Tema central

Lecturas de las izquierdas mexicanas

¿Qué se lee en las izquierdas mexicanas? ¿Qué lecturas retroalimentan la visión del mundo, inspiran y sostienen las prácticas políticas del Movimiento de Regeneración Nacional y del Ejército Zapatista de Liberación Nacional? El «corpus» se compone de posteos en las redes y de artículos de periódicos y revistas, donde se publican y circulan noticias y reportajes, pero también columnas de opinión de los intelectuales orgánicos de cada uno de estos movimientos. Finalmente, algunos libros pueden ser considerados referencias ineludibles, textos que todo militante zapatista u obradorista tiene que leer. No obstante, aun con esta pluralidad de fuentes, cada movimiento lee a los suyos.

Lecturas de las izquierdas mexicanas

¿Qué se lee en las izquierdas mexicanas? ¿Qué lecturas alimentan su visión del mundo, inspiran y sostienen sus prácticas políticas? En el México actual, se distinguen cuatro ámbitos de agregación política que expresan posturas situadas a la izquierda del espectro político-institucional y del sentido común sociocultural: los primeros dos concentrados, respectivamente, alrededor del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (ezln); el tercero, disperso en una galaxia de colectivos, movimientos y organizaciones sociales y políticas de distintas dimensiones, orígenes sociales y perspectivas políticas; y el cuarto, atomizado en personas de sensibilidad progresista que actúan aislada y esporádicamente y se integran a convocatorias masivas en circunstancias excepcionales.

En cada uno de estos ámbitos se desarrollan prácticas y dinámicas específicas de politización, que implican referencias ideológicas determinadas, con sus respectivas fuentes. Si para los dos últimos, por su carácter plural y diversificado, es difícil rastrear claves comunes, respecto de Morena y del zapatismo, dos fuerzas políticas que presentarán candidatos en las próximas elecciones presidenciales de 2018 y cuyo perfil es delimitable y reconocible, es posible identificar algunas referencias que influyen de forma decisiva en la configuración de su visión del mundo o, mejor dicho, de su ideología.

Redes, periódicos y revistas

Cuándo nos preguntamos qué se lee en los ambientes de izquierda, antes de tratar de identificar autores y textos representativos, debemos tomar en cuenta el peso y la forma de la mutación de los hábitos de lectura que se instalaron a través de la extensión e intensificación del acceso y el uso de las redes sociales. En efecto, gran parte del tiempo de lectura se dedica a la lectura de tuits y posteos que solo en ocasiones contienen vínculos a artículos o libros, pero que en la mayoría de los casos vierten opiniones puntuales y sintéticas enmarcadas en debates y diálogos entre diversos usuarios. Esta forma de lectura representa una modalidad de información y de politización de una parte importante de los jóvenes mexicanos que simpatizan con alguna agrupación de izquierda o militan en ella, o que simplemente reflejan su izquierdismo en la red o asistiendo a convocatorias puntuales, tanto electorales como de movilización callejera.

Además del universo de las redes, la información de la que abrevan las izquierdas y los izquierdistas pasa por canales más tradicionales. Las generaciones menos jóvenes recurren a algunos históricos medios de comunicación impresos como el diario La Jornada y el semanario Proceso, pero también a páginas de contrainformación, entre las cuales destacan los portales Desinformémonos, Contralínea, Revolución 3.0, Sin Embargo o Izquierda Diario. Por otra parte, como en otras latitudes, el mundo de las revistas de análisis político ha padecido el giro hacia el mundo virtual, pero es notable y lamentable constatar que en México existe actualmente solo una revista con un inequívoco perfil de izquierda publicada en papel y con una distribución bastante limitada: la «revista de crítica militante» Memoria, fundada en 1983, de periodicidad trimestral y cuyo número más reciente es el 2601. Ni Morena ni el zapatismo cuentan actualmente con una revista de debate y análisis político, y las que tienen lectores y cierta influencia no pertenecen propiamente al universo de izquierda –es decir, o bien no se definen como tales o bien explícita o implícitamente se colocan a la derecha de Morena–. Es el caso de Nexos y de otras revistas en papel o virtuales de menor relevancia, sobre cuya influencia y perfil habría que hacer una investigación específica.

Intelectuales orgánicos

En los medios de comunicación escrita nombrados anteriormente se publican y circulan noticias y reportajes, pero también columnas de opinión. Además de los intelectuales de izquierda no encasillables en alguna área política determinada, existen núcleos de intelectuales orgánicos que vertebran tanto a Morena como al universo zapatista que acompaña al ezln. Algunos se destacan por ser considerados puntos de referencia como formadores de opinión o por, como se dice en el argot militante en México, «tirar línea». Se trata tanto de periodistas como de académicos, algunos directamente involucrados en la organización, otros simplemente «compañeros de ruta». Generalmente, sus opiniones circulan por medio de artículos, pero en varios casos son autores de libros de éxito y difusión variables.

En el círculo interior de la intelectualidad orgánica de Morena, existe un núcleo de académicos que participa de forma directa en la vida partidaria, como Héctor Díaz Polanco, Armando Bartra, Luciano Concheiro, John Ackerman, Pedro Salmerón, Raquel Sosa, Claudia Sheinbaum y Enrique Dussel; escritores como Paco Ignacio Taibo ii, Elena Poniatowska y Fabrizio Mejía; periodistas como Pedro Miguel y Jesús Ramírez Cuevas o caricaturistas como Rafael Barajas, «El Fisgón», entre otros.

Del lado del zapatismo, la cuestión de la «cercanía» siempre ha sido un tema delicado, lo cual, junto con cierto antiintelectualismo que caracteriza al movimiento desde por lo menos 1999, hace que solo unos pocos intelectuales sean reconocidos explícitamente como «compañeros» por el ezln. Acompañan al zapatismo o se definen zapatistas académicos como Pablo González Casanova, Carlos Antonio Aguirre Rojas, Ana Esther Ceceña, Gilberto López y Rivas, los fallecidos Luis Villoro y John Berger, periodistas-ensayistas como Luis Hernández Navarro, Raúl Zibechi y Gloria Muñoz. Otros, más alejados de las dinámicas internas, pero que constituyen puntos de referencia son, por ejemplo, Adolfo Gilly y John Holloway.

Todos ellos suelen escribir artículos de opinión en distintos medios y algunos de ellos participan activa y profusamente en redes sociales. Como intelectuales orgánicos, cumplen un papel fundamental, para decirlo con Gramsci, al asumir funciones no solo de crítica del statu quo, sino también de «conexión» y «organización», y de disputa por el sentido común. Al mismo tiempo, salvo los que directamente intervienen en la definición programática de Morena y los que gozan de la confianza de la comandancia del ezln, los intelectuales no son los principales constructores de la configuración ideológica que rige a estos movimientos. En efecto, si una franja minoritaria –pero fundamental– de los activistas y dirigentes de los movimientos se nutren de lecturas de algunos de estos autores, la mayoría de la militancia de base se alimenta de información periodística y solo excepcionalmente lee artículos de opinión y, en todo caso, se forma principalmente a partir de la lecturas de las intervenciones de sus líderes (Andrés Manuel López Obrador y el subcomandante antes Marcos, hoy Galeano) y de los documentos producidos por su organización que se reproducen en la páginas «oficiales»: enlacezapatista.ezln.org.mx; morena.si; amlo.org.mx; regeneración.mx.

  • 1.

    Hay que señalar que la página revistamemoria.mx, que fue activada hace poco más de dos años como parte de una nueva época de la revista, recibe alrededor de 12.000 visitas mensuales, con picos de 20.000 a la salida de nuevos números.