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La Unión Europea como actor global Políticas de defensa, paz y soft power

La necesidad de desarrollar políticas comunes en seguridad y defensa genera consenso entre los ciudadanos de la Unión Europea. La frase de Javier Solana en 2003, «Nunca antes Europa ha sido tan rica, segura y libre», hoy suena como un cuento de hadas. Europa perdió influencia como actor geopolítico. La percepción de una mayor amenaza a escala global, regional y local ha creado una base necesaria para llevar adelante un debate amplio y público sobre la identidad europea en torno de las políticas de seguridad y defensa, sobre la base de un equilibrio entre el soft y el hard power.

La Unión Europea como actor global / Políticas de defensa, paz y soft power

Después de que las poblaciones europeas hubieran sufrido las peores catástrofes del siglo con las dos guerras mundiales, los documentos fundacionales de la Unión Europea y los tratados de Roma les hicieron una promesa: «Nunca más guerra en Europa». En palabras de Romano Prodi: «Debemos recordar siempre que la verdadera razón de ser del proceso de integración europeo y de la ue es la paz. Esta fue la verdadera razón que nuestros padres fundadores tuvieron en mente. Como decía Jean Monnet: ‘Fundar Europa significa lograr la paz’»1.En la actualidad, muchos indicios apuntan a que esta promesa de la época de la fundación está recobrando vigencia, gracias a un nuevo impulso que busca fortalecer la identidad de las naciones y de los ciudadanos ante una creciente sensación de inseguridad. De momento, así parece ser la situación en Bruselas. Es como si las políticas comunes de seguridad y defensa (pcsd) fueran una de las pocas áreas de la política en las que la mayoría de los Estados miembros se pueden poner de acuerdo. Y lo hacen con el consentimiento de la gran mayoría de sus ciudadanos, que ya hace muchos años se vienen pronunciando en favor de un mayor involucramiento de Europa en este tipo de políticas2.

Aterrizaje brusco en la nueva realidad

En 2003, cuando la ue acordó su primera estrategia de seguridad conjunta, lo hizo en un contexto en el que existían dos importantes líneas de desarrollo opuestas dentro de la política europea: por un lado, la Guerra de los Balcanes y el atentado del 11 de septiembre de 2001, que impulsó la lucha contra el terrorismo y la Guerra de Iraq, indicaban que la tan esperada paz tras el fin de la Guerra Fría no era sostenible. Por el otro, la relación con el aliado más importante, Estados Unidos, estaba deteriorada, el futuro rol de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (otan) no estaba claro y los Estados europeos estaban en desacuerdo. Al mismo tiempo, faltaba poco para la ampliación de la ue más importante hasta el momento. En la historia del mundo, la Unión era considerada no solo como un ejemplo único de solución pacífica de conflictos en un continente sacudido por las guerras durante siglos, sino también como modelo exitoso de integración regional sui generis, como actor global en política exterior y económica. Esta (auto)confianza también se reflejaba en el discurso inaugural de la estrategia de seguridad acordada en diciembre de 2003, ofrecido por el entonces alto representante para Asuntos Exteriores y Políticos de Seguridad de la ue, Javier Solana. Con el título «Una Europa segura en un mundo mejor», decía lo siguiente: «Nunca antes Europa ha sido tan rica, segura y libre. La violencia de la primera mitad del siglo xx ha desaparecido para dar lugar a un periodo de paz y estabilidad sin precedentes en la historia europea».

De esta forma, Solana presentó por primera vez en la historia de la ue un documento estratégico sobre política exterior y seguridad, con el que todos los Estados miembros podían estar de acuerdo y que constituía una base común para una doctrina política, luego de las discordias en torno de la Guerra de Iraq. La estrategia creó los instrumentos necesarios y colocó la planificación de las relaciones exteriores dentro de un mismo marco de valores. Estructuró los aspectos de política exterior y de seguridad del debate sobre la Constitución europea, y esto se reflejó en la aprobación del Tratado de Lisboa (2009). Se proyectó una Europa que fuera en primera instancia un «círculo de amigos» –como afirmó Prodi en 2003–, de países vecinos, cuya base fueran los valores humanísticos y democráticos. Además de esto, también se contemplaba un enfoque amplio (comprehensive approach) y un «multilateralismo efectivo» en la prevención de crisis y la resolución de conflictos, es decir, un soft power que brindara seguridad y desarrollo y, con ello, un orden mundial pacífico y un régimen económico justo. La estrategia de Solana establecía la esencia de la imagen de la ue como soft power en el escenario mundial.

Un poco más de una década después, esta postura actualmente a cargo de política exterior y seguridad de la ue de 2003 suena francamente como un cuento de hadas. La doctrina de seguridad modificada de la ue que la alta representante Federica Mogherini, actualmente a cargo de política exterior y de seguridad, presentó ante el Consejo en junio de 2016 tenía el título «Una visión común, una actuación conjunta: una Europa más fuerte. Estrategia global para la política exterior y de seguridad de la ue» y comenzaba con las siguientes palabras: «Necesitamos una Europa más fuerte. Es lo que merecen nuestros ciudadanos, es lo que todo el mundo espera. Vivimos en una época de crisis existencial, dentro y fuera de la ue. Nuestra Unión está amenazada. Nuestro proyecto europeo, que aportó democracia, prosperidad y paz sin precedentes, está en entredicho»3.

¿Qué pasó? Básicamente, ocurrieron varias crisis repentinas que escalaron con rapidez y se produjeron varios conflictos internacionales. Asimismo, la ue esuvo paralizada debido a disputas internas y a una dedicación, por momentos casi exclusiva, a la crisis del euro. Todo esto debilitó el rol de Europa como actor geopolítico. Esto se pudo observar en tres áreas centrales de la política.

Política de seguridad. En lugar de estar rodeada de un «círculo de amigos», hoy la ue está rodeada geográficamente de zonas inestables, que van desde el Sahel hasta el Cuerno de África, pasando por el Oriente Próximo hasta el Cáucaso y los nuevos conflictos en Europa del Este. El fracaso de la «primavera árabe» como último intento de democratización de sociedades no occidentales, las guerras ininterrumpidas en Siria e Iraq, los flujos de refugiados hacia Europa, la intensificación del terrorismo en los Estados centrales de la Unión, así como la creciente autodesestabilización en Turquía, acentúan la gravedad de la situación.

La anexión de Crimea por parte de Rusia, la conflictividad en el este de Ucrania y las provocaciones militares a varios Estados miembros de la ue ponen en peligro las políticas de seguridad establecidas en la Carta de París (1990), firmada después del fin de la Guerra Fría. Debido a estos acontecimientos, volvió a instaurarse en el terreno de lo posible el pensamiento de que en Europa los conflictos agresivos se pueden solucionar con armas convencionales y ocupaciones territoriales.

  • 1.

    Uwe Optenhögel: es doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Hamburgo y consultor político. Entre 2009 y 2013 se desempeñó como director de la oficina de la Fundación Friedrich Ebert (fes) para Cuba; desde 2013 es director de la oficina de la fes para Europa, con sede en Bruselas.Palabras claves: defensa, geopolítica, paz, soft power, Unión Europea.Nota: este artículo se basa en parte en el artículo de Anna Maria Kellner y U. Optenhögel: «Strategic Autonomy for the European Union as a Power of Peace», incluido en Hans-Peter Bartels, A.M. Kellner y U. Optenhögel: Strategic Autonomy and the Defense of Europe – On the Road to a European Army?, J.H.W. Dietz, Bonn, 2017. Traducción del alemán de Vera von Kreutzbruck.. Discurso de Romano Prodi, presidente de la Comisión Europea, pronunciado en la Universidad de Ulster el 1 de abril de 2004, en el cual reconoció el aporte de los ganadores del Premio Nobel John Hume y David Trimble al proceso de paz de Irlanda del Norte, disponible en http://europa.eu/rapid/press-release_speech-04-170_de.htm.

  • 2.

    V. resultados del Eurobarómetro a los largo de los años en http://ec.europa.eu/commfrontoffice/publicopinion/index.cfm.

  • 3.

    «Una visión común, una actuación conjunta: una Europa más fuerte. Estrategia global para la política exterior y de seguridad de la ue», 2016, disponible en https://europa.eu/globalstrategy/sites/globalstrategy/files/eugs_es_version.pdf.