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Manifiesto de la CIOSL en el 1° de Mayo de 1977

En este Primero de Mayo, los trabajadores tienen buenas razones para sentirse preocupados por la evolución económica y política en el mundo. La recuperación general de la que tanto se ha hablado está lejos de materializarse. Si la inflación ha disminuido en un cierto número de países, el desempleo ha disminuido sólo marginalmente o incluso aumentada y la pobreza está en alza. Lo que preocupa particularmente es la impotencia de la mayoría de los gobiernos. Sin ningún programa bien definido que les sea propio, adoptan medidas inocuas para contrarrestar lo que ya no puede seguir considerándose como una simple crisis. Escuchan con demasiada buena voluntad las opiniones de los llamados expertos, quienes tratan de salir del caos mediante medidas que resultan ineficaces e incluso peligrosas. Además, las dificultades económicas traen consigo consecuencias políticas. Una atmósfera de crisis engendra, por una parte, un extremismo mezquino y un nacionalismo agresivo, y por la otra, políticas represivas y de terror.

Manifiesto de la CIOSL en el 1° de Mayo de 1977