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​Partido, capitalistas y clases sociales en la China actual Entrevista a David S.G. Goodman

De acuerdo con el australiano David S.G. Goodman, especialista en el análisis de las clases sociales, China aún se encuentra muy lejos de convertirse al capitalismo. En esta entrevista, Goodman delinea las relaciones entre las clases medias, la clase alta y el Partido Comunista de China (pcch), así como las implicaciones políticas de estas relaciones, y hace hincapié en las continuidades históricas de la economía y la sociedad de China entre los siglos xx y xxi.

​Partido, capitalistas y clases sociales en la China actual / Entrevista a David S.G. Goodman

De acuerdo con el australiano David S.G. Goodman, especialista en el análisis de las clases sociales, China aún se encuentra muy lejos de convertirse al capitalismo. En esta entrevista, Goodman delinea las relaciones entre las clases medias, la clase alta y el Partido Comunista de China (pcch), así como las implicaciones políticas de estas relaciones. Goodman es el nuevo director del Departamento de Estudios Chinos de la Universidad de Xi’an Jiaotong-Liverpool, en Suzhou. También es profesor de Ciencias Sociales en la Universidad de Nanjing y profesor emérito de la Universidad de Sídney. Su investigación se ha enfocado en la historia política del pcch y en los cambios sociopolíticos perceptibles en los niveles locales del país, especialmente con respecto a las configuraciones de clase y la sociología de la iniciativa empresarial en la China contemporánea. Goodman hace hincapié en las continuidades históricas de la economía y la sociedad de China entre los siglos xx y xxi. Es autor o editor de más de 30 libros y monografías sobre la política y la sociedad de China, entre los que se cuenta Class in Contemporary China [La clase en China contemporánea]1.

Usted ha investigado a los nuevos ricos y las clases medias emergentes de China durante gran parte de su carrera académica. ¿Podría delinear las razones de esta orientación? ¿Ha percibido una evolución considerable en la estructura de clases de China durante los últimos 20 años?

He seguido esta línea de investigación principalmente debido a cierta inquietud en relación con las ciencias sociales. En estas disciplinas que aspiran a la universalidad, suele faltar la experiencia del mundo distante de Europa y Norteamérica. Mi interés por China se inspiró entonces en el deseo de comprobar si sus patrones de clase y estratificación social coincidían con lo que se enunciaba en los libros de texto, identificando las diferencias además de las similitudes. Una vez concluida esa tarea, me propuse utilizar los datos recabados para el desarrollo de nuevos conceptos que fueran igualmente aplicables en todas partes. En mi reciente libro sobre las clases sociales en la China contemporánea [Class in Contemporary Chi] creo haber avanzado ese trecho adicional, tal como también lo han evaluado quienes lo reseñaron. La estructura de las clases sociales chinas no se define exclusivamente sobre la base de la relación con los medios de producción, sino que está determinada en gran medida por las desigualdades de riqueza, estatus y poder, la base social y la transferencia intergeneracional de privilegio. En el corazón de estos procesos se encuentran las familias, que reproducen la clase social de manera mucho más predecible que la supuesta en otras sociedades, incluso en aquellos países industriales avanzados donde la movilidad social se considera la norma y el mérito se trata como una religión secular.

¿Cuánta movilidad social hay en China? En efecto, en su libro Class in Contemporary China, usted subraya la importancia que adquieren las transferencias intergeneracionales de privilegio en ese país, hasta el punto de que las elites locales anteriores a 1949 lograron recuperar su estatus después de 1978. ¿Cree que este fenómeno contribuye a explicar por qué la noción de suzhi [calidad] es tan preponderante2 en la China actual?

En The Son Also Rises (2014)3, Gregory Clarke sugiere que la movilidad social de todas las sociedades industriales es menor de lo que creemos, con una transferencia de privilegio intergeneracional que ronda el 73%. En lo que concierne a China, Clarke estima un porcentaje más alto, en torno de 84%. Otras investigaciones, incluida la mía, indican que este porcentaje es correcto e incluso puede ser mayor. De acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de Beijing, la ocupación y la posición social están determinadas por el padre en aproximadamente 95% de las mujeres y 84% de los hombres. Tal como usted señala, mi propia investigación sobre las elites locales indica que una alta proporción de las elites económicas actuales son descendientes directas de las que fueron desplazadas en 1949. Y tal vez sea más digno de mención el hecho de que aproximadamente dos tercios de las elites locales descienden de personas que en 1949 no solo integraban la elite local, sino que además eran miembros del pcch. Tal como lo ha constatado el presidente Xi Jinping, alterar esta situación extirpando los bastiones del privilegio y la riqueza sería una tarea difícil e incluso peligrosa. Difícil, por el afianzamiento de las personas y sus redes sociales en el sistema que Xi considera necesario reformar para mantener la legitimidad del pcch, y peligrosa, porque esas redes sociales son a su vez bastiones de resistencia. Usted me pregunta si eso contribuye a explicar la preponderancia de la suzhi. Es posible. Pero hay otra explicación sociocultural aún más profunda. A diferencia de las sociedades europeas y norteamericanas, la sociedad china no se apuntala en la expectativa de igualdad como norma o camino deseable. El pueblo chino acepta la desigualdad como un hecho natural que forma parte de su filosofía y su civilización. Las distinciones se marcan y se entienden. He ahí también la función de la suzhi: mantener a los trabajadores migrantes en su lugar y apartados de las clases medias instruidas.

Me gustaría volver a su intento de aclarar dos conceptos erróneos: el creciente predominio de la clase media china (creencia y discurso que han alcanzado gran difusión en la propia China) y su potencial como fuerza impulsora del cambio.

A mediados y fines de los años 90, me propuse demostrar que, aunque en China había efectivamente una clase media, no se trataba de un fenómeno nuevo. Los estratos sociales que integraban las clases medias eran los profesionales y gerentes empleados por el partido para conducir el país de diversas maneras y existían desde los años 50. Pero hay un grupo que es relativamente reciente: el nuevo empresariado que salió al ruedo en la era de la reforma. Cabe destacar que sus lazos con el partido-Estado eran y siguen siendo fuertes. Alrededor de 50% de los así llamados «emprendedores privados» trabajaban en el partido-Estado inmediatamente antes de convertirse en empresarios privados, e incluso un quinto de ellos habían sido cuadros de primera línea en diversos niveles del partido4. De más está decir que esto coarta directamente el potencial para un espacio político entre la clase media y las clases dirigentes que pueda conducir a un cambio. Pero yo sostengo además que la clase media es en realidad muy pequeña y en esencia se encuadra casi en su totalidad dentro del partido-Estado. Aunque sea posible cuantificar un 14% a 15% de la población trabajadora como «empresarios», muy pocos de sus integrantes son emprendedores, dueños de empresas o empleadores en gran escala, tal como suele entenderse el término «empresariado». La mayoría de las personas incluidas en esta categoría son en realidad miembros del sector precarizado. Son pequeños comerciantes y trabajadores autónomos en gran medida desempleados. No puede decirse entonces que vayan a incorporarse en un futuro próximo a la clase media. Algo similar ocurre con las masas de pequeños campesinos que forman parte de la ecuación. Claro que gran parte del argumento depende de cómo definamos a las clases medias. Desde una perspectiva que combina a Anthony Giddens con Erik Olin Wright, yo las veo como la clase intermedia que no se define solo por sus ingresos, estatus y poder, sino también por sus experiencias, conocimientos y destrezas. Para que se produzca una movilidad social en la escala deseada por quienes quieren ver en China una clase media de grandes proporciones, el dinero tiene que ir más al consumo que al ahorro, lo cual requiere otorgar prestaciones de bienestar social y eliminar las restricciones del mercado laboral que impone el sistema basado en el registro de domicilio. Por ahora, las clases medias intermedias solo pueden crecer con lentitud, como lo han hecho desde mediados de los años 50. La clase media ha crecido con relativa lentitud incluso en la era de la reforma: alrededor de 6% en poco más de tres décadas.

  • 1.

    Émilie Frenkiel: es doctora en Estudios Políticos por la École des Hautes Études en Sciences Sociales (ehess). y profesora titular de la Universidad Paris-Est Créteil. Es autora de Conditional Democracy. The Contemporary Debate on Political Reform in Chinese Universities (ecpr Press, Colchester, 2015).Palabras claves: capitalismo, clases medias, clases sociales, socialismo, Xi Jinping, China.Nota: la versión original en inglés de esta entrevista fue publicada en Books & Ideas, 29/11/2015, www.booksandideas.net/. Agradecemos a los editores la autorización para reproducirla en español. Traducción de Lilia Mosconi.. Wiley, Nueva York, 2014.

  • 2.

    «La referencia al suzhi justifica las jerarquías políticas y sociales de todo tipo; quienes tienen un suzhi ‘alto’ son considerados dignos de mayores ingresos, poder y estatus que los de suzhi ‘bajo’». Andrew Kipnis: «Suzhi: A Keyword Approach» en The China Quarterly vol. 186, 6/2006.

  • 3.

    Gregory Clark et al.: The Son Also Rises: Surnames and the History of Social Mobility, Princeton University Press, Princeton, 2014.

  • 4.

    Bruce J. Dickson: «China’s Cooperative Capitalists: The Business End of the Middle Class» en Li Cheng (ed.): China’s Emerging Middle Class, Brookings Institution Press, Washington, dc, 2010; Wealth into Power: The Communist Party’s Embrace of China’s Private Sector, Cambridge University Press, Cambridge, 2008, e «Integrating Wealth and Power in China: The Communist Party’s Embrace of the Private Sector» en The China Quarterly No 192, 2007.