obras de infraestructura, como autopistas y el metro de Santo Domingo, su proyecto “personal”. Un escándalo hizo bastante ruido durante la campaña, cuando la reconocida periodista de investigación Nuria Piera reveló que el senador y empresario Félix Bautista, dirigente del PLD y amigo muy cercano del presidente, mantiene un red de corrupción y clientelismo alimentado por obras públicas. Piera presentó materiales y documentos bancarios para probar sus acusaciones. Poco tiempo después, declaró que teme por su vida y por la de sus informantes, por lo que no va a divulgar más informaciones sobre ese caso. Dijo también que tiene materiales sobre el financiamiento de FUNGLODE, la fundación personal del presidente, pero que no va a presentarlos porque esa información es su seguro de vida. Hasta ahora, ninguno de los acusados ha empezado un proceso legal en su contra.

“Corregir lo que está mal” fue uno de los eslogans de la campaña de Danilo Medina. Ahora tiene que probar que esa propuesta electoral fue sincera. Ese logro sólo puede cumplirse a través de una emancipación de la base del poder de Leonel Fernández, quien, para muchos observadores, va presentarse otra vez en 2016 y utilizará a su esposa y a Danilo Medina como garantías para mantener el control hasta ese momento.

(*) En la novela La breve y maravillosa vida de Oscar Wao, de Junot Díaz --con la que ganó el premio Pulitzer--, el narrador, un dominicano migrante en Nueva York, utiliza ese término para referirse al aislamiento de la isla durante la dictadura de Trujillo.

* Toribio es educador y analista político. Hanke es representante de la Friedrich Ebert Stiftung en República Dominicana y Haití

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