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​Los dilemas de Syriza ¿Historia de una decepción?

El triunfo electoral de Alexis Tsipras en Grecia, a comienzos de 2015, generó múltiples expectativas en el interior y el exterior de Grecia, sometida a las consecuencias de la corrupción de las viejas elites políticas, los planes de austeridad y la presión de la troika. No obstante, sin un plan B frente a la presión de Bruselas, Tsipras decidió aceptar las condiciones del Tercer Memorando como una opción mejor que arriesgarse a las consecuencias de quedar fuera del euro. Pese a la decepción de muchos de sus seguidores, las opciones a la izquierda de la nueva Syriza no lograron calado electoral y muchos griegos prefirieron votar por Tsipras antes que arriesgarse al retorno de las viejas elites.

​Los dilemas de Syriza / ¿Historia de una decepción?

El jueves 12 de noviembre de 2015, las dos principales confederaciones sindicales griegas, la Confederación General de Trabajadores Griegos (gsee, por sus siglas en griego), del sector privado, y la Confederación de los Sindicatos de Empleados Públicos (adedy, por sus siglas en griego), del sector público, llamaron a la primera huelga general desde la llegada al poder del gobierno de izquierda de Alexis Tsipras. El partido de este último, la Coalición de Izquierda Radical (Syriza, por su acrónimo en griego), que defiende la necesidad de aplicar el acuerdo alcanzado el 13 de julio del mismo año entre el gobierno griego, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (bce), apoyó al mismo tiempo la manifestación y se unió a las marchas para «seguir luchando contra las políticas antisociales del neoliberalismo extremo». Este es solo un ejemplo de la compleja situación de Syriza desde el pasado mes de julio.

Syriza nació como partido en 2013 de una coalición preexistente de organizaciones de izquierda radical que había logrado un repentino avance electoral en las elecciones legislativas de 2012 y luego se convirtió en la segunda fuerza política del país. Entre un partido socialista (el Movimiento Socialista Panhelénico, pasok, por sus siglas en griego1) que se volvió muy impopular desde que puso al país bajo la tutela de la troika2, y un Partido Comunista (kke, por sus siglas en griego) cuyos pensamiento, retórica y prácticas no habían cambiado desde el fin de la Unión Soviética, Syriza –que desde 2010 venía oponiéndose inflexiblemente a la política de austeridad dictada por los Memorandos3– apareció como la única opción política de izquierda creíble.

De las elecciones de 2012 a la victoria de 2015: el renacimiento de la izquierda y de la esperanza en Grecia

Durante los dos años y medio del gobierno de Antonis Samarás (junio de 2012-diciembre de 2014), Syriza supo imponer su imagen a la vez reformista y radical, proeuropea pero opuesta a la hegemonía del gobierno ordoliberal alemán y capaz de librar a Grecia de los flagelos de la corrupción y el clientelismo, para reconstruir la democracia en un país que no la ha conocido verdaderamente desde su independencia en 1830. Mientras Yanis Dragasakis, economista y gran figura del ala moderada del partido, se encargaba de organizar comisiones para darle un programa a la agrupación, los nuevos militantes eran invitados a sumarse a la campaña «Solidaridad» para garantizar el acceso de todos los ciudadanos afectados por la crisis a alimentos, medicinas y techo. Syriza logró fundirse con las estructuras asociativas que florecieron de forma espontánea en todo el país para responder a la emergencia humanitaria y ponerse en contacto con aquellos a quienes la crisis había desplazado, marginado y alejado de la política. También logró establecer vínculos con los sindicatos, hasta entonces controlados por el pasok, e insertarse en las luchas, ya en su mayoría locales, a lo largo y ancho del país. Finalmente, el joven líder del partido, Alexis Tsipras, manteniendo al mismo tiempo un claro rechazo de los Memorandos y de la austeridad, logró colocar a la antigua coalición de extrema izquierda en el centro de la vida política griega repitiendo sus convicciones proeuropeas, reuniendo a todos los actores de la vida económica y social griega –incluso al clero de la Iglesia Ortodoxa– y aumentando los viajes al extranjero, especialmente a Estados Unidos, Argentina o Brasil.

Tsipras también logró, en medio de la descomposición política del país, reconstruir una fuerza política de izquierda capaz de acceder al poder: en las elecciones legislativas de enero de 2015, el partido obtuvo 36% de los votos, es decir, más de lo que preveían todas las encuestas, y pudo formar un gobierno gracias al apoyo del pequeño partido Griegos Independientes (anel, por sus siglas en griego), una fuerza de derecha hostil a los Memorandos. «Abrimos un camino a la esperanza» fue el lema de la campaña de Syriza. Y, en efecto, el partido luego traería muchas esperanzas para los griegos, y especialmente para aquellos que han sido más afectados por la crisis: jóvenes, trabajadores, clases populares, mujeres, que mayoritariamente votaron por él. La esperanza de poner fin a la austeridad y de colocar la economía al servicio del bienestar. La esperanza del alivio de una deuda abrumadora (equivalente a casi 180% del pib, y sigue en aumento). La esperanza de poner fin a la crisis humanitaria que atraviesa el país: una cuarta parte de la población vive por debajo de la línea de pobreza (¡y casi la mitad de la población, si se toma como referencia el ingreso medio de 2009!), mientras que el sistema de salud y las pensiones fueron desmantelados por los Memorandos. También la esperanza de deshacerse de una oligarquía política en gran parte responsable de la crisis, pero que nunca fue llamada a rendir cuentas y goza de total impunidad, y de restablecer un funcionamiento político normal, de acuerdo con el orden constitucional constantemente burlado desde el primer Memorando, así como de modernizar y hacer más eficiente el gobierno. La esperanza de que el país recupere su dignidad frente a la insolencia de los acreedores, ante los cuales los gobiernos anteriores no habían dejado de esconderse, pero permaneciendo dentro de la ue y la zona euro.

Es lo que prometía el Programa de Salónica4, impulsado por las nuevas figuras políticas, la primera de las cuales era el carismático Tsipras, quien maneja hábilmente la retórica socialista y las referencias patrióticas capaces de impactar más allá del electorado de izquierda. Este programa estaba organizado en torno de cuatro ejes principales: la lucha contra la crisis humanitaria, la reactivación de la economía, la recuperación del empleo y la restauración del derecho laboral y, finalmente, la revisión ciudadana del Estado y las instituciones; el plan parecía responder a la diversidad de problemas existentes en Grecia5. Asimismo, se inscribía claramente en la tradición de las izquierdas herederas del marxismo y el socialismo, al tiempo que se liberaba de la jerga y la visión demasiado economicistas del rol de un gobierno de izquierda.

  • 1.

    El pasok fue creado tras la caída de la dictadura de los coroneles en 1974 por Andreas Papandréu, primer ministro de Grecia de 1981 a 1989 y luego de 1993 a 1996, y padre de Giorgos Papandréu, quien se desempeñó como primer ministro de 2009 a 2011.

  • 2.

    Refiere al Fondo Monetario Internacional (fmi), el bce y la Comisión Europea, que representa a los Estados miembros que otorgaron préstamos a Grecia.

  • 3.

    Los Memorandos son acuerdos entre el gobierno griego, la Unión Europea, el bce y el fmi, que proporcionan préstamos a Grecia para cubrir sus necesidades financieras (que el país no puede cubrir ni en los mercados financieros ni monetizando su deuda, debido a su pertenencia a la zona euro) a cambio de medidas de austeridad. En la práctica, menos de 10% de estos préstamos se utiliza para cubrir los gastos del gobierno; el grueso se destina a pagar a los acreedores. El primero se firmó en 2010 y el segundo, en 2012.

  • 4.

    Así llamado porque se presentó en esa ciudad griega por primera vez el 13 de septiembre de 2014. Las propuestas de este discurso se retomaron como referencia en la campaña de enero de 2015.

  • 5.

    Programa de Salónica, disponible en www.syriza.gr (en inglés).