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La mundialización del delito. Redes de tráfico y trata de personas en México

Aunque desde hace algunos años suele asociarse a México con el narcotráfico, otro fenómeno de globalización delictiva se desarrolla en paralelo: el tráfico de migrantes y la trata de personas. Este artículo pone de relieve la forma en que la delincuencia organizada ha encontrado y desarrollado un nicho de mercado delictivo en los migrantes internacionales, en un entorno mundial propicio. La existencia de ese nicho es posible gracias a la evolución reciente de las redes de tráfico, a las prácticas de trata de personas y al marco migratorio –anacrónico e insuficiente– de México, así como a los errores estratégicos cometidos por los gobiernos mexicanos.

La mundialización del delito. Redes de tráfico y trata de personas en México

En años recientes, México ha cobrado una triste notoriedad debido a graves problemas de inseguridad pública. No solo se trata de los carteles de la droga, del embate gubernamental en contra de sus infanterías y sus cuadros medios y operativos, que es lo más difundido por los medios de comunicación, sino también del auge del tráfico y la trata de migrantes internacionales, con menos espacio en la discusión pública; auge que tiene conexiones con algunas redes delictivas globales. El asesinato de 72 transmigrantes en agosto de 2010 encendió las luces de alerta, porque era la primera vez que había noticias de un hecho de tal magnitud1. Entre los asesinados también había nacionales de la India, y no solo de Guatemala, Honduras, El Salvador, Ecuador y Brasil, como informaron las fuentes gubernamentales. Ese hecho era evidencia innegable de que redes de tráfico de migrantes de distintas geografías estaban trabajando juntas. Pero había algo más que no se decía públicamente: en el tráfico y secuestro masivo de migrantes había prácticas de trata de personas. ¿Cómo se llegó a este escenario de degradación social y de implosión de las políticas gubernamentales? En este artículo presento algunas reflexiones sobre trata de personas y tráfico de migrantes, fenómenos que aunque están vinculados son diferenciables, como se mostrará en los siguientes apartados2.

Breve nota sobre las migraciones en el contexto mundial

En México hay distintos flujos migratorios internacionales: a) inmigración extranjera, con escasa incidencia en la población total; b) emigración mexicana, fundamentalmente a Estados Unidos, que representa al menos 10% de la población mexicana total, de 112 millones de habitantes según el Censo Nacional de Población de 2010; c) transmigración de diversas nacionalidades (mayoritariamente guatemaltecos, hondureños y salvadoreños) que cruzan el territorio mexicano para intentar llegar a EEUU; d) retorno de mexicanos desde EEUU, en la mayoría de los casos contra su voluntad; y e) desplazamientos (interno e internacional) por problemas de inseguridad pública.

Por su parte, Centroamérica registra otros flujos migratorios internacionales que se vinculan con lo que ocurre en México: a) migración intrarregional; b) emigración extrarregional; c) inmigración intra- y extracontinental; y d) transmigración extracontinental.

La región andina, el Cono Sur y el Caribe juegan un papel importante en la lógica de la transmigración extracontinental como plataformas legales de llegada de flujos asiáticos y africanos que tienen como meta ingresar en EEUU por fuera del marco legal mexicano-estadounidense. Así, México se ha constituido en la antesala de acceso en dirección Sur-Norte de incontables flujos migratorios indocumentados de diferentes partes del mundo3. De esta manera, ocurre una vinculación de personas y organizaciones a lo largo del origen, tránsito y destino migratorios.

La creación y el desarrollo de redes de tráfico de migrantes ha sido un proceso de lenta maduración que presenta varias complejidades, como por ejemplo: a) hasta hace unos años, las redes de traficantes de centroamericanos no se mezclaban con las de cubanos y las de asiáticos y africanos, pero hoy realizan traslados de indocumentados multinacionales en los que comparten eslabones de sus cadenas delictivas; esto no significa que las distintas redes se estén fusionando o que realicen todos sus traslados de manera compartida, pero sí que comparten una porción de ellos; y b) el crimen organizado encontró en la transmigración un nuevo nicho de mercado delictivo. El secuestro masivo de migrantes es expresión de esa nueva fase. Por su parte, las redes de trata de personas para explotación sexual también han sido resultado de un proceso de prolongada gestación y desarrollo, básicamente asentado en el comercio sexual.

El antecedente inmediato del secuestro masivo es el secuestro exprés de transmigrantes centroamericanos. Este tipo de secuestro se empezó a practicar durante los últimos años de la administración de Vicente Fox (2001-2006). Secuestrar transmigrantes no era un acto desesperado de alguien que estaba o se sentía acorralado, sino todo lo contrario: se había descubierto un nuevo nicho de mercado delictivo, que en la administración de Felipe Calderón (2006-2012) alcanzó su máxima expresión.

Para el inicio del gobierno de Calderón, los Zetas –una red de redes delictiva– ya practicaban el cobro del derecho de paso a traficantes de migrantes y a los propios migrantes que viajaban solos. Como para ese entonces los transmigrantes centroamericanos solían recibir envíos electrónicos para costear su paso por México, vía Western Union-Elektra, los cobros de los Zetas de derecho de paso y rescate por secuestros exprés, y luego masivos, terminaron haciéndose por vía electrónica internacional sin mayor problema4. Esa mina de oro se consolidó con rapidez como nuevo nicho de mercado. Los conflictos entre carteles de la droga y Zetas y entre todos estos grupos y el gobierno alimentan el secuestro y asesinato masivo de migrantes y les dan otra dimensión: la de control de actividades sociales y espacios territoriales en los que se necesita supervisar el desplazamiento de las personas. La búsqueda de inmigrantes para secuestrar, así como las acciones para evitar la entrada a territorios controlados de quienes representaban un peligro potencial para las organizaciones ilegales, condujeron a secuestros indiscriminados, a asesinatos en masa y a miedos colectivos que produjeron huidas masivas desde las localidades afectadas. Pero estos hechos contribuyeron también a someter a régimen de trata de personas a quienes caían en las redes y pagaban, literalmente con el cuerpo, los mandatos o intercambios de sus secuestradores. Ese es un efecto sistémico que afecta a distintos sectores sociales y no solo a transmigrantes y sus redes sociales porque, para ocurrir, demanda la participación, voluntaria o forzada, de lugareños mexicanos en distintos tramos del territorio nacional. También tiene efectos que dañan la gobernabilidad en las localidades en que ese conflicto ocurre.

  • 1. Rodolfo Casillas R.: profesor e investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso)-México. Correo electrónico: <rodolfo.casillas@flacso.edu.mx>. Palabras claves: tráfico de migrantes, transmigrantes, trata de personas, narcotráfico, México.. Ver R. Casillas: «Masacre de transmigrantes» en Foreign Affairs Latinoamérica vol. 10 No 4, 2010.
  • 2. En este texto se presentan hallazgos recientes de investigación empírica, tanto sobre el tráfico de migrantes como sobre trata de personas en territorio mexicano, de ahí que no se presente una amplia consulta bibliográfica.
  • 3. «Indocumentado» hace referencia al migrante que transita por México sin el permiso migratorio (visa) correspondiente. Ello, para hacer hincapié en que, de acuerdo con la ley, ese migrante no es un delincuente sino, en el peor de los casos, un infractor administrativo, que en tanto tal no debiera ser encarcelado.
  • 4. V. Comisión Nacional de los Derechos Humanos (cndh): Informe especial de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos sobre el caso de secuestro en contra de migrantes, México, df, 15 de junio de 2009.