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Hacia soluciones negociadas. Una visión desde Europa

El problema de la deuda externa no se puede disociar de la necesidad de una reordenación económica mundial, en que se debe congelar parcialmente la deuda de los países en desarrollo. Algunos países del Tercer Mundo deberán recurrir, durante un cierto tiempo, al proteccionismo. Pero no sería honesto dejar de decir que aquellos países que deben dedicar una parte cada vez mayor de sus ingresos a pagar la deuda, sencillamente estarán excluidos de la nueva era económica mundial. El abismo entre el Norte y el Sur, a menos que haya una acción rápida, está condenado a hacerse más profundo, y sólo algunos países del Sur podrán salir del circulo vicioso de la deuda, el subdesarrollo y la miseria. Europa está dispuesta a ayudar, pero no subvencionará dictaduras. Democracia y desarrollo están íntimamente unidos, y los países del Sur deben dar pruebas de su capacidad para administrar sus opciones económicas y para distanciarse del camino del totalitarismo. La constitución de un cartel de deudores - en todo caso no sería bien visto por los europeos, que si están dispuestos al dialogo y a las soluciones conjuntas Norte-Sur.

Hacia soluciones negociadas. Una visión desde Europa