Coyuntura

China, un nuevo actor en el escenario latinoamericano

El aumento del intercambio económico y político entreChina y América Latina ha generado diversas reacciones. Algunos han tendido a percibir a China como una amenazapara los proyectos exportadores de sus países; otros, comola tabla de salvación para las economías exportadoras dematerias primas y alimentos. Con una renovada presenciaen el escenario internacional, China tiene intereses globales vinculados a su proyecto de desarrollo económicoy su consolidación como Estado nacional. En este sentido, América Latina puede aportarle materias primas, nuevos mercados para sus productos y alianzas diplomáticas que apoyen sus intereses.

China, un nuevo actor en el escenario latinoamericano

Introducción

Cuando se estudian las relaciones entre China y América Latina, lo primero que es importante resaltar es la confusión y las expectativas exageradas en las percepciones sobre el tema, tanto en académicos como en funcionarios y otros sectores sociales de América Latina y Estados Unidos, donde más se ha tratado el asunto recientemente. En este último país es predominante, sobre todo en los círculos oficiales y entre los intelectuales vinculados a ellos, la percepción de China como una amenaza. En términos generales, ello se enmarca en la actitud de EEUU de no aceptar la presencia de China en el contexto global en términos de igualdad, que es el modo como este país pretende actuar en el escenario internacional. Si bien son muchos los factores que pueden explicar la postura estadounidense, el hecho de que China sea gobernada por un partido comunista y que se resista a seguir sus lineamientos son los elementos más importantes, aunque también hay que considerar el racismo y las lesiones al mercado laboral estadounidense producidas por la migración de inversiones y empleo al país asiático. Es por ello que en algunos sectores se insiste en exagerar el poderío militar de China o su presencia en las tradicionales áreas de influencia de EEUU, como América Latina.

En este contexto, con el propósito de ofrecer los elementos fundamentales para vislumbrar qué puede esperar América Latina de China, se revisarán brevemente algunas de las reacciones de EEUU ante esta relación; luego, se planteará a grandes rasgos cómo se ha vinculado América Latina con el país asiático; y, finalmente, se explicarán algunos elementos fundamentales de la construcción de la política exterior china y, en especial, las motivaciones de su estrategia hacia el continente.

Es necesario partir de una situación incontrovertible: las relaciones económicas y políticas entre China y América Latina se han estrechado de manera significativa en los últimos cinco años. En este sentido, han sido importantes las mutuas visitas presidenciales desde 2001, así como el intercambio de delegaciones empresariales y políticas de alto nivel. Al mismo tiempo, el comercio ha tenido un crecimiento exponencial, dada la alta demanda china de hierro, cobre y alimentos de la región. Asimismo, China ha sustituido a Japón en el papel de socio asiático más importante de América Latina y se ha convertido en el segundo socio comercial de México, en una relación centrada en las exportaciones de manufacturas chinas. Es, además, el tercer destino de las exportaciones de Brasil, Chile y Perú, y el cuarto de las de Argentina. Sin embargo, el comercio con EEUU sigue representando para América Latina casi el 50% del total, mientras que sus intercambios con China apenas llegan al 4%, pese a que su perspectiva de crecimiento ha generado expectativas en diversos sectores. Es también un hecho innegable que la economía china es una de las más dinámicas del mundo: es la tercera potencia exportadora y por su tamaño tiene la capacidad de influir decisivamente en el mercado global. La vitalidad de sus exportaciones y su pobreza en términos de recursos naturales la han convertido en uno de los mayores importadores de petróleo, hierro, cobre y cemento del mundo, entre otras materias primas.

Estados Unidos ante la creciente presencia de China en América Latina

En EEUU, particularmente en los círculos más conservadores del gobierno, el crecimiento de la economía de China y su creciente presencia en los asuntos globales son percibidos como una amenaza a su propia hegemonía. Por otra parte, el aumento de las relaciones del país asiático con América Latina también ha sido observado con preocupación por algunos sectores. En este marco, el 6 de abril de 2005 se llevó a cabo una audiencia sobre la influencia de China en el Subcomité para Asuntos del Hemisferio Occidental del Comité de Relaciones Internacionales del Congreso de EEUU. En ella participaron varios académicos, así como el entonces subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Roger T. Noriega. En el discurso de apertura pronunciado por el presidente del Subcomité, Dan Burton, se nota claramente el tono defensivo detrás de los motivos enunciados de la audiencia. Burton alerta sobre las prácticas comerciales desleales de China y sobre los posibles intereses de un Estado comunista en la región: «Sistemas legales débiles, obligaciones laxas de los estándares laborales y una institucionalización inmadura con respecto a los derechos humanos [en América Latina] son un suelo fértil para la agenda de Beijing, y China está definitivamente explotando esta apertura». Por su parte, el subsecretario Noriega estableció su posición a partir de la Doctrina Monroe: «Nosotros seguiremos activamente comprometidos en la consecución de nuestros intereses y valores centrales, en nuestro hemisferio y en todo el mundo. El hemisferio occidental es nuestra casa. En virtud de la geografía, la historia, la cultura, la demografía y la economía, EEUU está vinculado a sus socios hemisféricos en formas que otros países no pueden lograr». Noriega describió el crecimiento de los vínculos diplomáticos y comerciales entre China y América Latina y, si bien reconoció que las relaciones económicas tienen una dimensión política, admitió que éstas no necesariamente constituyen una amenaza para los intereses de EEUU, aunque deben ser observadas de cerca.

Por su parte, Peter T.R. Brookes afirmó en la misma audiencia:

[China] intenta balancear –o, quizás, de manera más precisa, desbalancear– el predominio de EEUU en el globo (...) China está buscando «calladamente» usar su creciente fuerza económica para construir nuevas relaciones políticas en el exterior, a la vez que explota la insatisfacción con EEUU donde esto es posible. (...) La importancia de América Latina y el Caribe para China tiene varias dimensiones, pero predominan dos asuntos: Taiwán y el acceso a las materias primas, principalmente energía. (...) Su gran estrategia es convertirse en la potencia preeminente en el Pacífico –y en el mundo– reemplazando a EEUU en el puesto de nación más poderosa. (…) Sus acciones son preocupantes en América Latina y el Caribe porque algunos líderes nacionales, como Hugo Chávez de Venezuela, dan la bienvenida a la llegada de otra potencia mundial que ofrezca una alternativa a EEUU.