Tribuna global

¿Transformaciones en riesgo? Diálogo con Gerardo Caetano

El 4 de abril, en la ciudad de Montevideo, la Fundación Friedrich Ebert y la Confederación Sindical de Trabajadores de las Américas (CSA)coorganizaron el seminario: «¿Transformaciones en riesgo? Perspectivas y tensiones del progresismo en América Latina». En ese marco, se llevó a cabo un debate público, moderado por el historiador Gerardo Caetano, del que participaron el ex-presidente Luiz Inácio Lula da Silva, el presidente uruguayo José «Pepe» Mujica y el secretario general de la csa Víctor Báez. En pocas ocasiones es posible discutir con los propios protagonistas las transformaciones, las tareas pendientes y las dificultades para avanzar en los cambios en nuestra región. Por eso en Nueva Sociedad reproducimos íntegramente el debate, un testimonio de la hora actual de América Latina, sin duda un complejo laboratorio de experimentaciones políticas y sociales.

¿Transformaciones en riesgo? Diálogo con Gerardo Caetano

Gerardo Caetano: Buenas noches. Esto no necesita prólogo, ya la presencia de estas figuras tiene una significación enorme, pero aprovechemos en términos de contenido esta instancia. Hay una década de gobiernos progresistas, una década de crecimiento económico, eso significa oportunidades pero también significa balances exigentes. Por eso este seminario que iniciamos con esta actividad es en verdad un seminario cuyo título, véanlo ustedes, es una pregunta: «¿Transformaciones en riesgo?». Por eso, con un rol realmente complicado, vamos a establecer una dinámica de preguntas y respuestas breves, a los efectos de que todos puedan hablar y que todos puedan de alguna manera incorporar sus puntos de vista. En el caso de Víctor Báez, representa un actor sindical de proyección regional, tenemos además aquí a dos presidentes. Compañero Lula, en el Uruguay, país republicano, sobre todo a 200 años de un hito de nuestra historia como son las Instrucciones artiguistas de 1813, y que tiene una tradición de seguir llamando «presidentes» a quienes han sido sus presidentes, entonces me va a permitir que lo llame «presidente Lula», lo que más allá de sus opiniones sea tal vez una suerte de anticipo para dentro de unos años. La primera pregunta se la vamos a hacer al representante de los trabajadores: hay muchos que hablan de una nueva etapa, en este ciclo progresista, y hablan de una inflexión. En el marco de esa inflexión, todos apuntan que hay un aspecto indiscutible que es la democratización. Sabemos bien que la democracia no se termina de fundar nunca. La primera pregunta entoces es: en tu perspectiva, ¿qué calificación le han dado a la democracia los gobiernos progresistas?

Víctor Báez: En primer lugar, quisiera agradecer, y me van a permitir mis dos compañeros que los llame «compañeros presidentes». Agradecer a la FES, y es de justicia decir que esto fue un sueño que hoy se materializa, que lo empezamos a tejer con Álvaro Padrón, compañero uruguayo de la FES a quien también le agradecemos. Nosotros, en América Latina, estamos siendo mirados en Europa como un ejemplo en este momento en que hay una debacle social, en que se está destruyendo, por mano de los gobiernos neoliberales, todo el tejido social europeo. Lo que nosotros hemos vivido aquí antes de los gobiernos progresistas en América Latina lo están viviendo hoy en Europa. Nosotros, como movimiento sindical, empezamos a trabajar en alianza con las fuerzas progresistas, porque para nosotros nunca fue igual tener un gobierno progresista, de izquierda, que tener un gobierno de derecha, eso lo tenemos bien claro. Creemos que hay que profundizar todavía en muchas cosas porque hay que darle sustentabilidad a los cambios que se están registrando. Esa gente que está saliendo de la pobreza quiere también que sus hijos y sus nietos y sus nietas salgan de la pobreza. Hay que darles continuidad y sustentabilidad a esos cambios, modificando mucho porque hay enemigos poderosos. Por ejemplo, tenemos que poner freno al latifundio mediático en nuestro continente, y es fundamental profundizar la democracia poniéndole un freno que no resulte contra la libertad de expresión, todo el mundo debe expresarse. Precisamente eso es lo que queremos con la reglamentación de los medios y el debate que sabemos se dio en Argentina, se está dando en Uruguay, que se puede dar en Brasil, nos parece muy positivo. Pero esa reglamentación de los medios está adquiriendo otros ribetes en México, por ejemplo, donde las regulaciones van a tender aparentemente a una mayor concentración, a un mayor enriquecimiento de los latifundios mediáticos ya existentes u otros que van a existir. Y eso puede tener consecuencias nefastas, no solamente para México, sino para los países de América Central y algunos países del Caribe.

Nosotros reconocemos que ha habido avances en algunos países (estamos en uno de ellos y aparte de Brasil hay algunos otros pocos) en materia de libertad sindical. Estamos hablando de derechos políticos; sin embargo, todavía matan en Guatemala, en Colombia; pero además de matar a dirigentes sindicales, matan sindicatos. En la gran mayoría de los países de América Latina todavía no existe la libertad sindical, todavía hay reglamentaciones que van en contra de los convenios internacionales de la OIT [Organización Internacional del Trabajo], como la necesidad de tener 20 o 30 trabajadores como mínimo [en una empresa para que un sindicato sea admitido en las negociaciones], en contra del espíritu del convenio y de la libertad sindical.

GC: Presidente Lula, mi rol tiene necesariamente algo de provocación, pero Víctor me ha ayudado porque ha incorporado a la agenda un tema bien complejo y polémico que tiene que ver con ley de medios y libertad de expresión. ¿Cuál es su opinión en ese aspecto, en lo que tiene que ver con una agenda democrática progresista en América Latina?

Lula da Silva: En primer lugar, quisiera hablar de este tema comentando básicamente sobre mi experiencia en el ejercicio de la democracia desde el gobierno. Durante los ocho años de mandato, trabajamos para consolidar algo en lo que creíamos antes de llegar a la Presidencia de la República: es que el ejercicio de la democracia, la confianza en la participación del movimiento social, la participación del movimiento sindical en la producción de propuestas de políticas sociales, representó una parte del éxito de mi gobierno. En Brasil llevamos a cabo 74 conferencias a escala nacional; cada una de esas conferencias era precedida por una conferencia estadual que a su vez era precedida por conferencias en el nivel municipal. En total, participaron unas cinco millones de personas elaborando las más diversas propuestas de políticas públicas que después pusimos en práctica. Para que tengan ustedes una idea, la política del salario mínimo adoptada en nuestro gobierno provino de propuestas del movimiento sindical brasileño. La política de concesión de crédito que realizamos para los trabajadores brasileños también provino del movimiento sindical, como otras propuestas a favor de portadores de deficiencias físicas, sobre igualdad racial, en el campo de la salud, indígenas, etc. Consolidamos por lo tanto una nueva relación entre el Estado y la sociedad, y entre el gobierno y el movimiento social. Y ¿por qué lo hicimos? Porque si uno no consolida las instituciones, al dejar el gobierno y al asumir otro gobierno, de otro signo, de derecha o de centro derecha y que no simpatice con los movimientos sociales, dicho gobierno puede simplemente acabar con la participación social y desmantelar todo lo que hizo el gobierno democrático. Por ello debemos tener en cuenta la necesidad de que la sociedad participe en la definición de las políticas sociales. No podemos utilizar al movimiento social solamente cuando nos enfrentamos a elecciones, en la campaña electoral todo el mundo simpatiza con el pueblo, todo el mundo simpatiza con la democracia y con el movimiento social pero después, al vencer en la elección (eso se ve en muchos países), aquellas personas que ayudaron a ganar las elecciones no participan en el proceso de definición de las políticas públicas. En Brasil nosotros gobernamos sin miedo a involucrar a la sociedad en los debates y deliberaciones de las políticas públicas, y creo que en eso se basa el éxito de nuestro gobierno.