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Las contradicciones de Pdvsa: más petróleo a Estados Unidos y menos a América Latina

Luego de repasar las diferentes etapas de Pdvsa, el artículo sostiene que la actual caída en la producción es consecuencia directa de la destrucción de la estructura gerencial y la injerencia del gobierno en la empresa. Pero la reducción de las exportaciones no afectó del mismo modo a todos los mercados: aquí se afirma que América Latina y el Caribe resultaron especialmente perjudicados, ya que las exportaciones de petróleo venezolano se redujeron a la mitad. En cambio, las ventas a Estados Unidos se mantuvieron constantes, lo que marca una diferencia notable entre la retórica integracionista del gobierno y la realidad concreta de su política petrolera.

Las contradicciones de Pdvsa: más petróleo a Estados Unidos y menos a América Latina

Aun para el observador informado, no resulta evidente la contradicción entre la retórica integracionista para América Latina y el Caribe desplegada por el gobierno de Venezuela, y su política petrolera concreta. La conclusión principal de este trabajo es que, a pesar de los discursos, una fracción creciente de las exportaciones de Venezuela se dirige a Estados Unidos, a expensas de las destinadas a Latinoamérica y el Caribe. Las razones de esta paradoja son dos: por un lado, la caída del excedente exportable debido a la disminución de la producción y el aumento del consumo doméstico; por otro, las características particulares de los crudos venezolanos, que obligan a venderlos a refinerías especialmente adecuadas ubicadas en EEUU. Un corolario del punto anterior es que, si bien EEUU ha disminuido su dependencia de las importaciones de petróleo venezolano, de 13,5% del total en 1997 a menos de 9% en la actualidad, Venezuela ha aumentado su dependencia del mercado estadounidense: la fracción de sus exportaciones destinada a ese país ha pasado de 50% en 1997 a 65% en la actualidad.

Una segunda conclusión de este trabajo es que la producción venezolana, lejos de recuperarse a los niveles previos al conflicto que condujo al desmantelamiento de Pdvsa a principios de 2003, ha estado cayendo en forma sostenida. Se argumentará, además, que la producción seguirá cayendo y que pasarán años antes de que esta tendencia se revierta y se igualen los niveles de producción de finales de la década de 1990.

El presente ensayo está dividido en dos partes. En la primera se describe, a grandes rasgos, la evolución de petróleo venezolano, desde su nacionalización en 1976 hasta hoy, con especial detalle en los acontecimientos posteriores al año 2000. Se discuten las dos orientaciones de política petrolera dominantes durante los últimos treinta años: una llevó a la expansión de la producción, nutriendo de recursos a la industria petrolera; la otra produjo un colapso de la producción al sacrificar recursos de inversión en favor de la participación del gobierno. El lector más interesado en los resultados fácticos puede saltar esta sección de discusión de políticas, ya que más adelante se describen en detalle los montos y las causas de la caída de la producción a partir de 2000.

En la segunda parte se desarrolla la evolución de las exportaciones venezolanas desde 1976 a la luz del desempeño de la producción. Se analiza en cuánto y por qué motivos ha caído el excedente exportable y se enfatiza especialmente el aumento de la demanda interna, que ya consume un cuarto de la producción de petróleo; se explica cómo ello contribuye a reducir el excedente de exportación. Finalmente, se analiza cómo una fracción creciente de estas exportaciones declinantes se dirige a EEUU a expensas de nuestra región. De hecho, las exportaciones a ese país se han mantenido prácticamente constantes –alrededor de 1,2 millones de barriles diarios (Mbd)– desde principios de esta década, mientras las exportaciones totales han caído en más de medio millón de barriles diarios.

La evolución de la producción de Pdvsa

La producción de Pdvsa se duplicó entre 1985 y 1997, llegando a 3,3 Mbd. Luego, ha experimentado una tendencia a la baja. A principios de 2006, se encuentra en alrededor de 2,6 Mbd. Además, se ha producido un importante cambio cualitativo: hoy, 40% de la producción, más de 1 Mbd, es explotada por empresas con participación del sector privado. En 1997, la cantidad era 0,3 Mbd, equivalente a menos de 10% de la producción. La totalidad de la caída de la producción a partir de 1998 se ha dado en las áreas bajo explotación exclusiva de Pdvsa. En éstas, la producción se ha reducido a la mitad: de 3 Mbd en 1997 a 1,5 Mbd en la actualidad. Como se argumentará, esto obedece exclusivamente a la orientación de política petrolera que se viene impulsando desde 1999. El gráfico 1 muestra la producción de petróleo desde la nacionalización de la industria petrolera en 1976 hasta 2005. Se pueden distinguir cuanto menos cuatro periodos. El primero se extiende hasta 1985, cuando, como parte de los acuerdos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Venezuela redujo su producción en un intento por defender los niveles de precios obtenidos a finales de la década de 1970. El país alcanzó en 1985 el nivel de producción más bajo de los últimos treinta años, 1,7 Mbd. Después, en una segunda etapa y en la medida en que la OPEP cambió su política de defensa de precios por una orientada a la recuperación de mercados, la producción de Venezuela volvió a crecer, lenta y gradualmente, hasta alcanzar 1,9 Mbd en 1989. Esto se hizo sin mayor esfuerzo, haciendo uso de la capacidad ociosa.

Pero la rápida expansión de la oferta de los socios de la OPEP en respuesta al vigoroso crecimiento de la demanda a partir de 1985 hizo que pronto Venezuela perdiera presencia mundial. Su participación en la oferta global cayó a un mínimo histórico de 3,2% en 1989. Por otro lado, las importaciones de su mercado natural, EEUU, crecieron sostenidamente desde 1985, debido al aumento de la demanda y a la caída de la producción interna en aquel país. La producción de Venezuela no se ajustaba a sus oportunidades de mercado, y mucho menos a lo que se podía alcanzar dado el potencial de reservas que se había constatado desde la nacionalización. A partir de 1990 comenzó una nueva etapa, caracterizada por una política productiva implementada a través de lo que genéricamente se llamó el «Plan de Expansión» de Pdvsa. El Estado buscó aumentar la producción de acuerdo con la base de reservas de hidrocarburos y las oportunidades de mercado, en particular en los mercados naturales de Venezuela. Los pilares institucionales de esta política fueron, por un lado, dotar de recursos financieros a la empresa para hacer factible el aumento de su capacidad; por otro, respetar su autonomía gerencial bajo la supervisión del Ministerio de Energía y Minas.

Pdvsa había sido creada en 1975 como una empresa pública de derecho privado, una sociedad anónima cuyo único accionista es el Estado. Manejada por una gerencia profesional no sujeta a la Ley de Carrera Administrativa ni a la estructura salarial del resto del sector público, la empresa, en su carácter de sociedad anónima, estaba regida por el Código de Comercio, lo que obligaba a la gerencia a seguir las mejores prácticas comerciales. Su personal se manejaría con criterios de estricto mérito profesional, no político. En 1989, Pdvsa se había consolidado como estructura corporativa más allá del archipiélago de compañías privadas que le dieron origen, de las cuales heredó las estructuras de gobierno y gerenciales y los sistemas operativos y de control interno.