Coyuntura

México: Paradoja del precipicio

Los acontecimientos recientes en la vida política mexicana, que tuvieron una significativa cumbre con el lanzamiento del titular de la Secretaría de Programación y Presupuesto (y, por lo tanto, responsable de la política económica de la administración de Miguel de la Madrid entre 1982 y 1987), Carlos Salinas de Gortari, como candidato a la Presidencia de la República del Partido Revolucionario Institucional (PRI), no son sino la punta de iceberg de un vasto proceso de movilización de la sociedad política y la sociedad civil mexicanas, proceso al que se le puede encontrar un punto de aceleración en septiembre de 1985, luego de los sismos que sacudieron con particular intensidad a Ciudad de México. La ola de la actividad política abarca no sólo al partido oficial, sino también a sectores conservadores - llámense eclesiásticos o empresariales - que reclaman una beligerancia hasta hace poco secundaria; a la izquierda que, bajo la consigna de la unificación partidista, y la elección abierta de sus candidatos intenta superar la crisis de sus ideas y su praxis; a extensos sectores sociales antiguos y emergentes. Entre ellos, demandantes de vivienda, grupos ecologistas, campesinos que piden tierras y también, y sobre todo, a las fracciones que dentro del partido oficial - la llamada "corriente democrática" y otros - reclaman cambios de fondo y forma para retomar las propuestas más radicales de la revolución mexicana. Estas, a su juicio, están siendo olvidadas en aras de una administración tecnocrática de los asuntos económicos, emparentada ésta con los dictados neoliberales impuestos por organismos financieros, de los cuales el Fondo Monetario Internacional es el más conocido, aunque no el único.

México: Paradoja del precipicio