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Cuidados globalizados y desigualdad social. Reflexiones sobre la feminización de la población andina

La creciente feminización de las migraciones sigue siendo un tema secundario o ausente en las políticas públicas. No obstante, el hecho de encontrar un número cada vez mayor de actividades relacionadas con el trabajo doméstico y de cuidados en manos de trabajadoras migrantes ha llamado la atención sobre la necesidad de examinar con más profundidad los vínculos entre el trabajo migrante y la creciente dificultad de los Estados y sociedades receptores para garantizar la reproducción social de sus habitantes. La «globalización» de los cuidados y las familias transnacionales no solo constituyen una nueva fuente de desigualdad; también actualizan viejas jerarquías de clase y género en las sociedades de origen y contribuyen a redefinir concepciones naturalizadas sobre la familia.

Cuidados globalizados y desigualdad social. Reflexiones sobre la feminización de la población andina

La migración de las mujeres andinas y la organización transnacional de los cuidados

Durante los últimos diez años, la geografía y la composición de la migración internacional desde América Latina se han transformado. Por un lado, Europa se ha convertido en un importante destino de los latinoamericanos y las latinoamericanas. Por otro lado, la región andina ha visto incrementarse exponencialmente sus flujos emigratorios, y el perfil rural masculino que antes predominaba ha sido reemplazado por mujeres de origen mayoritariamente urbano, acompañadas o no por sus parejas e hijos en el itinerario migratorio. En efecto, en los últimos 40 años la migración femenina ha aumentado a escala global, pasando de 46,6% en 1960 a 48,8% en 2000. En América Latina este incremento fue de 44,7% a 50,5% y ha sido aún más acelerado en algunos países1. En la región andina, la feminización de las migraciones se produce tanto a escala intrarregional como hacia Europa, especialmente con destinos como Italia y España. En el caso de la migración intrarregional, esta puede considerarse como una prolongación de la migración rural-urbana y es un fenómeno de larga data en el continente2. Este es el caso por ejemplo de la migración de mujeres colombianas a Venezuela. Pero este proceso se incrementa a partir de 1990, cuando aumenta la presencia de mujeres bolivianas en Argentina y peruanas en Chile3. Por ejemplo, el porcentaje de mujeres sobre el total de migrantes peruanos ha pasado en los últimos 20 años de 33% a 60%. En Argentina, las mujeres representaban 33,6% del total de migrantes peruanos en 1980 y en 2000 alcanzaban el 59,3%. Lo mismo sucedió en Chile, donde el porcentaje pasó de 48% a 60% en el mismo periodo4.

Asimismo, si observamos el flujo Sur-Norte, los índices de masculinidad en el caso de las migraciones sudamericanas tanto hacia Europa como hacia Estados Unidos indican claramente que se trata de una migración feminizada, a diferencia de lo que ocurre con la migración de México y Centroamérica hacia EEUU.

El rápido aumento de la migración de mujeres a Europa arranca a mediados de la década de 1990 con la llegada de mujeres peruanas a Italia; les siguen las colombianas y ecuatorianas en el cambio de siglo, y las bolivianas a partir de 2005. Diferentes motivaciones están detrás de este flujo migratorio de la región andina. En el caso de Ecuador, la mayoría de las interpretaciones coinciden en señalar la crisis económica de 1999 como la principal explicación para el éxodo de alrededor de un millón de personas en diez años5. En el caso de Colombia, es el conflicto político interno el que empujó a los colombianos a migrar en un número creciente, no solo a Europa sino a otros países de América Latina. En tanto que para los bolivianos, que llegaron a Europa entre 2005 y 2010, la emigración se explica tanto por una tradición anterior de migración a Argentina como por razones económicas6.

Varios estudios han señalado que la migración andina hacia Europa fue liderada en principio por mujeres: ellas son las que han llegado primero, se han insertado en el mercado laboral y han formado las primeras redes sociales. Son ellas también las que han promovido la reunificación familiar7.

Respecto a la inserción laboral en el lugar de destino, los estudios muestran que las mujeres andinas realizan en Europa preferentemente actividades de cuidado, ya sea trabajo doméstico o atención a niños y adultos mayores, y que sus condiciones laborales varían mucho dependiendo de su situación migratoria, del acceso a un mercado laboral más formalizado, del tiempo de migración y de su contexto familiar8. Muchas investigaciones se han centrado en las contradicciones de las experiencias migratorias de las mujeres, mostrando que si bien estas viven procesos de movilidad económica y de transformación en las relaciones de género, también experimentan desvalorización social en sus trabajos. En la misma dirección, se pone en evidencia cómo una inserción laboral precaria viene acompañada de grandes dificultades respecto a cómo organizar el cuidado de las personas dependientes en los países de destino, y esto complica tanto los procesos de reunificación familiar como la organización de estos una vez que las mujeres han llevado a sus familias con ellas9. El carácter intrínseco del trabajo de cuidado, en el que entran en juego aspectos subjetivos que van más allá de una prestación de servicios, habla de contradictorios procesos de dependencia emotiva que se crean entre empleadora y empleada, lo que Mauricio Ambrosini denomina «familiaridad asimétrica»10. Esta contrarresta en parte la independencia y mayor autonomía de las mujeres respecto a sus cónyuges derivada del manejo de recursos económicos propios.

Desde una perspectiva menos centrada en los actores y más enfocada en las estructuras, la migración de mujeres andinas para realizar trabajos de cuidado ha sido analizada como resultado de la coincidencia de una crisis de los cuidados en los países de destino con una crisis de reproducción social en origen11. La transnacionalización del trabajo de cuidado se vincula a las cada vez mayores dificultades de los Estados y las sociedades de los países del Primer Mundo para garantizar estos servicios para sus habitantes.

En el caso español, principal destino de la migración andina, el hecho de que la mano de obra femenina se inserte mayoritariamente en el trabajo doméstico está ligado con la dinámica del mercado laboral, con el Estado y con la reproducción social. España ha mantenido una política migratoria que ha favorecido la entrega de permisos laborales para el trabajo doméstico por sobre otras ocupaciones y tiene una débil estructura estatal que no garantiza servicios públicos de cuidado de menores y de adultos mayores. Coloca, por tanto, esta responsabilidad en los hombros de las familias, al tiempo que tiene una población cada vez más envejecida. Estos factores explican entonces la formación de un nicho laboral para las mujeres inmigrantes12.

Sin embargo, no todas las migrantes decidieron o lograron llevar a su familia a los países de destino. Los impactos de esta situación en los países de origen han comenzado a ser documentados. En Ecuador, 38% de los padres y 34% de las madres migrantes han dejado al menos un hijo menor de 18 años a cargo de otra persona13. Muchos de estos emigrantes también han dejado a adultos mayores en sus lugares de residencia. De acuerdo con la Encuesta de Uso del Tiempo, que capta el trabajo remunerado y no remunerado en el país, la edad de las cuidadoras de los hogares con migrantes se encuentra entre los 46 y 65 años, lo cual contrasta con el dato de los hogares sin migrantes, donde esa edad se encuentra entre los 25 y 35 años14. Asimismo, las personas menores de 18 años que pertenecen a una familia con varios de sus miembros migrantes dedican más tiempo a proveer cuidados en comparación con quienes pertenecen a familias sin miembros migrantes. Es decir, las estadísticas develan que dos franjas etarias estarían asumiendo las necesidades de cuidado en las familias de migrantes: las abuelas y las adolescentes, y los datos dejan ver que sus cargas de trabajo no remunerado son más pronunciadas que las de sus pares de familias sin migrantes.

  • 1. Marcela Cerrutti: «Gender and Intra-Regional Migration in South America», Human Development Research Paper No 2009/12, abril de 2009, http://hdr.undp.org/en/reports/global/hdr2009/papers/hdrp_2009_12_rev.pdf.
  • 2. Adela Pellegrino: «La migración internacional en América Latina y el Caribe: tendencias y perfiles de los migrantes», Serie Población y Desarrollo No 35, Celade / bid, Santiago de Chile, marzo de 2003, www.eclac.org/publicaciones/xml/0/12270/lcl1871-P.pdf.
  • 3. M. Cerrutti: ob. cit.; Natalia Genta Rossi: «Lo personal es global: antiguas dinámicas para un mundo globalizado» en AndinaMigrante No 2, 1/2009, disponible en www.flacsoandes.org/dspace/bitstream/10469/85/2/Andina%20Migrante%20no.02%20-%20enero%202009.pdf.
  • 4. M. Cerrutti: ob. cit.
  • 5. Alberto Acosta: Impacto de la migración. Una lectura desde la experiencia ecuatoriana, Unicef, Quito, 2006; Franklin Ramírez Gallegos y Jacques P. Ramírez: «La estampida migratoria ecuatoriana» en Giuseppe Solfrini (ed.): Tendencias y efectos de la emigración en el Ecuador, Alisei Unión Europea, Quito, 2004.
  • 6. Alfonso Hinojosa Gordonava: Buscando la vida: familias bolivianas transnacionales en España, Clacso / Fundación pieb, La Paz, 2009, disponible en http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/coedicion/hinojosa/hinojosa.pdf
  • 7. Francesca Lagormasino: Esodi ed approdi di genere. Famiglie transnazionali e nuove migrazioni dall Ecuador, Fondazione ismu, Milán, 2006; Claudia Pedone: «Estrategias migratorias y poder. Tú siempre jalas a los tuyos»,  Abya Yala / aeci Plan Migración, Comunicación y Desarrollo, Quito, 2006; G. Herrera: «Mujeres ecuatorianas en el trabajo doméstico en España. Prácticas y representaciones de exclusión e inclusión» en Víctor Bretón et al. (eds.): Ciudadanía y exclusión. Ecuador y España frente al espejo, Catarata, Madrid, 2007; Gloria Camacho: Mujeres migrantes: trayectoria laboral y perspectiva de desarrollo humano, Clacso / iee, Quito, 2009; A. Hinojosa Gordonava: ob. cit.; Olivia Román Arnez: Mientras no estamos. Migración de mujeres-madres de Cochabamba a España, cesu-umss / ciuf, Cochabamba, 2009, disponible en http://ciudadaniabolivia.org/tl_files/Publicaciones/libroroman.pdf.
  • 8. Heike Wagner: «Maternidad transnacional: discursos, estereotipos, prácticas» en G. Herrera y J. Ramírez (eds.): América Latina migrante. Estado, familia, identidades, Flacso-Ecuador / Ministerio de Cultura del Ecuador, Quito, 2008; G. Herrera: «Mujeres ecuatorianas en las cadenas globales del cuidado» en G. Herrera, María Cristina Carrillo y Alicia Torres (coords.): La migración ecuatoriana: transnacionalismo, redes e identidades, Flacso Ecuador, Quito, 2005; G. Herrera: «Mujeres ecuatorianas en el trabajo doméstico en España. Prácticas y representaciones de exclusión e inclusión», cit.; F. Lagomarsino: ob.cit.; Mauricio Ambrosini y Andrea Torre (coord.): Secondo rapporto sull’immigrazione a Génova, Fratelli Frilli, Génova, 2005; G. Camacho: ob. cit.
  • 9. G. Herrera: «States, Work and Social Reproduction through the Lens of Migrant Experience: Ecuadorian Domestic Workers in Madrid» en Isabella Bakker y Rachel Silvey (eds.): Beyond States and Markets. The Challenges of Social Reproduction, Routledge, Londres-Nueva York, 2008.
  • 10. M. Ambrosini y A. Torre (coords.): ob. cit.
  • 11. G. Herrera: «Mujeres ecuatorianas en el trabajo doméstico en España. Prácticas y representaciones de exclusión e inclusión», cit.
  • 12. Cristina Vega: Culturas del cuidado en transición. Espacios, sujetos e imaginarios en una sociedad de migración, uoc, Barcelona, 2009.
  • 13. Instituto Nacional de Estadística y Censos (inec): Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (Enemdu), 2007.
  • 14. inec: Encuesta de Uso del Tiempo, 2007.