Tema central

La pasión de decir

Desde las profundidades de una falda Marcela estuvo cantando en las nieves del norte. En Oslo, una noche, conoció a otra cantante que además de cantar, contaba. Entre canción y canción, ella contaba buenas historias, y las contaba vichando papelitos, como quien lee la suerte de soslayo. Esa mujer de Oslo vestía una falda enorme, toda llena de bolsillos, y de los muchos bolsillos iba sacando papelitos, uno por uno, y en cada papelito había una buena historia para contar, una historia de fundación y fundamento, y en cada historia había gente, gente esperando, gente esperando vivir por arte de brujería. Y así, de las profundidades de la falda de esa mujer iban brotando los andares y los quereres del bicho humano, que de muerte en muerte va, a contramuerte va: que viviendo, que diciendo va.

La pasión de decir