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El Hombre Polar regresa a Stuttgart. Selección de poemas

El Hombre Polar regresa a Stuttgart. Selección de poemas

Primer Mundo

Como en un poema de Cisneros pasafrente a mí un Mercedes deportivo –ahora detrás de él, como cola de novia, una moto buenísima y cara–con su dueño Brad Pitt, tomando sol en su asiento,un auto pequeño con la forma de una nave espacial.Una preciosa pareja de ancianos, hace real lo imposible:que la vejez pueda ser algo placentero y hasta grosso.La joven corre con un manojo de papeles hacia el auto.El ruido de sus tacos es para mí una música.Y ahora lo que me faltaba, una parejita de adolescentes.Ella rubia, platinada, con una casaca de los campeones de México 70.Él elegante, imagínense ustedes.

Los jóvenes artistas de la Schloss Solitude

Los bancos de la Akademie Schloss Solitude, se llenan de jóvenes artistas que leen en hojas de papeles,los diarios del Mundo.Fumando marihuana y bajándose un yogurtlos artistas de la Schloss Solitude escriben versosy componen aparentes melodías.Son tan lindos y extraños, viajeros de otro mundo,al que jamás tendré acceso. No obstante,por esta vez me codeo con ellos.Y cuando todos los artistas se van a dormirvoy a ocupar los asientos para llenarlos de ordinariez, Once, cumbia y suciedad sudamericana en desuso.Los artistas de la Schloss practican deportes yhablan varios idiomas, temprano salen en bicicleta internándose en el bosque.Son jóvenes e inteligentes, viajan por el mundoy tienen una vena poética y una vida hermosa.¡Son los prósperos europeos y sostenidosartistas de la Schloss Solitude!Vivieron su gran niñez y su adolescencia estudiando,al verlos, no puedo evitar pensar en nosotros: siento que algo se cayó de la mesa y el litrito y el plato nunca fue servido.

Hay estufas muy modernas

Hay estufas muy modernaspara que mis hijos frío no tengan;y heme acá, he venido solo por eso.No a enamorarme ni a buscar fortunao como un corralero a correr detrásde esas Vikingas que abundan en Konigstrassecon hambres de un latinoamericano.He venido porque sé que en esta tierraademás de un sol que no calientay la riqueza de la Volkswagen hay estufas muy modernas.

Hay estufas muy modernasyo quiero una para Suni y mis hijos.Me han dicho que calientan más que un hornoy en el frío que sentimos todosnos abrigamos soñando con una de estas.Por eso he venido hasta acá,13 horas de avión (un océano en el medio)hay estufas muy modernaspara que mis hijos frío no tengan.

Ha llegado a mí la voz multiplicadora

Ha llegado a mí la voz multiplicadoray soy feliz, ella me encontró la ansiada estufa¿qué me deparará de ahora en más, el destino?¡Multiplicaos, Multiplicaos, Multiplicaos!Como los gatos, las liendres, los conejos,me dice ella cada noche cuando me voy solo a la cama: ¡MULTIPLICAOS!Todo lo de adentro que salga para afuera,que no quede nada adentro, ni una resmitade celulosa, ni un granito de brea,¡escúpelo para afuera!Todo, todo para afuera,adentro un vacío, un corazón hueco.Para afuera los deseos y los sueños.A colgarlos a los tendederos donde cuelganlos juzgados, los locos, los pecadores.Para fuera os digo, ¡MULTIPLICAOS!Que no te importe tu madre ni el llanto del becerro.Ni una noche te acuestes soloque te traje hasta aquí para que ¡Multipliquéis!

(Hazlo: tu vuelo vale 800 euros).

El porvenir

Baltazar Vega ¿lo recuerdan?Es mi hijito, apenas cinco años,un gran hombre, podría decirse...El día de su cumpleaños fuimos con Fabián a un supermercado de juguetes. ¡Otra vez un supermercado en mi vida!, dije al entrar.Pero un supermercado le da vida a un montón de gente, y no hablo de salarios sino de la imposibilidad de parar de recibir,regalar o comprar cosas.

Hablo que un supermercado calmaansiedades, despierta el valor en las personas, descubre las vocacionesde los ladrones callejeros. Un supermercado es el eje polirrubral de la urbanidad moderna, si no fijensé:qué hay de García Lorca sino el haber sido protagonista involuntariode «A Supermarket in California». ¿Y de Ginsberg?, qué hay de él, pingüino, sinola gran inspiración que sentía por el amor lorquiano hacia los empleados de la carnicería de un supermercado. ¡Y qué, qué me dicen ustedes, ases de la lectura, del repositorbesando a la niña que pesa las verduras bajo una torre azul y roja que dice Carrefour!¡Todo es posible rodeados de alimentos!Abandonar un supermercado con un carrito lleno de comidases como velar a un pariente muerto: no vemos la horade llegar a casa y comernos todo.¡No es posible –le grité a una chica de hermoso culo– un supermercado en mi vida otra vez!

Pero no me senté hasta este momento para hablarles de supermercadismo.Baltazar Vega, mi hijito querido, tiene neumonía,y lo llevaré a una zona tropical a curarlo.Mi hijito y yo mañana viajaremos al Paraguay en micro, a curarnos, ambos.Son 20 largas horas de viaje en que recapacitaré muchas cosas.Sé que no seré bien recibido por la familia de mi esposa.«Familiaridades» que no vale la pena chusmearlas en un poema.Yo no sé si esto es un poema.Uno se enamora de una mina y hay que dejarse de joder.No hay nada realmente trágico. Trágico es haber nacido.Nacer es el acto trágico por supremacía de la existencia humana. Como dice Leonardo Favio, «el hombre es polígamo por naturaleza».

Poligamias, familiaridades, supermercadismo... nada de eso es más importante que la salud de mi hijo.¡Allá, vamos, Itacurubí de la Cordillera! a ponerlo al reyecito en su trono.Este poema debería llamarse «El reyecito».

Si yo tuviera la certeza de que esto es un poema...Hijito mío e hijo de mi padre también y padre mío.A los pocos hombres que tienen un hijito les digo: un hijito es un padre.Una vez conocí a un hombre que escribió un poema:«Sentado a los pies de la cama de mi viejo».Ese poema era un poema triste, había un padre enfermo, un hijo que lo lloraba...Yo laburaba en un supermercado y lo leía y lloraba entre las góndolas,me traía reminiscencias de mi padre borracho, tirado en la cama vomitando alcohol...Así estoy esta madrugada fría,tirado en el piso sobre un colchón, durmiendo a los pies de la cama de mi hijo,esperando el momento de tomarme un bondi a Retiro.Mi hijito tiene neumonía y no hay forma de curarlo, me dijo anochesu madre en la guardia del Sanatorio Güemes.Éramos tan felices... cuando la vida no nos mostraba su cara de culo.Hijito: hoy murió el grupo Néctar, del Perú, lo mejor de la chicha peruana. Se murieron todos.El grupo Néctar te canta desde el cielo neumónico para que te mejorés.