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Los laberintos de la Revolución Ciudadana en Ecuador

Ecuador se prepara para los comicios del 19 de febrero de 2017, en los que, tras una década, no competirá el presidente Rafael Correa. Si bien eso facilitaría la misión opositora de construir un escenario poscorreísta, la oficialista Alianza pais cuenta con un candidato con posibilidades de triunfo: el ex-vicepresidente Lenín Moreno. Aunque la crisis económica ha aparecido como un elemento del combate electoral y el gobierno enfrenta un desgaste apreciable, la oposición aún no logra quebrar las banderas nacionalistas, de redistribución y contra la «vieja partidocracia» que promueve el oficialismo.

Los laberintos de la Revolución Ciudadana en Ecuador

Introducción

La polarización política que Ecuador vivió hasta abril de 2016 se debilitó con el terremoto que afectó las provincias de Manabí y Esmeraldas, en la región costera. Más de 600 muertos y 3.500 millones de dólares en pérdidas materiales fueron el resultado directo del sismo. Pero el terremoto tuvo también efectos colaterales que incidieron en la coyuntura: acentuó la crisis económica iniciada en 2015, aunque le dio al gobierno la oportunidad de recibir nuevos ingresos por la vía de préstamos internacionales y de iniciar varios proyectos que revelan una alianza consistente del Estado con el capital privado.Otro efecto se dio en el campo político: se superó temporalmente el clima de polarización imperante, en virtud de la conmoción del país y la labor humanitaria desplegada por la sociedad civil y por el Estado. Esto le permitió al gobierno liderado por Rafael Correa ganar tiempo en un momento preelectoral y tener una nueva oportunidad para relegitimar su gestión y así potenciar la figura de su vicepresidente Jorge Glas como candidato para las elecciones de 2017, mediante su nombramiento como coordinador del operativo de la reconstrucción1. Los índices de adhesión al presidente se elevaron a no menos de 45%, pero Glas se posicionó en torno a 15% en las preferencias electorales, a la par de los candidatos de la oposición Cinthya Viteri (socialcristiana) y el banquero Guillermo Lasso, del partido liberal-conservador Creando Oportunidades (creo)2.

De este breve recuento de la coyuntura resaltan varias aristas: la crisis económica y las medidas tomadas por el gobierno, la apertura del escenario preelectoral con varios candidatos y la continuidad o no del régimen construido por la Revolución Ciudadana, pues Correa no podrá ser candidato en los comicios de febrero de 2017. Los sectores de la derecha apuntan no solo a ganar las elecciones, sino también a iniciar lo que llaman la «transición poscorreísta». Para ellos, más que de un cambio de gobierno, se trata de un cambio de régimen, ya que buscan desmontar instituciones y políticas que se construyeron en la última década, para ponerse a tono con el llamado «fin de ciclo» de los gobiernos progresistas en América Latina.

En cambio, el Movimiento Alianza Patria Altiva i Soberana (Alianza pais) se prepara a defender «la década ganada» y a triunfar en las elecciones. Para ellos no se trata de una transición poscorreísta, sino de un recambio presidencial en el gobierno que les permita continuar con las «12 revoluciones», tal como expresaron sus líderes en la última convención de la agrupación el 1 de octubre pasado3. Por tanto, surgen varias preguntas: ¿cuál de los dos escenarios se impondrá? ¿Se mantendrá la Revolución Ciudadana o la derecha ganará las elecciones y desmontará el régimen progresista? La crisis económica y el retiro de Correa ¿provocarán la descomposición de la fuerza que ha hegemonizado el país en la última década? ¿La oposición tiene capacidad para ganar las presidenciales o apuntará –ya con un nuevo Parlamento– a una estrategia de «golpe blando», como el que se ha dado en Brasil? En resumen, se pone sobre la mesa la posibilidad o no de que se realice en Ecuador lo que intelectuales de diverso signo ideológico llaman el «fin de ciclo progresista»4.

En este artículo se identificarán algunos rasgos de la coyuntura mediante dos escenarios posibles: el primero, en torno del fin de ciclo y la transición poscorreísta, y el segundo, de continuidad de la Revolución Ciudadana, con cambios en el régimen bajo la conducción de la propia fuerza gobernante. Antes de examinar estas opciones, se analizarán algunos elementos de la coyuntura y las candidaturas presidenciales de las principales fuerzas políticas.

Salida pragmática y aperturista

Para comenzar, hay que volver a los efectos del sismo de abril. El gobierno desarrolló un plan para construir 1.500 casas mensuales hasta el fin de su mandato, además de entregar una cantidad similar de bonos para la rehabilitación de viviendas afectadas. Se estimó en cerca de 600 millones de dólares la inversión en la reconstrucción tanto de viviendas como de equipamiento colectivo e infraestructura afectados por el terremoto5.

El sismo acentuó la crisis económica producida por la baja del precio del petróleo y, dado que la economía de Ecuador está dolarizada, por la valorización del dólar desde 2015. Sin embargo, en una estrategia de comunicación que de alguna manera le dio resultados, el presidente evitó calificar el fenómeno como «crisis» y afirmó que se trata de una «ralentización» de la economía. Si bien en agosto reconoció que el primer semestre fue «malo», anunció que el segundo semestre «mostraba cierta recuperación».

Pero a pesar de las declaraciones del presidente, la población sintió los estragos de la crisis en forma de desempleo, reducción de ingresos y cierre de comercios. La restricción de los gastos e inversiones del Estado –factor central del crecimiento en la última década– se notó inmediatamente. Y, de este modo, la economía se situó como principal preocupación de las familias ecuatorianas. La crisis produjo intranquilidad y hasta descontento, pero no despertó una reacción masiva de la población. Es probable que esto se deba a que las familias tienen reservas y una base lograda luego de una década de movilidad social ascendente, lo que les permite sostenerse en un periodo de recesión. En esta ocasión no se decretaron los típicos paquetazos de aumento de la gasolina y los pasajes, que produjeron las movilizaciones que condujeron a la caída de varios gobiernos en el periodo neoliberal. Por cierto, se han dado pequeñas marchas y se extendió la inconformidad, que se expresó en gritos como «¡Fuera Correa, fuera!» en el Estadio Olímpico Atahualpa, cuando se jugaron los partidos de las eliminatorias para el Mundial de Fútbol; no obstante, cerca de la mitad de la población sigue confiando en la gestión del gobierno y en la figura del presidente6.

Correa tomó varias medidas para recaudar fondos para la reconstrucción, como la ley que recoge aportes solidarios de la población, el alza a 14% del impuesto al valor agregado (iva), la privatización de activos públicos por al menos 1.500 millones de dólares7, la aprobación legislativa de alianzas público-privadas, así como la firma de créditos por 800 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (fmi). También, en 2016, como parte de la apertura al capital minero, se puso en marcha la construcción del proyecto aurífero Río Blanco en la parroquia Molleturo en el Azuay y se abrió la explotación del campo cuprífero Mirador y del campo aurífero Fruta del Norte, en la provincia de Zamora. Por otra parte, el gobierno recibió créditos externos por 1.500 millones de dólares de China y 2.000 millones por colocación de bonos. Además, se concluyeron las negociaciones para el tratado de libre comercio (tlc) con la Unión Europea, se abrieron otras para la firma de uno similar con Corea y se firmaron dos convenios para la construcción del puerto de aguas profundas de Posorja por 1.500 millones de dólares con la empresa dpworld, de capital dubaití –en asociación con Nobis, propiedad de la millonaria ecuatoriana Isabel Noboa– y para mejorar Puerto Bolívar, el llamado «Puerto Cobre», que servirá para la exportación de los minerales del sur del país, con la empresa Yilport, de Turquía8.

  • 1.

    S. Ortiz Crespo: «Ecuador: sismo, conmoción y ¿segunda oportunidad? Análisis de coyuntura posterremoto», opinión en Nueva Sociedad, mayo de 2016, www.nuso.org/articulo/ecuador-sismo-conmocion-y-segunda-oportunidad/.

  • 2.

    «Entre el 53% y 54% quieren un presidente con ‘mano dura’, según Informe Confidencial» en El Comercio, 3/8/2016.

  • 3.

    «Revolución del conocimiento; la económica y productiva; social; política agraria; ecológica; de justicia, seguridad y convivencia; de la juventud; la ética; urbana; de los territorios; cultural y la de la soberanía y la integración». «Alianza pais propone 12 revoluciones en su plan de gobierno para el periodo 2017-2021» en El Tiempo, 2/10/2016.

  • 4.

    Para distintas perspectivas sobre el fin de ciclo, v. Massimo Modonesi y Maristella Svampa: «Luchas sociales y horizontes emancipatorios» en La Izquierda Diario, 10/8/2016; Felipe Burbano de Lara: «En medio de la tormenta perfecta: agonía de la Revolución Ciudadana y retiro del caudillo» en Ecuador Debate No 97, 4/2016; Atilio Borón y Paula Klachko: «Sobre el ‘post-progresismo’ en América Latina: aportes para un debate» en Rebelión, 24/9/2016.

  • 5.

    «Cifra proyectada para reconstrucción tras el terremoto en Ecuador podría aumentar» en Andes, 6/6/2016.

  • 6.

    La calificación de la popularidad del presidente consta en varias encuestas con porcentajes parecidos a los que establece Perfiles de Opinión. Paulina Recalde: «Perfiles de Opinión. Intención voto: Lenín Moreno (48%), Guillermo Lasso (12%), nulo (11%), Cynthia Viteri (9%), en blanco (8%), Paco Moncayo (8%)», audio en Ecuadorinmediato, 13/10/2016, www.ecuadorinmediato.com.

  • 7.

    Jorge Wated: «Venta de activos por usd 1.500 millones irá para la reconstrucción» en El Comercio, 13/10/2016.

  • 8.

    Otras medidas han sido la reducción del gasto corriente; la aplicación de salvaguardias (...) la regularización excepcional de la jornada de trabajo, cesantía y seguro del desempleo, y el proyecto de Ley para el Equilibrio de las Finanzas Públicas. Valeria Puga Álvarez: «De Correa al 2017: claves para entender el preludio electoral en Ecuador» en Revista Política Latinoamericana No 2, 1-6/2016.