Ensayo

José Aricó: traducir el marxismo en América Latina

José Aricó (1931-1991) fue una figura clave en la reflexión sobre el marxismo latinoamericano. Es posible considerar su obra en una doble dimensión: sus escritos y, a la vez, el conjunto de editoriales, revistas y emprendimientos que animó. En ese sentido, este artículo lee la obra del autor bajo la noción de traducción, como un intento de pensar las condiciones para la producción de un marxismo latinoamericano, en un contexto de experiencias políticas fallidas y profundas derrotas de los proyectos emancipatorios.

José Aricó: traducir el marxismo en América Latina

La figura de José Aricó podría ser pensada como una de las más destacadas expresiones de la oleada de renovación del marxismo que se dio en América Latina a partir de los años 60, marcada a fuego por la experiencia de la Revolución Cubana y el descentramiento de la teoría marxista respecto de los partidos comunistas. En ese contexto, en el año 1963, Aricó edita, junto con otros jóvenes comunistas, la heterodoxa revista Pasado y Presente, e inicia una polémica con el Partido Comunista de Argentina (pca) que concluye con la expulsión de los jóvenes editores. Comienza entonces la «legendaria» experiencia que llevó por nombre el título de la publicación: al inicio una revista, luego también una editorial que publicó casi 100 libros sobre marxismo –en el sentido más amplio posible de la palabra– y, quizá a lo largo de toda su existencia, un difuso espacio político-cultural que sintetizó muchas de las novedades teóricas de la época. En los años 60 y hasta la primeramitad de los 70, las iniciativas de Aricó estuvieron marcadas por una lógica de intervención política «urgente» que de algún modo afectaba a todos los intelectuales de izquierda en América Latina, aunque esa intervención no dejaba de estar mediada por la reflexión teórica. De esta manera, las revistas y editoriales de las que participa y sus propios escritos remiten a una estrategia de composición de insumos teóricos para el debate de diversos temas –desde el partido político hasta el concepto de modo de producción, pasando por la Revolución China, la guerra de guerrillas y los consejos fabriles–. En todos los casos Aricó propuso revisitar autores, corrientes y debates sobre cada uno de los temas y privilegió las más de las veces aquellas voces menos audibles, más esquivas a los panteones consagrados de la tradición socialista. Si algo aparece como horizonte de instigación de esos trabajos de exhumación, es la pregunta por la actualidad1. Es el presente el que convoca esas reflexiones, bajo la potente hipótesis de que una relectura de las contribuciones del pasado –teóricas, pero también políticas– puede tener efectos curativos sobre los dilemas actuales.

En el contexto de su exilio en México, entre 1976 y 1983, este modo de intervención continúa pero asume una serie de características singulares que nos colocan decididamente frente a los aportes teóricos más sustantivos de Aricó. Fue entonces cuando produjo sus escritos orgánicos más relevantes, sus propios libros. Diversos testimonios suelen coincidir rápidamente en señalar que en México encontró el marco propicio para la investigación y el trabajo teórico que los agitados años previos no le habían permitido. Además, allí despertó una voluntad de indagar profundamente en la singularidad histórica y cultural del continente, al tiempo que el encuentro con intelectuales de otros países de la región –exiliados de diferentes dictaduras– acentuó el sentido «regional» de sus reflexiones al fomentar la «continentalización» de sus preocupaciones argentinas. En esos mismos años se despliega también una serie de discusiones, tanto en Europa como en América Latina, que discurren bajo el nombre de «crisis del marxismo», crisis agudizada en la región por el contexto de las trágicas derrotas del movimiento popular que la multiplicación de gobiernos autoritarios evidenciaba. En ese marco, se someten a crítica y debate algunos temas nodales de este universo teórico (la política, el Estado, la historia), de los cuales Aricó se ocupa detenidamente. Intenta entonces hacer de la crisis una oportunidad para pensarlo todo de nuevo, para abrir modos originales de leer a Marx, con la convicción de que no era necesario salir de ese horizonte de pensamiento para enfrentar los dilemas de la época. Un recuerdo del filósofo Oscar Terán grafica este modo de proceder:

Lo conocí, pues, en tiempos de derrota, y sin embargo Aricó no se sentía derrotado, al menos no en la medida en que casi se lo provocaba a aceptar el desgarramiento del fracaso. Eran años de marxismo tardío y floreciente al mismo tiempo: los congresos y simposios se sucedían pero ya era visible su crisis en el horizonte. Cuando esta por fin estalló a los ojos de todo el mundo, Pancho [Aricó] persistió en inventarse ese marxismo que había decidido identificar con todo lo que de bueno y verdadero se le ocurriera existir bajo el sol: Gramsci, Mariátegui, algún Marx de la comuna rural rusa… todo eso le servía para mantener su obstinado y al mismo tiempo abierto marxismo. Un día le sugerí la figura de «puntos de fuga» para analizar unos discursos que no respondían a la forma de la arquitectura conceptual. Creo que fue la única noción en que lo «influí»: nuestras charlas se llenaron de esos puntos de fuga de un marxismo en dispersión como su propia palabra, pero que una y otra vez «suturaba» sus propios desgarramientos.2

El Aricó del exilio estará sumamente atento a esos «puntos de fuga»: las posibilidades de buscar en un Marx disperso, oculto y alejado de sus grandes textos las claves para una relectura del marxismo reñida con sus interpretaciones más anquilosadas. Para ello, continúa con su trabajo editorial, en este caso más decididamente ligado con la discusión teórica (además de los Cuadernos, dirige en México la Biblioteca del Pensamiento Socialista de la editorial Siglo xxi, lo cual suma al menos otra centena de títulos a su legado como editor), pero agrega también sus propios libros: las Nueve lecciones de economía y política en el marxismo3 son el producto de un curso brindado en 1977; Marx y América Latina4 se edita en 1980, con una edición ampliada en 1982; La hipótesis de Justo5 fue redactado en 1980. En estas obras, Aricó interroga a fondo la tradición marxista, buscando componer nuevos caminos de lectura que permitan configurar elementos críticos de los grandes dilemas que ella enfrentaba. Lo hace buceando en esos lugares dispersos de la obra de Marx, pero también de los más diversos marxismos y, además, en otras corrientes de pensamiento que puedan contribuir a pensar diferentes problemas. De allí una característica saliente del marxismo de Aricó que asoma desde sus primeros escritos: su vocación para medirse con otras expresiones de la cultura moderna. Por ello, junto a Marx, Lenin o Gramsci, también aparecen Max Weber, Hans Kelsen e incluso Carl Schmitt.

  • 1.

    Esta actualidad remite en varias ocasiones a preocupaciones originadas en las apuestas políticas de Aricó, variadas a lo largo de su trayectoria –y, en cierto sentido, también testimonio de un camino emprendido por una generación–, que no desarrollamos aquí por cuestión de espacio y para privilegiar sus contribuciones en torno del marxismo latino- americano. A modo de rápida mención, po- demos señalar que luego de la expulsión del pca, Aricó mismo habla de un grupo que busca un «sujeto político» en donde anclarse, de allí sus aproximaciones al Ejército Guerrillero del Pueblo (egp) en los años 60, luego al sindicalismo clasista hacia fines de esa década, para acercarse en los tempranos años 70 a la izquierda peronista, especialmente a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (far). Luego del exilio en México, en los años 80 Aricó participó del Club de Cultura Socialista, espacio intelectual próximo al gobierno de Raúl Alfonsín (algunos de sus miembros, como Juan Carlos Portantiero y Emilio de Ípola, fueron asesores del presidente; no fue ese el caso de Aricó, que si bien mostró abiertamente sus simpatías ha- cia el gobierno, fue más bien escéptico en las posibilidades de que este pudiera llevar adelante transformaciones efectivas en la sociedad argentina). Para un recorrido más amplio por las apuestas políticas de Aricó, en relación con sus emprendimientos culturales, v. Raúl Burgos: Los gramscianos argentinos: cultura y política en la experiencia de Pasado y Presente, Siglo xxi, Buenos Aires, 2004.

  • 2.

    O. Terán: «Fulguraciones» en La Ciudad Futura No 30-31, 1992, p. 29.

  • 4.

    J. Aricó: Marx y América Latina, Alianza, Mé- xico, df, 1982.

  • 5.

    J. Aricó: La hipótesis de Justo, Sudamericana, Buenos Aires, 1999.