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Reseña de Ciudades latinoamericans. Un análisis comparativo en el umbral del nuevo siglo, de Alejandro Portes, Bryan R. Roberts y Alejandro Grimson, eds.

Reseña de Ciudades latinoamericans. Un análisis comparativo en el umbral del nuevo siglo, de Alejandro Portes, Bryan R. Roberts y Alejandro Grimson, eds.

Las consecuencias del neoliberalismo en las ciudades

Juliana Persia

Ciudades latinoamericanas presenta los resultados de un estudio comparativo sobre el carácter y la evolución de seis ciudades de la región. Aborda los cambios en los patrones de urbanización y en la vida urbana en cinco áreas: los sistemas y las primacías urbanas; el mercado de trabajo; la pobreza y la desigualdad social; la delincuencia y victimización ciudadana, y las acciones colectivas urbanas. En la mejor tradición de los estudios comparativos, la evolución de cada una de estas áreas –poco estudiadas de manera conjunta– se analiza en el marco de hipótesis histórico-estructurales que vinculan el desempeño específico de cada una de ellas con el cambio en el modelo de desarrollo. Se trata, sin dudas, de un aporte significativo al conocimiento de cómo cambiaron los sistemas urbanos y la vida cotidiana durante las últimas décadas en América Latina.

Varios aspectos distinguen este libro de la extensa literatura que analiza los efectos de las políticas pro-mercado de los 90. En primer lugar, la multiplicidad de dimensiones sociales abordadas y la rigurosidad en el tratamiento de los datos estadísticos, que lo convierten en una excelente fuente de información de amplia cobertura espacio-temporal, que ofrece al lector una mirada comprensiva y sistemática acerca de los cambios en los sistemas urbanos. En segundo lugar, se destaca la equilibrada combinación del análisis de las tendencias estructurales y de los procesos microsociales, abordados a partir de minuciosos estudios etnográficos. En tercer lugar, el ejercicio comparativo permite concluir que, contra las lecturas excesivamente generalizadoras, el alcance y el efecto de las políticas neoliberales, así como el consenso sobre ellas, han sido distintos en cada país, con variaciones según las especificidades locales y el ritmo y la intensidad de las reformas. Por último, resulta interesante el recorrido por temas clásicos de la agenda latinoamericana: la urbanización y la marginalidad urbana; la industrialización y el desarrollo; la informalidad laboral y la pobreza; la participación, la democracia y los movimientos sociales, entre otros.

Los estudios comparativos entre países constituyen una forma habitual y extendida de investigación social en Estados Unidos. Lo novedoso y auspicioso de esta experiencia, patrocinada por la Fundación Andrew W. Mellon, es que los resultados han sido publicados en español. Ciudades latinoamericanas es fruto de acuerdos de colaboración entre equipos de investigación de diferentes países dirigidos por Alejandro Portes y Bryan Roberts, dos prestigiosos sociólogos de la academia estadounidense que cuentan con una larga experiencia en proyectos de investigación de esta naturaleza y tienen la buena costumbre de involucrar en ellos a sus colegas latinoamericanos.

El libro incluye dos artículos a cargo de los directores del proyecto. El primero, introductorio, presenta una síntesis de los hallazgos de los estudios de caso, mientras que el segundo, conclusivo, se centra en el problema de la acción colectiva urbana. Entre un inicio fecundo en hipótesis y evidencias empíricas acerca de distintos aspectos del cambio en la vida urbana, y un cierre que problematiza las modalidades que asume la acción colectiva de los sectores populares como respuesta a estos cambios, el libro incluye seis estudios de caso: Buenos Aires, Río de Janeiro, Santiago, México DF, Lima y Montevideo. Al estar estructurados del mismo modo, permiten una visión panorámica y habilitan al lector a armar su propio recorrido comparativo entre ciudades a partir del recorte de los diferentes temas.

La síntesis inicial de Portes y Roberts, «La ciudad bajo el libre mercado», compara el patrón urbano que prevaleció durante el periodo de sustitución de importaciones con el que se consolidó bajo el neoliberalismo, que también es contrastado con los resultados ideales predichos por las teorías en boga durante los 90. El ejercicio comparativo llega a una conclusión general: el «éxito» del modelo –tal como lo señalara Karl Polanyi tiempo atrás– requiere del incremento de la desigualdad social. En todas las ciudades, salvo Santiago, la situación del empleo desmejoró notablemente entre 1980 y 2000 y se incrementaron el trabajo informal y el desempleo. En todas ellas, a excepción de Santiago, aumentó el porcentaje de población bajo la línea de pobreza, mientras que los indicadores de desigualdad se deterioraron, aunque con diferente intensidad en cada caso. E incluso la excepción tiene contracara: Santiago, el ejemplo más exitoso del experimento neoliberal, es, luego de Río de Janeiro, la segunda ciudad más desigual de la muestra. Y un último dato notable: en todas las ciudades, sin excepción, crecieron los niveles de criminalidad.

A continuación, el libro analiza las diferentes ciudades. En un breve recorrido por los rasgos más salientes de estos capítulos (que naturalmente impide captar la complejidad de cada análisis), se destaca, en el caso de Buenos Aires, a cargo de Marcela Cerrutti y Alejandro Grimson, su ubicación como el ejemplo más extremo de la región. Durante la etapa neoliberal, Argentina se destacó por la intensidad y la rapidez en la adopción de medidas de apertura externa, estabilización monetaria y desregulación económica, así como por el deterioro sufrido por el mercado de trabajo. La evidencia empírica confirma el incremento del desempleo, la pobreza y la desigualdad social, su relación con el crecimiento de la violencia urbana, todo esto en un contexto económico radicalmente diferente del de la etapa anterior: además de reducirse las oportunidades de empleo formal, las alternativas de refugio en sectores informales resultaron poco viables. Este análisis es seguido de sugerentes interpretaciones respecto de cómo la segregación espacial –producto de las mutaciones estructurales reseñadas– fue una condición que favoreció el surgimiento de movimientos sociales en los barrios.

«Río de Janeiro en el viraje hacia el nuevo siglo», de Licia Valladares, Edmond Préteceille, Bianca Freire-Medeiros y Filippina Chinelli, es probablemente el capítulo más controvertido del libro. En él, más que en cualquier otro, se discute y se somete a prueba la vinculación causal entre transformaciones urbanas recientes y la aplicación del modelo de libre mercado. Se sugiere que los cambios son consecuencia de procesos históricos de más larga data y se relativiza o complejiza –según la lectura de cada quien– la hipótesis general del libro. Igualmente llamativo resulta el rechazo a las interpretaciones clásicas acerca de la existencia de «dos Brasiles» o la tesis de «Belindia» (Bélgica y la India conviviendo en el mismo país): lejos de la oposición esquemática entre un Brasil moderno, formal y globalizado, y otro informal y excluido, los autores construyen la imagen de un Brasil complejo en el que, afirman, las clases medias vienen creciendo, numérica y económicamente.