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La crisis del fútbol ecuatoriano. Entre el endeudamiento, la fragilidad institucional y la violencia

El fútbol ecuatoriano ha logrado avances significativos que se reflejaron en su desempeño internacional, en paralelo a importantes aumentos en sus presupuestos. Sin embargo, y a pesar de esta combinación de éxitos futbolísticos y boom económico, en 2013 se empiezan a manifestar cuatro elementos que configuran una crisis estructural: el populismo financiero que hace insostenible su economía; la falta de normas y transparencia en sus marcos institucionales; el aumento de la violencia –que ahuyenta a los hinchas–; y, finalmente, lo que comienza a percibirse como el debilitamiento de los buenos resultados de los últimos años. Frente a ello, parece más deseable una gestión democrática que la transformación de los clubes en sociedades anónimas.

La crisis del fútbol ecuatoriano. Entre el endeudamiento, la fragilidad institucional y la violencia

¡Nunca la hinchada festejó el superbalance anual!

Washington Cataldi1

Vengo a vender un negocio llamado fútbol.

João Havelange2

En este inicio de siglo, el fútbol ecuatoriano ha logrado éxitos deportivos internacionales nunca antes vistos, tanto con sus selecciones como con sus clubes. Allí están las clasificaciones históricas a los mundiales de Corea-Japón y Alemania y la reciente al de Brasil, así como los triunfos internacionales de la Liga Deportiva Universitaria, entre los que se destaca el vicecampeonato mundial de clubes.

Correlativamente, también se observa un importante aumento del presupuesto de los clubes y de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF), que ha conducido a un crecimiento importante de la economía de este deporte: mientras la economía nacional creció –en términos nominales– a una tasa promedio anual de 8%, la del fútbol lo hizo en alrededor de 12%; esto es, 1,5 veces más que el promedio del país.

Pero a pesar de los éxitos futbolísticos y del boom económico del fútbol ecuatoriano, en el año 2013 se empiezan a manifestar cuatro elementos que configuran una crisis estructural.

La situación económica: populismo financiero futbolístico

En 2013, el presupuesto de los 12 equipos de la Primera «A» supera los 60 millones de dólares. Las deudas acumuladas llegan a los 49 millones o, lo que es lo mismo, representan 82% de los ingresos. Si bien este monto de deuda es muy alto con respecto a los flujos anuales, lo que más llama la atención es su composición: préstamos de bancos para pagar deudas; montos impagos a futbolistas, cuerpos técnicos y personal administrativo; crecientes compromisos económicos con la FEF; facturas adeudadas a proveedores; juicios laborales perdidos o en proceso; no cancelación de los tributos propios como tampoco de los impuestos que cobran los clubes como agentes de retención del Estado (más de cinco millones de dólares)3 y no cancelación de las transferencias de los deportistas (la mayoría de las cuales son a corto y mediano plazo) a los clubes que los venden. A ello se suman altos niveles de corrupción4.La inadecuación de ingresos y egresos proviene de dos situaciones: por un lado, de lo que puede denominarse «populismo financiero futbolístico», que se asienta en un directivo que es más hincha que dirigente. El objetivo es obtener campeonatos, por encima de los equilibrios presupuestarios y de la ausencia de transparencia en el manejo institucional, todo esto sostenido por una gestión más personalizada que institucional, herencia del modelo anterior: el mecenazgo5. Por otro lado, la inadecuación proviene de la conversión de una institución sin fines de lucro (club) en un pretexto para que fideicomisos, grupos empresariales y agentes deportivos obtengan cuantiosos recursos económicos. En otras palabras, la crisis nace de dirigencias irresponsables, de modelos de gestión extemporáneos y de la hipermercantilización del fútbol.

Esta situación no es exclusiva del fútbol ecuatoriano y ni siquiera del latinoamericano. Varios autores dan cuenta de las inmensas deudas de los clubes en las grandes ligas europeas6, en Brasil, Argentina, Perú, Colombia o Chile; cada cual con montos altos para su entorno y con variadas formas de solución temporal. En casos extremos, como el peruano, se llegó a privatizar los cinco principales equipos con intervención y recursos públicos mediante un proceso –solicitado por el Sistema Nacional de Administración Tributaria en 2012– que consistió en la designación de empresas como administradores provisionales, lo que implicó la suspensión de las directivas en funciones. Los administradores designados tienen como misión sanear las finanzas de los equipos, que podrán convertirse en sociedades anónimas7. En Argentina, un club fue intervenido y el gobierno se hizo de la transmisión televisada de los partidos, con lo que duplicó el valor pagado por ese concepto a los clubes, pero ni siquiera con esa medida se logró evitar la continuidad de la crisis8; adicionalmente, la crisis europea repercutió en la importación de jugadores latinoamericanos. En Brasil, como indica Helena Reis, la deuda de los 23 clubes ascendía en 2012 a 2.000 millones de dólares9, pese a que el gobierno creó en 2007 un mecanismo para reducir la carga de las deudas de estas instituciones con el fisco; aun así, la situación tiende a agravarse.

En varios países, empresarios considerados exitosos en otras actividades, que por lo general actúan en mercados oligopólicos –Mauricio Macri es un ejemplo en Argentina–, han tomado a cargo los clubes con la promesa de «modernizarlos», pero en la mayoría de los casos esos experimentos han sido fallidos. Por perseguir el éxito –no siempre logrado–, estos dirigentes han dejado a los equipos en una situación patrimonial raquítica, cosa que en otras actividades les habría costado el cargo y eventualmente el patrimonio personal.

Tal vez el populismo financiero en el fútbol sudamericano sea un reflejo de lo que ocurre en el ámbito mundial en otra escala10. Los clubes de los países de esta parte del mundo hacen esfuerzos para conservar a algunos jugadores de alta calidad y, para ello, deben competir en alguna medida con los importadores netos: Europa, Estados Unidos, países árabes y Asia. En ese sentido, se podría sostener que la globalización o mundialización del fútbol, siguiendo la Teoría de la Dependencia, es inequitativa, porque los recursos económicos, las técnicas de mercadeo más desarrolladas, el dominio de los medios de comunicación, etc., están controlados por las empresas y los clubes del Norte industrializado. Eso convierte al subcontinente en exportador del recurso principal del balompié11 y en importador de las transmisiones y objetos deportivos, lo que conduce a una transferencia permanente de recursos hacia el Norte desarrollado12.

Si regresamos al tema de la debilidad económica de los clubes de fútbol, en buena parte de los países sudamericanos vemos que la solución ha pasado por la intervención de los gobiernos. Ello choca contra la lógica impuesta por la FIFA de ser el regulador mundial del deporte; es decir, no existe un planteamiento unívoco pues los gobiernos están impedidos de intervenir en las federaciones de fútbol, pero sí se los llama a actuar cuando hay crisis. En tal sentido, cabe preguntarse cuál debe ser el papel de las boyantes federaciones nacionales y regionales, así como de la multimillonaria FIFA, en la economía de los clubes de fútbol. Estas entidades asociativas se benefician de los torneos internacionales (derechos de televisación13, auspicios) y no tienen ninguna responsabilidad respecto de los egresos principales de los clubes: el pago a los jugadores según los contratos.

  • 1. Fernando Carrión: académico del Departamento de Estudios Políticos de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso)-Ecuador y editorialista del diario Hoy.Pablo Samaniego: académico del Departamento de Desarrollo de Flacso-Ecuador.Palabras claves: fútbol, populismo financiero, privatización, clubes, violencia, Ecuador.. Declaraciones en la campaña electoral para llegar a ser presidente del club uruguayo Peñarol.
  • 2. Discurso de posesión como presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (fifa) en el año 1974.
  • 3. Existen casos de jugadores que tienen más de un contrato y con diversas personerías jurídicas, algunos de los cuales se firman en el territorio nacional y otros en paraísos fiscales.
  • 4. El directorio del Barcelona sc, equipo de Guayaquil, realizó este año una auditoría de los periodos anteriores y por ello se ha podido tener certeza de actos de corrupción. El informe da cuenta de una diversidad de formas a través de las cuales distintos estamentos administrativos del club lucraban con operaciones anormales. Uno de los increíbles casos es el de un jugador con contrato con Barcelona que fue a jugar a préstamo por una temporada a otro equipo y a su regreso volvieron a pagar por él como si fuera un jugador nuevo. Barcelona sc: «Informe de comisión», 15/4/2013.
  • 5. F. Carrión M.: «La crisis del fútbol ecuatoriano: el populismo financiero» en Polémika No 10, 11/2013.
  • 6. José Gay de Liébana: «5o informe anual sobre la situación económica del fútbol español y europeo», presentación en PowerPoint, 2012.
  • 7. «La ley, efectivamente, es bastante compulsatoria, porque si bien no anula otras formas de organización, como las asociaciones civiles, sí da una serie de beneficios a quienes se conviertan en Sociedades Anónimas, con lo que está marcando la ruta a seguir». Aldo Panfichi: «La crisis del fútbol es terminal», entrevista en Diario La Primera, 9/11/2009, disponible en www.diariolaprimeraperu.com/online/entrevista/la-crisis-del-futbol-es-terminal_50110.html.
  • 8. Pablo Alabarces y Juan Branz: «La crisis eterna: los clubes argentinos y la deuda como política» en Polemika No 10, 11/2013.
  • 9. H. Reis: «La crisis del fútbol brasilero» en Polemika No 10, 11/2013. En el ejercicio 2010-2011, las ligas inglesa, alemana, española, francesa e italiana acumularon una deuda de 12.794 millones de euros (J. Gay de Liébana: ob. cit.). Comparativamente, la liga de Alemania y Francia registran un valor adeudado menor al que se presenta en Brasil.
  • 10. Luis Roggiero establece que el éxito deportivo en Ecuador está asociado al gasto en salarios en los equipos. Esta también podría ser una razón para la inflación en el fútbol. L.C. Roggiero Luzuriaga: El negocio no es redondo: los determinantes del desempeño deportivo y financiero de los equipos de fútbol profesional del Ecuador, Flacso-Ecuador, Quito, 2012.
  • 11. Se debe añadir que los países importadores compran jugadores cada vez más jóvenes con el propósito de pagar precios más bajos. Desde la perspectiva latinoamericana, es como exportar una piedra en bruto o con poco procesamiento para que sea tallada en el extranjero. Por ello se podría asimilar el proceso a la exportación de materias primas. Perú tiene 32 futbolistas que juegan fuera del país, Ecuador, 42, Chile, 64, Colombia, 212, Uruguay supera los 310 y Argentina y Brasil están sobre los 1.100 futbolistas. Sin embargo, en el balance comercial de estos países, solo Argentina, Brasil, Colombia y Uruguay tienen más deportistas exportados que importados. Colombia, por ejemplo, exporta tantos futbolistas como los que en Ecuador juegan en la primera categoría «A».
  • 12. Tanto en la empresa económica como en el campo de deportes, el hombre es intercambiable. Gerhard Vinnai: El fútbol como ideología, Siglo xxi, México, df, 2003.
  • 13. La violencia es un negocio de la televisión para alejar de la cancha a la gente, y en el fútbol se acabó el hincha.