Coyuntura

Venezuela: un barril de pólvora

La reciente convocatoria de Nicolás Maduro a una Asamblea Constituyente es una arriesgada respuesta gubernamental a la última escalada de la crisis política, económica y social, en un contexto de agotamiento de un modelo rentista y una gestión caótica del Estado. Los sectores populares se encuentran debilitados organizativamente y el apoyo al gobierno está en sus niveles más bajos, mientras fracciones tanto del oficialismo como de la oposición apuestan a una salida violenta que agravaría más la crisis, lo que genera un incierto escenario político, con la posibilidad real de un enfrentamiento civil.

Venezuela: un barril de pólvora

Con el fallecimiento de Hugo Chá-vez en marzo de 2013 y el subsiguiente colapso de los precios del petróleo, se acelera la profunda crisis económica, política y ética que hoy vive la sociedad venezolana. Se trata de la crisis terminal del modelo extractivista petrolero y el Estado rentista clientelar, cuya vida se había extendido coyunturalmente gracias al liderazgo carismático de Chávez y a los elevados precios de los hidrocarburos en la primera década de este siglo. En esos años del proceso bolivariano no se dieron pasos hacia la transformación de la estructura productiva del país. Por el contrario, se profundizó el rentismo hasta que el petróleo llegó a representar 96% del valor total de las exportaciones. Las políticas sociales, que mejoraron sustancialmente las condiciones de vida de los sectores populares, y las diversas iniciativas de cooperación latinoamericana fueron posibles gracias al boom de los commodities. Con la baja de los precios, todo este armado entró en crisis.

La economía

Para analizar el estado actual de la economía en Venezuela, no se cuenta con cifras oficiales actualizadas. Al parecer, el gobierno ha optado por no divulgar información estadística que permita constatar la profundidad de la crisis que vive el país 1. Los cálculos que han sido difundidos por analistas económicos, centros académicos, gremios empresariales e instituciones internacionales presentan grandes rangos de variación. La economía venezolana registró en 2016 su peor caída desde el paro/sabotaje petrolero de los años 2002-2003 –que se combinó con elementos de un lockout empresarial–, con una contracción que ha sido estimada entre 10% 2 y 18,6% 3, con lo que se acumularon tres años consecutivos de reducción del pib. Los precios del petróleo han tenido una cierta recuperación, al pasar de un promedio de 35,15 dólares por barril durante 2016 a 42,46 dólares por barril en abril de 2017 4, todavía muy lejos de los precios promedio que fluctuaron entre 101,04 dólares y 88,42 dólares por barril entre 2011 y 2014. No solo han bajado los precios. De acuerdo con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (opep), la producción petrolera venezolana se ha reducido a 1.972.000 barriles diarios en marzo de 2017 5, casi un millón de barriles menos que los que se extrajeron en marzo de 2001. Esta baja ha sido atribuida a ineficiencia, corrupción y falta de inversiones y al hecho de que es mucho más costoso explotar los crudos pesados que hoy conforman la mayor parte de la canasta petrolera del país.

Pero los problemas no acaban ahí. Diferentes fuentes, tanto nacionales como internacionales, calculan que la inflación de 2016 se ubicó entre 500% y 800%. Por tercer año consecutivo se ha producido un severo déficit fiscal. De acuerdo con algunas estimaciones, el gasto público tuvo en 2016 una reducción de alrededor de 30% respecto al nivel del año anterior 6. Las reservas internacionales bajaron de 35.000 millones de dólares en 2009 a 10.264 millones en abril de 2017 7. La formación de capital fijo viene descendiendo desde 2013 y la misma tendencia se encuentra en el consumo privado. La deuda total consolidada del país, esto es, las deudas internas y externas pagaderas en dólares, sean préstamos o bonos emitidos por el gobierno, y la deuda de la empresa petrolera estatal, Petróleos de Venezuela (pdvsa), suma un total de 181.038 millones de dólares, lo que representa más de 80% del pib y es casi 18 7 veces más que las reservas internacionales. Este endeudamiento externo, como en experiencias anteriores, ocurrió precisamente en años de bonanza en que los precios del petróleo fueron muy elevados.

Mientras que la paridad altamente subsidiada con la cual se importa la mayor parte de los alimentos y medicamentos es de 10 bolívares por dólar, el dólar paralelo, que tiene una significativa incidencia en la fijación de precios, ascendía a 4.283 bolívares el 30 de abril de 2017.

El deterioro generalizado de la actividad productiva y de las finanzas públicas ha producido impactos severos en las condiciones de vida de la población, especialmente en los ámbitos de la salud, la alimentación y la inseguridad. La drástica reducción de las divisas disponibles para las importaciones ha creado una escasez generalizada de medicamentos y dificulta enormemente el tratamiento de enfermedades crónicas como la hipertensión y la diabetes. Se registra una pérdida de peso y desnutrición, sobre todo en la población infantil. Y son frecuentes las muertes en hospitales que son consecuencia directa de la ausencia de los equipos o medicamentos requeridos.

La medida más importante que ha tomado el gobierno en el ámbito económico en estos años ha sido el decreto de creación del Arco Minero del Orinoco. Esto es, la apertura de 112.000 kilómetros cuadrados, 12% del territorio nacional, a grandes corporaciones mineras transnacionales. Ante la crisis del modelo petrolero rentista, en lugar de promover un debate nacional sobre alternativas al extractivismo depredador que ha caracterizado a la economía venezolana durante un siglo, el presidente Maduro ha optado por lanzar de lleno al país hacia un nuevo patrón extractivista-rentista, ahora minero. Este megaproyecto, de llevarse a cabo tal como está previsto por el gobierno, constituiría un paso más en la dirección del etnocidio de los pueblos indígenas habitantes en esa zona. Tendría también devastadoras consecuencias socioambientales tanto en lo inmediato como en el largo plazo, al deteriorar parte de la foresta amazónica, destruir extensas zonas de una extraordinaria diversidad biológica y afectar las principales fuentes de agua y las represas hidroeléctricas que suministran 70% de la electricidad que se consume en el país.

Pérdida de la hegemonía y tendencias autoritarias

Cuando Maduro llegó a la Presidencia, en abril de 2013, su nivel de popularidad y de legitimidad era mucho menor que el que había tenido Chávez hasta su fallecimiento. Ganó las elecciones con una diferencia de solo 1,5% de votos sobre Henrique Capriles, el candidato del conjunto de la oposición. El nuevo presidente carece del carisma y la capacidad de liderazgo de Chávez. En el interior del partido y del gobierno afloraron entonces las diferencias entre los distintos grupos y facciones que Chávez había logrado controlar. Esto tiene como consecuencia un gobierno más débil, preñado de tensiones, lo que obstaculiza la posibilidad de elaborar políticas consensuadas ante la creciente crisis económica.

  • 1.

    Se trata principalmente de estadísticas que deberían ser divulgadas por el Instituto Nacional de Estadísticas, el bcv y el Ministerio de Finanzas. Algunas estadísticas básicas tienen dos años sin darse a conocer.

  • 2.

    2. Banco Mundial: «Venezuela Panorama general», Washington, DC, 6/10/2016.

  • 3.

    «Inflación de 2016 habría cerrado en casi 800%» en Informe 21.com, 21/1/2017.

  • 4.

    Ministerio del Poder Popular de Petróleo: «Precios del petróleo», 30/4/2017. En referencia al color azafrán que identifica a los nacionalistas hindúes y su creciente influencia política.

  • 5.

    OPEP: «Monthly Oil Market Report», 12/4/2017, p. 55.

  • 6.

    «En 30,8% cayó el gasto público del gobierno el año pasado» en El Universal, 24/1/2017.

  • 7.

    Oly Angélica Millán Campos: «La situación actual de la deuda», trabajo presentado en la Asamblea Regional Anual del Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas, Bogotá, abril de 2017.